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domingo, 27 de octubre de 2019

Coach

  Cuando decidí ayudar a Abigail no pensé que ella fuera a recomendarme a mí con una de sus compañeras de trabajo.  La señora la vio alegre, y muy cambiada (para bien), le dijo:

- ¡Luces ahora muy contenta!, He notado que ahora te expresas con más seguridad y noto un cambio positivo en ti.

- Es que tengo una coach venezolana.

- ¿En serio?.

- Si, me ayudó mucho con el asunto de ya no decirle a todo que si, y establecer mis límites.

- ¡Me gustaría poder hacer eso!, me sucede mucho lo que a ti te pasaba, todo el mundo quiere que uno saque tiempo y una si debe entender a los demás pero los demás no entienden que una también tiene cosas que hacer.  Además después de mi separación me he sentido triste, empecé a ir con la psicologa y afortunadamente sólo tengo un trastorno del sueño, pero me gustaría tener también una coach.

- Bueno, si quieres te doy el número de Lili, te ayudará a hablar varias cosas.  

   Y así fue como Abi me lanzó ese pabilo enrollado, y tuve que contestarle que estaba ocupada, pero tanto insistió que bueno decidí ir hoy con Abi a la casa de la señora, y pues me llevé a mis dos pollitos.  

   Llegamos a la casa, y era una casa muy hermosa, en una zona de clase social alta. Nos presentó y la señora a la que llamaré "Dolores" (pues ha pasado por muchas cosas dolorosas) nos hizo pasar a su sala, una casa muy hermosa, Abi y los niños se quedaron allí, mientras que ella me hizo pasar a lo que es su oficina.  Me presenté, y le fui sincera, le dije que usaría su historia sin su nombre por supuesto, así como hice con Abi, pues llevo un blog, y estuvo muy de acuerdo, ella de inmediato empezó a narrarme que se había separado y me contó una historia bastante triste, donde su esposo la traicionó con su "mejor amiga", y para más colmo los consiguió en su propia cama. Ella se notaba que había sanado mucho, pues buscó ayuda pero hubo algo que me dijo que la marcó y quería sacarse esa espina: 

- Él me dijo:  "Ningún hombre va a fijarse en ti", y a mí no me importa la verdad que otro hombre se fije en mí o no, porque estoy experimentando una quietud en mi vida que no tenía hace mucho tiempo, pero lastimó mi ego femenino.  Yo suelo ir a una cafetería donde él sabe que yo suelo tomarme mi café los domingos, y él nunca iba, ahora él va con ella, me molesta que invada mis espacios como restregándome lo que hizo, al principio quería dejar de ir, pero me dije: ¿Por qué?, es mi lugar favorito los domingos, pero últimamente esas palabras de: "Ningún hombre va a fijarse en ti" me molestan, quisiera que un día me viera con otro hombre, sólo un instante, como para decirle: ¿Ves?, estabas equivocado. 

  Entonces le dije:  

- Sí él te viera con otro, ¿Ya te sacarías esa espina y seguirías con tu vida y dejarías atrás esas palabras?. 

- Si, la verdad si. 

- Entonces déjame ver si lo resolvemos hoy, si lo logramos usted nos paga y listo.  

   Salí y le dije a Abi el asunto y le dije que llamara al Caraqueño, él atendió muy amable a Abi y me lo pasó al teléfono, se alegró y respondió: 

- Dime que tengo qué hacer para ayudar.  

   No tardó mucho, llegó en su carro a la casa de la señora, y nos sentamos a la mesa a diseñar un pequeño plan.  El cuál consistía en ir a la cafetería justo a la hora de la tarde en la que ella va y que ahora su ex que nunca iba, si va con la disque mejor amiga de ella, que ésa nunca fue una amiga, son de esas motolitas que se hacen pasar por tus amigas y cuando menos lo piensas te tratan por pura hipocresía mientras se acuestan con el esposo de la amiga.  En fin, el Caraqueño se fue casual pero buen mozo, perfumado, y muy risueño, entonces el plan era que él llegara primero y se mostrara ansioso por la cita, que fuera muy amable y se viera cariñoso con la señora.  Nosotras esperaríamos afuera, y así fue, el Caraqueño entró solo a la cafetería, Abi y yo muertas de la risa y él también, la señora Dolores estaba nerviosa, jajajajaja, y yo le decía: 

- ¡Me cambia esa cara que hoy usted se saca esa espina!.   

    Entonces pasaron como 15 minutos y el tipo llegó con la tipa, la mujer tenía una cara de "zorrus cuaimanibunus" que para qué les cuento.  Entonces la señora Dolores se puso fría, le sudaban las manos y yo la agarré de las manos y le dije: 

- Hoy tienes una gran misión, que te ha sido encomendada por todas las mujeres a las que nos han herido y traicionado alguna vez, y es que vas a entrar y vas a demostrar que brillas, que eres única, que puedes reír, además mira ese papito mi rey que te está esperando, no es ningún feo, es un guapote, usted va y se sueña su película que ya están listas las cámaras, con alfombra roja, querida, como si ese café fuera el más importante de tu vida para colocar punto y a parte.  

