Mostrando entradas con la etiqueta Anécdota.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Anécdota.. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de mayo de 2020

Como he llevado mi encierro por el Corona Virus

  Hace poco retomé volver a las aulas a enseñar pues se presentó una oportunidad, no tenía idea que está oportunidad me ayudaría a sobrellevar la pandemia del coronavirus, económicamente ha sido una situación que ha golpeado a muchos países.  Para ser sincera no me imaginé regresar a las aulas, pero ha sido una experiencia bonita, ya que puedo compartir con niños maravillosos de los cuales también aprendo día a día, son la parte más bonita de este país, los niños tienen un corazón puro, siempre están dispuestos a aparender y también a vencer sus miedos.

   No sé hasta cuando estaré trabajando como maestra acá, ya que cada vez la situación empeora para muchos, algunos estudiantes se han retirado, pues no pueden pagar la matrícula o pensión escolar o algunos han regresado a sus tierras de orígen.

   Sólo sé que cada oportunidad que me presenta Dios ha sido un camino de aprendizaje, aunque a veces no lo entienda por un instante, no pierdo la fe y la esperanza en que las cosas siempre mejoran y que teniendo aire en nuestros pulmones, alimento en nuestras mesas y nuestra salur al lado de nuestros seres más amados, eso ya es el mayor tesoro que podamos tener.

   Hoy el mundo está de luto por esta pandemia que ha golpeado considerablemente a la humanidad. Es un tiempo en el que muchos han tenido que decir adiós a sus seres queridos.  Un tiempo de un dolor y silencio que jamás podremos enmendar.  Sólo espero que todo pase pronto, y que todo esto de una u otra manera nos permita ver lo valioso que son muchas cosas que hemos subestimado como sociedad.


    Lili.

viernes, 4 de octubre de 2019

Dos sonrisas y un ramito de flores

    Ayer fue un día agotador y bastante estresante, afortunadamente tengo a mis dos estrellas que me hacen olvidar lo negativo y siempre, SIEMPRE, puedo sonreír con ellos.  Bueno tempranito me extrañé que Abigail no llamó a mi puerta, ni llegó tampoco en la parada. La noche anterior me había dicho, te tengo una sorpresa, pero no dijo más nada, ¿qué me iba yo a imaginar que esta niña empezara a ser tan ocurrente?.

   Le mandé un mensaje, preguntándole si se había quedado dormida, que si iba a trabajar hoy. Ella me respondió: 

- Es que estoy esperando a alguien porque debo llevar unas cajas al trabajo de unas cosas que tuve que comprar para la oficina. 

- Ah ok, estaba preocupada. 

- Además te tengo una sorpresa.  

   Bueno, al rato veo que se estaciona una camioneta que lleva unas cajas, de inmediato pensé, allí debe ir Abi, y si, se bajó de la camioneta, y también se baja un hombre alto, de traje, y empezaron a caminar hacia mí, ella le dice algo y siguen caminando, veo que él me mira y me sonríe, ya llegan y ella dice: 

- Te presento a Lili, mi mejor amiga.  

   Se podrán imaginar mi cara de raíz cuadrada, sin entender absolutamente nada de lo que pasaba, pero si le reconocí porque ella me había mostrado una foto con todos sus compañeros de trabajo.  El hombre resultó ser el caraqueño, y con una sonrisa de oreja a oreja (muy espectacular sonrisa por cierto) dice: 

- Usted es el ángel que me recuerda todos los días a mi mamá, la viejita que no tiene nada de viejita por lo que veo, mi mamá tiene una sazón muy similar a la suya, estoy agradecido de venir a conocerla personalmente. 

Abi dice: 

- ¡Ay Lili disculpa!, es que él insistía e insistía en venir y conocerte. 

- No te preocupes, mucho gusto señor. (Le di la mano) Yo le di a Abi los almuerzos y él dice: 

- Nos podrías acompañar un momento, le tengo algo. 

  Yo miré a Abi, pero ella me encoge los hombros como diciendo que no sabe nada. Caminamos, él busca en el auto un ramito de flores y me dice: 

- Esto es para usted, del más fiel admirador de sus lectores.  

