jueves, 27 de octubre de 2011

Mi ABC



Mi ABC

Alaba a Dios en cada circunstancia de la vida aunque no la comprendas.

Busca la excelencia, no la perfección.

Cuenta tus bendiciones en vez de sumar tus penas.

Devuelve todo lo que tomes prestado.

Entrega amor en cada cosa que hagas, lo hecho con amor sale mucho mejor.

Fíate de Dios de todo corazón y no confíes en tu propia inteligencia.

Gózate con los que gozan y llora con los que lloran.

Haz nuevos amigos pero aprecia a los que ya tienes.

Invita a Cristo a ser tu Señor y Salvador.

Jamás pierdas una oportunidad de expresar amor.

Lee tu Biblia y ora cada día.

Mantente alerta a las necesidades de tu prójimo.

No culpes a los demás por tus infortunios.

Olvida las ofensas y perdona así como Dios te perdona.

Promete todo lo que quieras; pero cumple todo lo que prometes.

Que se te conozca como una persona en quien se puede confiar.

Reconoce que no eres infalible y discúlpate por tus errores.

Sé la persona más amable y entusiasta que conoces.

Trata a todos como quisieras que te traten.

Únete al ejército de los agradecidos.

Vístete de misericordia, humildad y paciencia.

Y no te olvides de soportar a los demás como a ti te soportan.

Záfate de las garras seductoras de Satanás.


miércoles, 26 de octubre de 2011

La receta para la felicidad



“Amigos míos, pedid a Dios la alegría.
Sed alegres como los niños,
como las aves del cielo.”
Fedor Dostoievski.


La receta para la felicidad

Ingredientes:

• Una libra de recuerdos infantiles.
• 2 tazas de Sonrisas.
• 2.5 libras de esperanzas.
• 12 onzas de Ternura.
• 5 latas de cariño.
• 40 paquetes de alegría.
• 1 pizca de locura.
• 8 tazas de Amor.
• 5 libras de Paciencia.

MODO DE PREPARACIÓN:

• Limpia los recuerdos, quitándoles las partes que estén echadas a perder o que no sirvan. Agrégale una a una las sonrisas, hasta formar una pasta
suave y dulce.
• Ahora, añade las esperanzas y permite que repose, hasta que doble el tamaño.
• Lava con agua cada uno de los paquetes de Alegría, pártelos en pequeños pedacitos y mézclalos con todo el cariño que puedas.
• Aparte, incorpora la paciencia, la pizca de locura y la ternura cernida.
• Divide en porciones iguales todo el amor y cúbrelo con la mezcla anterior.
• Hornéalas durante toda tu vida en el horno de tu corazón.
• Disfrútalas siempre con toda tu familia y seres queridos.

CONSEJO FINAL:
Puedes agregar a la mezcla anterior dos cucharadas de comprensión y una libra de comunicación para que la receta te dure para siempre. Pero sobre todo, lee siempre el libro de recetas llamada Biblia, del Chef Superior, Dios, te aconsejará en cada receta que debas preparar, por ti mismo no podrás, con él si lo lograrás.

  Sonrían y que nada les apague las sonrisa.

                                       Lili.

“Entre las desventuras, ninguna hay
mayor que la falta de alegría.”
 Francisco Quevedo y Villegas.

martes, 25 de octubre de 2011

Maestro



Maestro...

Vocación tempranera y siempre bien sentida,

esta de ser Maestro por amor entregado,

este ir alumbrando caminos por la vida,

ilusionadamente, de niños rodeado.

Poner alma de artista en la noble tarea,

con fuerza misionera y mano delicada;

saber irse quemando en aras de una idea,

saber seguir la estrella del bien entresoñada…

Sembrador sin pereza, poner en la besana

al par del rubio trigo semilla de amapolas;

estrenar alegría y fe cada mañana,

y en el trance difícil quedar con Dios a solas.


Autor: Juan Berbel.


lunes, 24 de octubre de 2011

Huele a Ti

 

 

 

Huele a Ti

 

Huele a brisa de amor.


Huele a frescura de una nueva mañana.


Huele a tu perdón sanador.


Huele a alegría cuando me levantas.


Huele a perfume que derramaste en una cruz para hacerme vivir.


Huele a ternura que sólo hallo en Ti,

 

pues eres el motivo que hoy me hace sonreír.


Autora: Liliana Lizcano.