   Ella respiró profundo y entró, y yo no me iba a quedar con las ganas de ver eso VIP, no señor, que va, yo entré con los niños. Abi entró después porque esa estaba asustada, jajajajaja.  

   Dolores entró y el Caraqueño enseguida se puso de pie y le acomodó la silla, yo me senté cerca del viejo, como no me conoce, y pedí mi café, y a los niños unas torticas de merienda, bueno, el hombre vio la cosa, y el Caraqueño se lució, la tomó de la mano y eso eran risas y risas en esa mesa, la hizo reír mucho, y él se portó bello. El ex marido empezó a hablar con la tipa: 

- ¡Es una descarada!, venir acá con otro.  Y la tipa le respondió: 

- No entiendo por qué te molestas, tú ya no tienes nada con ella, ahora estás conmigo, no debería importarte. 

- Ella tiene que cuidarse del qué dirán, ella debería estar cuidando a nuestros hijos y no acá.  

   Pues el tipo se puso de pie y fue a la mesa, yo dije dentro de mí: "¡Ay no!, esto va a terminar mal, como en los programas de señorita Laura que pasaban en la tele".  Pero el Caraqueño fue todo un señor, le dijo: 

- ¿Hay algún problema con la dama?.  

- La dama es mi mujer.  

   Pues se engoriló la amante, la tipa cuando lo escuchó, se molestó que se acercó y le empezó a pegar, pero duro, esa peruana parecía boxeadora, le daba y le daba y el tipo se agachaba encogiendo los hombros con cada porrazo. La gente empezó a reírse y les dio pena, se fueron del lugar.  La señora Dolores reía y reía.  Cuando ya se fueron, nosotros salimos del lugar, ella estaba feliz, y bueno salieron las cosas mejor de lo que esperamos.  Al despedirnos, la señora Dolores nos pagó y dijo:

- Estos han sido los mejores soles de mi vida que haya gastado, ese momento fue único.  Ver su cara fue algo que jamás olvidaré, y que su amante le golpeara en público y lo humillara fue algo que jamás me imaginé.  

    Una vez más comprobé lo que siempre he dicho, algunos hombres sólo ven brillar el oro en manos de otro hombre, y así le pasó a Dolores.  

Lili.

jueves, 17 de octubre de 2019

El que se va sin ser echado...

   "El que se va sin ser echado, vuelve sin ser llamado", así hay un dicho en mi tierra, y a mi amiga Abigail se le cumplió.  Ella me cuenta que estaba trabajando y al llegar la hora del receso bajó y de pronto escucha que dos personas discutían en las escaleras, así que se detiene porque le dio pena pero al mismo tiempo curiosidad porque era la voz del Gocho y de la Guarita:

Él le decía:
- ¡Ya te dije que no me gusta eso de ti!.

Ella le respondió:
- El que no la debe no la teme. O ¿es que tienes algo que ocultar en tu celular?, ¿todavía te escribes con la chamita esa?, dime, ¿te gusta verdad?.

- Ella y yo no tenemos nada, no nos hablamos tampoco. ¿Por qué eres así?.

- Porque veo que te le quedas mirando.  

    Abigail al escuchar subió de nuevo rápido y se echó perfume, se pintó los labios y bajó regia pidiendo permiso jajajajaja.

   Ella bajó y se sentó a comer, al rato llegaron ellos dos, el gocho como perrito regañado, y la Guarita agarrando al hombre por el brazo.  Más tarde el gochito le enviaría un mensajito a mi amiga Abi diciendo un "¡Hola!", pero Abigail, no le quiso responder.  No quiere drama en su vida.

Lili.


martes, 8 de octubre de 2019

Relaciones instantáneas

   Anoche me acosté a las 9: 15. De pronto escuché el celular, lo tengo encendido porque hay un gran amigo que está delicado de salud y mi amigo Ricardo en Venezuela me ha mantenido al tanto de su recuperación, así que he estado al pendiente de cualquier llamada.  Pero esta vez al sonar y contestar era mi amiga, o mejor dicho, nuestra amiga Abigail, digo así porque ya mucha gente le tiene cierto cariño y ella siempre está preguntando si le mandan saludos, cual niñita risueña.  En fin, me pregunta: 

- ¿Aló?, ¿Estás despierta Lili?.

   Yo ya estaba profunda, pero le dije:

- Si, estoy despierta (claro, me había despertado por ella, ajá, pero eres la mejor amiga, tienes que estar allí, ¿sino para qué son las mejores amigas? ¿ah? jajajajaja)

- Voy subiendo para allá, Lili.