   Si, casi que caigo como Condorito, es uno de mis lectores, y cuando me nombró el nombre de algunos de mis escritos que le gustaron me dio un ataque de tos. Bueno, ahora si me pueden chalequear pues, se despidieron, él me abrazó, me dejó oliendo a colonia, no me bañé ayer para que no se fuera el olor jajajajajajajaja mentira, si me bañé jajajajaja y bueno luego yo llegué con el ramito a la casa de Ana, porque tenía que ayudarla con unas cosas que ella no puede hacer y como ha estado quebrantada de salud, bueno ella ve el ramito, yo la veo triste y me pregunta por el ramito, yo le dije que era para ella, y se sonrió, entonces las flores hicieron sonreír a dos personas hoy. Y colorín colorado este chisme se ha acabado. Los quiero mucho y ya pues, cero bylling y chalequeo.  Lili.

lunes, 23 de septiembre de 2019

Los Panchitos

    Pancho y Pancha son dos abuelitos que trato desde hace pocos meses. Pancha cría pollos, y Panchito era pescador, ahora son sus hijos los que pescan y él arregla el pescado.

   Hace varios días atrás nos invitaron a comer en la casa de ellos, fui con mis niños y al llegar estaba esperando toda una familia, nos sentamos y nos sirvieron.

   No pasó mucho tiempo cuando Panchita dijo:

- Deberías contar una historia.

   Yo estaba súper 'cortada' (tímida), y Pancho dice:

- No te hagas de rogar como el perrito, el Vigilante. Cuenta el de la otra vez cuando estábamos en clase.

   Yo veía a sus hijos y nueras serios esperando a ver.
¿Qué iba yo a contar? No estaba en confianza. Empecé a responderles sus preguntas e inquietudes sobre Venezuela. 

   Me preguntaron qué opinaba sobre el presidente de acá y lo arremedé sin querer y empezaron a reír.  El abuelo reía y reía y tanto fue la risotada que se le salieron los dientes, cayendo su plancha en la mesa. Mi hijo menor gritó:

- ¡Mira con todo eso el hada de los dientes te hará millonario!.
Ahora la familia tendrá una nueva anécdota para bromear con los abuelos.

Fin.

Liliana Lizcano.

viernes, 13 de septiembre de 2019

Un amor que no pudo ser

Un amor que no pudo ser

   Estaba esperando a mi vecina, había aceptado en enseñarle a preparar algunos platos típicos de mi país.  Ella realmente estaba muy emocionada cuando la vi en la mañana, ya en la tarde estaba yo bromeando en Twitter con un mal chiste que lancé y se salió de control, pero bueno, tocó la puerta y al abrir ella estaba allí vestida aún con su uniforme de trabajo y una cesta con sus ingredientes para preparar algunas cosas, además, yo también debía dejar listos algunos guisos para el día siguiente y no perder tanto tiempo.

   Primero le dije que si quería chocolate o café para hablar un ratico, porque aunque no era problema mío su vida, debía saber que yo había contado algunas cosas por twitter como anécdota y eso se regó como pólvora.  No quería que luego ella se tropezara con la información en internet y fuera a sentir que traicioné su confianza y así empezó nuestro diálogo:

- Bueno, primero que todo quiero agradecerte por la confianza de compartir conmigo tu deseo de aprender a cocinar platos típicos de mi país y de conquistar a un venezolano, pero debo confesarte algo y tienes derecho a enojarte.

- No me asustes, ¿qué sucede?.

- Yo uso mucho twitter y siempre narro mis vivencias allí, también tengo un blog y escribo de todo, cuentos, relatos, historias y me pareció bonito compartir que alguien de acá quisiera aprender a cocinar las cosas de mi país, además que te llame la atención un venezolano, lo comenté y se hizo viral.

- ¿En serio?.

- Si, es en serio, pero no dije tu nombre, ni la empresa, nada, de hecho quiero mostrarte la publicación, salió también en una página que se llama Maduradas.

Entonces le mostré con mi cel y ella se empezó a reír.

- Necesito leer todo lo que dicen.

- No, realmente hay malos comentarios, pero la mayoría están emocionados y apuestan al amor.

- No tengo cuenta en twitter.

- ¿Y el muchacho?.

- No lo sé, generalmente hablamos por facebook.

- Eso quiere decir que por ahora estamos a salvo. Pero debes pensar que en algún momento se va a enterar.

- Eso no es problema para mí, quiero aprender a cocinar comida venezolana y me voy a casar con un venezolano.

- ¡Hablas con tanta seguridad y determinación!.

- Lili, son tantas cosas, de hecho puedes anotarlas si quieres, para tu blog, para ellos, yo no tengo ningún problema mientras no saques mi nombre ni el de mi familia.