  

(Derechos reservados.  El plagio es un delito, nada cuesta promocionar al autor  que lees. Estos escritos están registrados en el SAPI – Venezuela)

domingo, 23 de octubre de 2011

Porque me conociste




"Ninguno tenga en poco tu juventud,
sino sé ejemplo de los creyentes en palabra,
conducta, amor, espíritu, fe y pureza.”
1 Timoteo 4:12.

Porque me conociste


   Corría el invierno del 1999, y allí estaba Jaume Rucabado, oceanógrafo conocidísimo entre los de su gremio, languidecía en el Hospital Oncológico de Barcelona a sus cincuenta y pocos años.

   La Quimio no había conseguido derrotar al cáncer que se había afincado en el páncreas. Directo, sincero, gran trabajador, con gafas desde donde te escudriñaba.  Las enfermeras, acostumbradas a la muerte, ven con gran sorpresa cómo Jaume, desde hace meses, se ha encontrado con Dios en su misma Cruz; no salen de su admiración por aquel hombre que se les iba apagando, mientras les hacía reír con deliciosas y divertidas caricaturas. Una de ellas le pregunta:
        “Jaume, ¿crees que yo iré al cielo?” le dijo mientras le llevaba la comida.     

    Jaume la mira largamente: sabiendo que ella no practicaba la Fe cristiana; se atusa la barba y con una sonrisa le dice:

-Sí: tú irás al cielo
- ¿Cómo puedes decirlo tan seguro? ¿Por qué dices que iré al cielo?
- Mira... porque me has conocido a mí...


   Jaume Rucabado murió el 6 de enero de 1999. Y el día de su entierro, aquella enfermera hizo una breve oración, aceptó a Dios en su corazón, y recibió el premio del cielo de una sincera conversión.

   No era presunción, ni prepotencia de parte de Jaume, lo que pasaba era que él se había dado a Dios; Jesucristo le había aceptado y ahora actuaba a través suyo teniendo la certeza que su ejemplo de vida habría sido suficiente para que aquella enfermera conociera a Jesús.

  Y  tú, ¿podrás responder igual, si alguien te hace la misma pregunta?. No sé tú pero yo quisiera ser recordada como un pedacito de cielo que mis estudiantes encontraron en la tierra, un pedacito de amor y ternura de las manos de Dios a través de mi vida.  Seamos pues el pedacito de cielo para las personas que nos rodean, en cada abrazo, en cada sonrisa, en cada palabra. Con amor,

                                      La profe Lili.


“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis,
no como necios, sino como sabios,
 aprovechando bien el tiempo,
porque los días son malos”
Efesios 5:15,16

Fuiste




Fuiste
Fuiste la arcilla la cual moldee
Fuiste un sueño que ya se fue
Fuiste mi adorno de mesa de noche
Te hice ojitos tristes como pétalos marchitos de flores
Deseaba que no fueras arcilla sino realidad
Que quisieras una niña difícil de domar
Un alma solitaria que no quería sufrir más
Una niña melancólica que sólo sabía soñar.
Que te creó con arcilla y te observaba al amanecer
Pensando que algún día ella pudiera ser
Una figura de arcilla o una figura de papel.
Hasta que un día su dolor no aguantó más
Matándola lentamente su amarga soledad
Una lágrima en su semblante y su mano juvenil
Te dejó caer para ya nunca vivir
Te partiste en miles de pedazos y de ti nada quedó
Moriste con tu amada más ella te dejó
Ella se fue a los cielos y tú sólo fuiste
Unos trozos de arcilla con mirada triste.
Autora: Liliana Lizcano.

(Derechos reservados.  El plagio es un delito, nada cuesta promocionar al autor  que lees. Estos escritos están registrados en el SAPI – Venezuela)


Este poema lo escribí a mis 15 años, era una adolescente ilusionada, me gustaba un muchacho llamado Sergio, que tonto suele ser uno enamorándose solo, pero algo bonito que me quedó de esa ilusión de adolescente fue este poema que hoy comparto con ustedes, espero lo disfruten. Con amor, Lili.

sábado, 22 de octubre de 2011

A ti


A  Ti
Agotada, cansada, sedienta de Ti,
Rendida, vencida, humillada ante Ti.

Buscándote entre mis lágrimas,
Llamándote desde mis suspiros,
Añorándote Señor.

Esperanzada en tu misericordia,
Ilusionada en tu amor
Y segura por tu fidelidad.

A Ti espero...a Ti anhelo...a Ti me entrego.

Autora: Liliana Lizcano.


(Derechos reservados.  El plagio es un delito, nada cuesta promocionar al autor  que lees. Estos escritos están registrados en el SAPI – Venezuela)

 

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