   Y entonces abrí la puerta, estaba llorando, me abrazo fuerte y se puso a llorar, la abracé, sin decir nada, ya la conozco, le cuesta abrir su corazón cuando quiere desahogarse, pero yo no soy de "escudriñar" dejo que la gente por sí misma abra su corazón si así quiere hacerlo. Le pregunté:

- ¿Una hamburguesita?.

- Si, Lili.

   Entonces empecé a prepararle su hamburguesa.

- ¿Fuerte el día?.

- ¡Horrible!.

- Bueno, hay días no tan buenos.

- Es que...(Se le salían las lágrimas) salieron juntos Lili, se fueron juntos.

- ¿El Gocho y la Guara?. 

- Si. 

- ¿Con cebolla o sin cebolla?. 

- ¿No me piensas decir qué opinas?. 

   Me volteo y respiré y le digo como metralleta:

- Ésa es una relación instantánea. Nosotros somos una sociedad que está acostumbrada a que todo gire en rapidez a nuestras exigencias, queremos todo para ya, creemos que el mundo debe ser así, y en búsqueda de esa comodidad hemos buscado el café instantáneo, dinero que sale de cajeros automáticos, compras con sólo un click, palomitas de maíz instántaneas, todo un mundo que se mueve rápido a nuestra NECESIDAD, y en las relaciones pasa lo mismo, pero ¿sabes qué?, la vida no es así Abigail, las cosas que son fuertes toman su tiempo, y no toman ese tiempo en base a la necesidad del otro. Lamentablemente nos tenemos que llevar golpes para aprender esta lección y yo no quiero que tú tengas que golpearte con esa roca. Ese muchacho buscó a esa muchacha por una NECESIDAD, de su corazón, de sus carencias, no partiendo desde su abundancia, él iba por buen camino contigo, cuando te encontró halló algo en ti que capturó su atención, pero otra distrajo lo que Dios le colocó, porque cuando encuentras un diamante en bruto, te asombras con un vidrio que brilla con el sol, mucha gente te dirá:  "Es que tú no te avispaste", "es que tú fuiste tonta y no estuviste detrás de él", "Es que bla bla bla", pero no Abi, (yo respiré profundo) no quiero que esto suene a sermón o regaño, sólo quiero que abras los ojos. 

- Continúa Lili, te estoy escuchando y sé que tienes razón, necesito escuchar esto por duro que suene. 

- Yo creo que él vio en ti el ser maravilloso que eres, pero él está en un nivel de carencia emocional y espiritual, por eso cuando ella se mostró como lo hizo en seguida dijo: "Aquí fue", y las relaciones toman tiempo, tú como no estás partiendo desde la necesidad o la carencia no tuviste que mostrarte lanzada, fuiste amable, noble, él notó algo de ello, pero él quería algo más accesible, más lanzado, y está bien, está en su derecho, sin embargo, te voy a decir algo que me dijo el papá de mis hijos una vez: "Perdí mi diamante por recoger un vidrio", más tarde ese caballero cuando a parte el físico y se vaya el humo de esa carencia afectiva que seguirá allí, porque venga quien venga, si no te amas tú primero nadie va a llenar eso, él volverá a ti, más sincero, porque esa relación está pronosticada al fracaso, pero hay que dejar a la gente aprender por sus propias experiencias, a veces nos tienen que doler las cosas para asimilarlas y percatarnos de nuestros errores, te digo esto por el nivel de confianza que tenemos, yo dejo que la gente viva sus idilios, pero sé que eso ya tiene rasgos para una ruptura. 

- ¿Por qué?. 

- Por todo lo que me has contado de ella, le funcionará su atractivo físico durante un tiempo, y su manipulación, pero ese hombre en algún momento va a conocer el alma y el corazón de ella. Y no le va a gustar lo que verá luego. Cuando regrese, porque va a regresar, lamentablemente, ya tú no estarás interesada. O quien sabe si cuando regrese a ti tenga la madurez para decir, me equivoqué con fulana, tú siempre me gustaste y me interesabas pero fui un idiota. Mientras tanto usted se va a comer esta hamburguesa brutal y majestuosa.  

   Y le serví, a ella se le salían las lágrimas pero comía. 

- Te voy a contar un cuento. Había una vez un hombre que iba caminando muy feliz, de pronto salió un tigre a su encuentro y lo empezó a perseguir, él con todas sus fuerzas corrió para salvarse, pero era casi imposible escapar, el tigre venía dispuesto a comerlo.  Él hombre vio un precipicio, y con la esperanza de salvar su vida y escabullirse, se lanzó y logró sujetarse a una rama que estaba justo lista en su camino para que pudiera permanecer seguro, el hombre respiró sintiendo que al fin había logrado despistarlo y trataría de bajar cuidadosamente, pero el tigre bajó, y se echó para esperar a que el hombre bajara, sin dejar perder su presa, pasó la noche y el hombre se durmió sentado allí, sujetándose, ya en la mañana vio una cereza, ¡que no había visto antes!, la tomó y sació su sed, tenía varias para calmar su hambre y su sed.  Fin.  ¿Te gustó?. 

- ¿Qué?, ¿eso es todo?, ¿y el final?, ¿qué pasó con el hombre, con el tigre?.  

- Eso no es importante, lo importante fueron las cerezas. 

- ¡Qué cuento tan malo!, necesita un final, donde el hombre se salve del tigre. 

- El tigre no importa Abi. El tigre es la muerte, y va tras todos, todos vamos a morir, lo importante son las cerezas, mis cerezas son cuando voy a buscar a mis niños y salen corriendo felices a abrazarme cuando salen de sus escuelas, cuando escucho a mi mamá darme la bendición y decirme que está bien, cuando te veo a ti comiendo con una enorme sonrisa, como la que tienes ya,  claro las cerezas no las veíamos, las mejores cerezas fueron la de la infancia, las del pasado, aquella vez en la que amaste con tantas fuerzas, cuando diste lo mejor de ti...cuando a pesar del cansancio de la carrera tomaste esa cereza de la vida, ese encuentro con los amigos, las risas juntos, el abrazo oportuno...ya no llores Abi. 

- ¿Cómo lo haces, Lili?. 

- Fácil, esa hamburguesa la hice de pollo, picas los vegetales, salsa, pan y ya. (Yo sabía que ella no se refería a la hamburguesa, pero quería bromear)

- ¡Liliiiiiiiiiiiii!, yo no hablo de la hamburguesa, hablo de ¿cómo haces para ser así?, ver todo lo bello aún en lo malo. 

- Aprendí.   

    Y bueno la hice reír con algunas ocurrencias, y se fue a descansar, yo caí como ronca, me levanté temprano a trabajar y bueno ahorita estoy buscando donde los Panchitos pescados y mariscos.   


Lili.  


domingo, 6 de octubre de 2019

Decir no

   Decir no es algo que a veces le cuesta mucho a las personas que tenemos la tendencia a ser serviciales con los demás, hoy cuando leía a Lucy, en sus escritos, hablaba de alguien que trataba de ayudar a la gente y muchos abusaban de su don de servicio, porque eso es un don, sin embargo, muchos no la valoraban, sólo tenían su amistad por interés, eso me recordó mucho a mi amiga Abigail, últimamente estuve hablando este tema con ella.  Decir no, es algo que le ha costado mucho, y la entiendo porque yo misma era así, me preocupo por los demás siempre, y ella ha desarrollado esa tendencia, pero llega a un punto que se agota y gente abusa de eso.  Así que le dije ayer sábado:

- Te atreverías a decirme no, en un ejercicio, debes decir no, a todo no.

- Eso es fácil.

- Bueno es un reto, debes decir no, te voy a colocar retos y tú tendrás que hacerlos y vas a tener que decir no y punto.

   A ella le pareció genial, se reía como niñita, y me dijo:

- Parece que no será difícil.

   Fuimos al mercado, es grande y allí venden comida, ropa, de todo lo que buscas.  Y le dije:

- Primer reto, vamos a entrar a una tienda y vamos a pedir que nos muestren 5 vestidos, te los vas a probar, y luego que te los pruebes, vas a decir que no llevarás ninguno.

  Ella de inmediato dijo:

- Lili, yo no puedo hacer eso, nooooo, la que atiende va a perder su tiempo en mí, no, eso no.

- Ese es su trabajo, servir al cliente, y allí está el detalle, no estás acostumbrada a que otros te sirvan, que otros te atiendan, que te escuchen, siempre eres tú la que sirves a las demás personas.

   Ella se me quedó mirando como si los ojitos fueran a empezar a emguaraparse para llorar. 

- ¡Vamos! ¡Tú puedes!.

   Entramos, ella estaba nerviosa, pero así lo hizo, tomó cinco vestidos, y comenzó a probárselos, y yo la esperaba sentada con los niños, los tres le decíamos piropos:  "¡Qué linda!", "¡Qué bello te queda ese vestido!", "¡Qué elegancia la de Francia!", y así disfrutó verse al espejo, pero ya cuando terminó de probarse todos y cuando venía la parte en que la muchacha de la tienda estaba esperando el "veredicto" del vestido, ella me miró como esperando aprobación, pero yo normalita, miré a otro lado, ella dice:

- No, no voy a llevar ninguno señorita, gracias por su tiempo.

   La señorita los recogió, sin problema, normal y Abigail estaba sorprendida de haber dicho no, salimos de allí y fuimos a comprar algunos alimentos.  El resto del camino estuvo callada, y ya más tarde me dijo:

- Jamás me había permitido decir no como hoy; es decir, siempre me daba pena, siempre soy yo la que sirve y atiende, la que está allí para otros.

- No te preocupes, a mí también me pasaba, y aún me cuesta, pero debemos aprender que uno también tiene su tiempo, sus cosas quehaceres, sus compromisos, su tiempo de descanso, no es no y punto, sin explicación, y este es sólo un ejercicio, pero mañana habrán más y más, donde no podrás ayudar a todas las personas, donde tú también eres una prioridad y debes atenderte.

   Ella me abrazó y fue el inicio de un aprendizaje para ella.

Lili.

viernes, 4 de octubre de 2019

Dos sonrisas y un ramito de flores

    Ayer fue un día agotador y bastante estresante, afortunadamente tengo a mis dos estrellas que me hacen olvidar lo negativo y siempre, SIEMPRE, puedo sonreír con ellos.  Bueno tempranito me extrañé que Abigail no llamó a mi puerta, ni llegó tampoco en la parada. La noche anterior me había dicho, te tengo una sorpresa, pero no dijo más nada, ¿qué me iba yo a imaginar que esta niña empezara a ser tan ocurrente?.

   Le mandé un mensaje, preguntándole si se había quedado dormida, que si iba a trabajar hoy. Ella me respondió: 

- Es que estoy esperando a alguien porque debo llevar unas cajas al trabajo de unas cosas que tuve que comprar para la oficina. 

- Ah ok, estaba preocupada. 

- Además te tengo una sorpresa.  

   Bueno, al rato veo que se estaciona una camioneta que lleva unas cajas, de inmediato pensé, allí debe ir Abi, y si, se bajó de la camioneta, y también se baja un hombre alto, de traje, y empezaron a caminar hacia mí, ella le dice algo y siguen caminando, veo que él me mira y me sonríe, ya llegan y ella dice: 

- Te presento a Lili, mi mejor amiga.  

   Se podrán imaginar mi cara de raíz cuadrada, sin entender absolutamente nada de lo que pasaba, pero si le reconocí porque ella me había mostrado una foto con todos sus compañeros de trabajo.  El hombre resultó ser el caraqueño, y con una sonrisa de oreja a oreja (muy espectacular sonrisa por cierto) dice: 

- Usted es el ángel que me recuerda todos los días a mi mamá, la viejita que no tiene nada de viejita por lo que veo, mi mamá tiene una sazón muy similar a la suya, estoy agradecido de venir a conocerla personalmente. 

Abi dice: 

- ¡Ay Lili disculpa!, es que él insistía e insistía en venir y conocerte. 

- No te preocupes, mucho gusto señor. (Le di la mano) Yo le di a Abi los almuerzos y él dice: 

- Nos podrías acompañar un momento, le tengo algo. 

  Yo miré a Abi, pero ella me encoge los hombros como diciendo que no sabe nada. Caminamos, él busca en el auto un ramito de flores y me dice: 

- Esto es para usted, del más fiel admirador de sus lectores.  

   Si, casi que caigo como Condorito, es uno de mis lectores, y cuando me nombró el nombre de algunos de mis escritos que le gustaron me dio un ataque de tos. Bueno, ahora si me pueden chalequear pues, se despidieron, él me abrazó, me dejó oliendo a colonia, no me bañé ayer para que no se fuera el olor jajajajajajajaja mentira, si me bañé jajajajaja y bueno luego yo llegué con el ramito a la casa de Ana, porque tenía que ayudarla con unas cosas que ella no puede hacer y como ha estado quebrantada de salud, bueno ella ve el ramito, yo la veo triste y me pregunta por el ramito, yo le dije que era para ella, y se sonrió, entonces las flores hicieron sonreír a dos personas hoy. Y colorín colorado este chisme se ha acabado. Los quiero mucho y ya pues, cero bylling y chalequeo.  Lili.

lunes, 30 de septiembre de 2019

La cuaima y el gocho


   Abigail llegó a la empresa, el día anterior (domingo) le había manifestado al Gochito que la Guarita le había devuelto la carta, hablaron eso ayer domingo por WhatsApp. El Gocho se enojó porque había notado que su carta no estaba en el escritorio, pero jamás se imaginó que la Guara había tomado esa actitud.  En la mañanita, Abigail estaba llegando y el Gocho estaba hablando con la Guara de la situación, al ver a Abigail, la Guara la llama:

- Mira, niña, ¿qué fue lo que inventaste tú?, tú si eres habladora, yo solamente encontré esa carta tirada y al ver el nombre tuyo te la coloqué amablemente en el escritorio, ¡Inventadora!.

   El Gocho esperaba que Abigail reaccionara, dijera algo para defenderse y ella sólo dijo:

- No tengo nada que decir, tú muy bien sabes lo que me dijiste y cómo lo dijiste, yo no necesito este tipo de drama, ¿ya?, si ustedes dos son enamorados, es asunto de ustedes.

   El Gocho de inmediato dijo:

- ¡No somos enamorados!, ella y yo sólo somos amigos.

   La Guara reaccionó con molestia exclamó:

- ¿Quéeeeee?, entonces ¿qué significaron nuestros besos?.

   Abigail los miraba con una media sonrisa y el Gocho dijo:

- Bueno, es que yo...

   La Guarita no dejó que terminara de hablar y le dijo:

- Tú me dijiste a mí que te gustaba mi compañía, y que estabas contento de haber salido conmigo.

   El Gocho empezó a sudar y ve a Abigail, ve a la Guara:

- Si, yo dije eso...pero...pero...  

   Volvía a ver a Abigail, veía a la Guara que estaba como volcán a punto de explotar.  Y entonces llega el Caraqueño que estaba de lejos observando todo: 

- Señorita Abigail, la necesitan en la oficina.  Ella se retiró junto al caraqueño, dejando al Gochito con su rollo.  Abi le dijo al caraqueño: 

- ¡Gracias!, te debo una, ya estaba incómoda allí. 

- De nada. Por cierto, ¿Mi almuerzo?. 

- Si, acá está, por cierto la señora está vendiendo unos postres, te traje uno de muestra por si quieres encargar mañana. 

- Si, me gustaría irte a buscar mañana, si no es molestia. 

- ¡Ay no!, mira, si pretendes estar como el maracucho y el gocho conmigo, mira, que va. 

- Alto, alto, no corras, te va a llevar un carrito de helados, la verdad es que quiero conocer a la señora que prepara la comida, yo no te creo que sea ninguna viejita, quiero conocerla personalmente. 

- ¿Y eso por qué?. 

- ¡Curiosidad!.  

   Y bueno eso me lo contó por notas de audio tempranito y les traje el adelanto de los acontecimientos de la novela del momento jajajajajajajaja. Me disculpan si se me sale algún error en la redacción pero estoy en el autobús.

 Lili.

sábado, 28 de septiembre de 2019

La carta


- ¿Cómo está el almuerzo, Abigail?. 

- Muy bueno, Lili. Por cierto ya entregué la carta. 

- ¿Cuál carta?. 

- La que me aconsejó Pedro Perdomo en la red.

- ¿Qué?. 

- Si Lili, le hice una carta al gochito y le coloqué perfume. Le dije que lamentaba mucho que nuestra historia no se hubiera dado por no haber aclarado las cosas a tiempo, pero que si en algún momento la vida, nos permitía empezar de cero, yo no lo dudaría. 

    Bueno, eso me pareció algo loco de parte de Abigail, pero bueno el amor es así, loco a veces, yo me fui a hacer mis quehaceres y una comida que me encargaron para una reunión, algo sencillito, y luego cuando me vine a la residencia, me llegaron más mensajes de Abigail:

- Lili, luego de él leerla, me llegó al celular un mensaje que decía: "Yo no puedo dejar de pensarte". Yo me emocioné toda, además Lili, tenía que expresar lo que sentía, no le estaba diciendo nada malo, ni que dejara a la otra, sólo que me hubiese gustado que las cosas hubiesen resultado mejor.  Bueno mi Lili, fui a almorzar y el caraqueño me preguntó que si podía ir conmigo, pues no le vi problema, total, ando sola, y nos sentamos en la misma mesa, ya cerca en otra mesa estaba el gocho con la barquisimetana.  Yo miraba y quitaba la mirada y él siempre estaba viendo hacia donde yo estaba. En fin, terminamos de comer, y ya más tarde, la Guara llegó a mi escritorio me dijo:

- ¡Hola!.

  Colocó su mano en la mesa agachándose y con la otra mano en la cintura sujetando un papel.  Yo le respondí: 

- Si, ¿en qué la puedo ayudar?. 

Ella me mira molesta y responde: 

- En alejarte, revisando las cosas de MI NOVIO, encontré esto que es tuyo.

- Y bueno mi Lili, me colocó mi carta en mi escritorio. Ella había leído mi carta, pero no sabía cómo había llegado a sus manos, por lo que veo ella "encontró" eso, es decir que le revisa las cosas de su mesa. Tuvo que haber olido el perfume jajajajaja porque le coloqué mucho a la hoja jajajaja. Me dijo muy brava: 

- Ni creas que te voy a dejar el paso libre, este fin de semana ese hombre va a ser mío, no lo voy a conquistar con carticas sino ¡Con un sabor que no tienen tus empanaditas, mijita!. Y salió meneándose y arrojándo su pelo hacia atrás. 

- Bueno Abigail, ya cierre ese capítulo. Mejor siga aprendiendo a cocinar como hasta ahora que es tu nuevo pasatiempo y ya el que llegue, llegará.  En algún momento llegará alguien que reconozca todas las cosas bellas que tienes en tu corazón y quiera compartir su vida contigo, por ahora mejor a seguir adelante con tu carrera y aprendiendo las cosas que te gustan hacer.

    Por cierto, destaco que ayer cocinó sin ella quemarse, ni tampoco quemar la comida, así que allí la llevo poco a poco aprendiendo lo sencillito en la cocina.  Pueden dejarles sus comentarios, abajo hay una palabra que dice comentarios, le dan click allí y le escriben si gustan, los comentarios son filtrados primero porque a veces hay gente que deja groserías.  

   Bueno mi gente y este fue el capítulo de nuestra muchachita enamorada jajajaja, se les quiere bonito, gracias por visitar el blog.

Lili.




jueves, 26 de septiembre de 2019

El ascensor



- ¿Aló?.


- Para decirle a su amiga que necesita un consejo marque 1, si necesita algo de comer marque 2.

- Voy a presionar los dos números, Lili.

- jajajaja

- En serio, voy para allá. Me preparas un sándwich "Maracucho feliz".


- No se hable más, ya te lo hago.


- Voy subiendo, le colocas mucha salsa.


- Ok Abigail.  


   Entonces le preparé su sándwich "Maracucho feliz", que lleva tajadas, tocino, lechuga, dos huevos fritos y todas las salsas, tocó la puerta y preguntó de inmediato por su sándwich, se sentó a comer y yo la observaba extrañada por su forma de comer. 


- Oye, Abigail, es mi personaje el que come en esta serie tuitera y bloguera, ¿se puede saber qué te pasa?. 

- En este capítulo necesito ser yo la que coma y me olvide de mis tonterías, ¡soy un desastre!. 

- ¿Qué pasó?. 

- Me vas a odiar Lili, todos se van a decepcionar de mí, me dejé llevar por un impulso y creo que puse la torta como dices tú. 

- Echa el cuento para afuera, ¿Qué sucedió?.  

- Es que nos mandaron a una capacitación, yo ni idea que él iría, llegué al edificio donde se daría el curso y cuando entré me dirigí hacia el ascensor, antes que se cerrara, él colocó su brazo para que yo pasara, ¡Lili, él estaba más bello que nunca!, tenían lo que ustedes dicen: "Una pinta", muy bien vestido, bello, un...¡papito, mi rey!. 

- Jajajajajajajaja ajá ¿y entonces?. 

- Yo dije: "¡Buenos días!". Él respondió: "Eran buenos".  Yo le maté los ojos pero luego él me desarmó cuando dijo: "Ahora son mejores con la presencia de usted". Y yo casi que me hago mantequilla en el ascensor, me le quedé mirando y él no me miraba, salimos del ascensor, vimos el curso, no paraba de verme en el curso, pero ya luego cuando tocaba la hora del almuerzo, nos tocó bajar en el ascensor, íbamos solos, callados, sin decir nada, yo no me aguanté y le salté encima porque es alto y yo bajita, y lo besé, le robé un pico.

- ¿ Quéeeeee?. 

- Si.

- Menos mal que no soy yo la que está comiendo o me hubiese atorado y atragantado con la comida. 

- ¡Ay Lili!, allí no termina todo. Él me dijo: 

- ¿Eso es un beso robado peruano?. 

- Y yo, Lili, así apenada pero satisfecha de haberle robado así sea ese besito le dije descaradamente: Si. Así como el que me robó el maracucho, porque él me robó ese beso, yo no tuve nada con él. Me tapó la boca y me dijo: 

- Pues si va a robar un beso, robe bien, yo le voy a enseñar a robar un beso, y se agachó un poquito, cerró sus ojos y me besó suave los labios...¡Ay Lili!, yo me estaba derritiendo, y no sé, me pasé. 

- ¿Por qué?. 

- Le metí la lengüita, ¡le hice odontología profunda!. 

- ¡Abigail!. 

- ¡Me lo comí con el beso!. 

- ¡Abigail!. 

- ¡Ay Lili! No me regañes. 

- No, ¡que se te está chorreando la salsa del sándwich en el uniforme!. 

- ¡Ay!, ¿por qué no me dijiste?. 

- Te estoy diciendo: ¡Abigail!, ¡Abigail! y señalando tu ropa y tú viendo a la luna pensando en el beso. 

- Es que ese beso estaba bueno como este sándwich, pero allí no termina el cuento, Lili, tuve que poner mis pies en la tierra. 

- ¿Por qué?. 

- Porque el ascensor estaba abierto desde hace rato y debíamos seguir y él me dijo: 

- Me hubiese gustado que este beso me lo hubieses regalado en el cine, y que me hubieses aclarado todo antes, yo no voy a jugar con nadie, y debo decirte que estoy saliendo con nuestra compañera de trabajo que es de Barquisimeto, hemos salidos dos veces y bueno...en la segunda cita nos besamos, la soledad me ha pegado muy fuerte y pensé que usted y el maracucho tenían algo. No quiero lastimarla a ella y mucho menos a usted.  Y se fue triste a comer, yo también...¡Lo perdí, Lili!, ¡Lo perdí!, por boba. 

- ¡Ay no!, no te vayas a poner a llorar Abi. No llores, piensa en que te falta un beso caraqueño jajajajajaja. 

- ¡Liliiiiiiii!. 

- Es broma. 

- Más bien, ¿por qué no me preparas otro de estos?. 

- ¿Estás loca?, a ver si me llegan 30 policías o salgo en un titular amarillista de tu país que diga: "Joven venezolana le dio una sobredosis de colesterol a una nacional" jajajajaja. 

- ¡Liliiiii!. 

- Ya fue suficiente grasa por hoy, debes descansar, ya mañana es otro nuevo día y bueno no te tortures. 

- Lili... 

- ¿Qué?. 

- Creo que es la primera vez que tengo una mejor amiga. 

- ¿Quién?, ¿La de Barquisimeto?. 

- Nooooooo, ¡Túuuu!, no seas mala, que la de Barquisimeto se ganó la lotería en el hombre con los mejores besos y yo lo perdí.  

    Bueno y ese fue el capítulo del beso.  Si le van a dejar un comentario, abajito dice comentarios, deje allí su consejo, o el regaño, yo ya no sé qué hacer con esa niña jajajajajajaja aconsejen ustedes, yo renuncio como Cupido jajajajajajaja.  


Lili.

viernes, 20 de septiembre de 2019

Cuando el corazón se vuelve un enredo

   Abigail llegó hace rato y tocó a la puerta, habíamos acordado hacer hamburguesas hoy viernes, ya en la tarde me había mandado un mensaje de texto diciéndome que tenía un "cuento" para contarme.  Preferimos bajar y cocinar en su casa que tiene más espacio. 

- Lili, hoy vi al maracucho y al gocho en el almuerzo. 

- ¿Y qué tal?. 

- Sentí una especie de enredo en mi corazón al principio. Creí que podía dejarme guiar por mi corazón. 

- No hay nada más engañoso que el corazón, y sin que lo tomes a manera religiosa hay un versículo de la biblia que dice:
"Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿Quién lo conocerá?, Yo, tu Dios, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras."

- ¿En serio dice eso?.

- Si, es en serio, ¿por qué crees que a veces nos dejamos llevar sólo por las emociones y nos va mal?. A todos nos llega a pasar alguna vez. En fin, ¿por qué dices que sentiste un enredo en tu corazón?.

- Porque vi al maracucho sentado comiendo con la muchacha de Monagas, y me molesté.

- ¿Celos?.

- Yo creía que si.

- ¿Y?

- Que sucedió algo que me hizo sentir peor aún.

- ¿Qué cosa?.

- El gocho estaba sentado comiendo solo y le llegó la muchacha de Barquisimeto y le preguntó si podía sentarse con él, él le dijo con la mano que tomara asiento, y ella estaba hablando y hablando con él, ¡Allí si que sentí celos!.

- ¿Por qué no intentas explicarle cómo sucedieron las cosas?.

- Porque no sé cómo tocar el tema, porque me siento como una tonta. Yo sólo veía cómo ella se reía y sentía más celos. En eso llegó el caraqueño y se sentó a mi lado, comiendo me decía en voz baja:

- Deja de ver tanto a su mesa o notará que mueres por él.

- ¡Yo no muero por él!.

- Se te nota que te interesa.  Por cierto ¿y ese almuerzo tan venezolano?. 

- ¿Quieres? Ya se me quitó el hambre viendo a esos dos.  

   Y nuestra Abigail le dio su almuerzo al caraqueño mientras que estaba molesta viendo al gocho con la muchacha de Barquisimeto. En eso el caraqueño le pregunta: 

- ¿Tú hiciste esta comida?, siento que regreso con cada bocado a la casa de mi mamá. 

- No, una amiga los hace. 
Seguía mirando al gocho hable que hable con la otra chica. 

- Te daré dinero y mañana sábado me traes uno, por favor. Y ya vamos a la oficina que no te hace nada bien verlos. 

   Fue así como Abigail entendió que sentía algo sumamente especial por el gocho y sólo se percató en ese instante, cuando su corazón sintió todo ese enredo. 

Lili.



   
 

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