- Está bien, te escucho.

- Yo crecí en un hogar con muchas mujeres, y vi muchas cosas tristes que no quiero contar, pero una de mis tías luego de divorciarse se casó con mi tío Daniel, él es venezolano, después de sufrir tanto, mi tío Dany le borró tanta amargura y tanto dolor a mi tía, y a todas nosotras nos trata muy bien, a mí me trata como hija, me ha consentido desde niña, hace bromas, ríe mucho, y crecí viendo a Venezuela así, con el rostro de mi tío Dany.  Tuve novios peruanos, incluso uno chileno y me fue muy mal en el amor.  Hasta que conocí a Luis, un venezolano con el que tuve una relación de un año, y me hizo muy feliz.

   Tuvimos muchos planes juntos.  Lo conocí aquí, yo siempre he visto con comprensión a tu gente, porque conozco por mi tío todo lo que le pasa a su familia allá. Un día vi a Luis vendiendo en la calle unos dulces y ese día yo estaba muy triste, había terminado con mi novio porque mis amigas le tomaron una foto saliendo de la mano con otra en el cine.  Yo me acerqué con los ojos rojos porque había llorado tanto a comprarle unos dulces, y él me dijo:

"Entre lágrimas y todo, son los ojitos más bellos que haya visto en mi vida".

   Yo me sonreí, pero no dije nada.  Como yo trabajo por la zona donde él repartía los dulces, al día siguiente me gritó: "Adiós ojos bonitos".

   Yo miré y era él, me saludó con su mano.  Otro día se repitió lo mismo y tuve que acercarme, le compré dulces, y él me dijo:

"Pensé que me ibas a seguir ignorando".

Y lo miré feo. Pero él me dijo:

"Malos ojos son cariño...el que persevera vence y un día tú vas a ser mi novia ¿oíste?".

   Yo por supuesto me pareció una estupidez, ¿qué se había creído?, pero me lo dijo serio, y me miro sabes, bien, no era una mirada fea, era una mirada así como cuando alguien ve las estrellas, yo me sentí como única porque ningún hombre me había visto así, quizás con morbo o con una mirada de lujuria si, pero él me miraba...

- ¿Te miraba bonito?.

- Si.  Un jueves me llegaron unas flores a mi oficina, y adivina de quién eran.

- ¿De Luis?.

- Si, se las ingenió y con el vigilante también venezolano, me mandó unas flores con unos caramelos de los que él vendía.
Yo me reí, pero confieso que me gustó mucho eso, allí mi mente empezó a pensar en él. Y nuestra historia tuvo su inicio así.
Pero las cosas maravillosas tienen un fin.

- ¿Te dejó por otra?.

- No, ojalá hubiese sido eso.
Empezamos a salir, y me enamoré perdidamente de él, confirmé lo que siempre he sabido de ustedes, que ríen mucho, que son personas muy cariñosas, trabajador. A pesar de haberse graduado de médico era muy humilde aceptando trabajos informales. Luchador. Todo lo que yo quería. Se fue a Venezuela, a buscar a su mamá para traérsela cuando ya se estaba estabilizando. Pero me lo mataron, Lili. Me mataron a Luis, porque sabían que él tenía dólares y su mamá me llamó para darme la noticia.  Yo pensé lo peor, pensaba que era mentira y que había mandado a su mamá a que me dijera esas mentiras, pero no Lili, su mamá grabó vídeo y le tomó una foto en el ataúd para mostrarme, yo me sentí tan mal por no haberle creído, que ella me dijo: "Mi hijo te amaba, cómo ibas a pensar mal de él si más bien me había pedido que le hiciera un traje de vestir porque se quería casar con su novia peruana".  

   Así fue como ella me relató lo que le pasó y rompió a llorar, era un llanto tan doloroso, a mí se me aguaron los ojos al verla así y escucharla decir: "¡Cuán feliz fui con él!".  Se calmó, se secó sus lágrimas y siguió:
   

 - Y bueno pasó un largo tiempo y me fui recuperando de este dolor, y llegaron a trabajar conmigo varios venezolanos y venezolanas, porque buscaban siempre hacerme reír, son como usted, muy amables. Este maracucho que le comento me hace reír mucho, y yo amo eso en él, trabajo con él, un caraqueño, un gocho, una muchacha de barquisimeto y una niña que entró hace poco que es de Monagas.


Continuará...


Lili.

 

Leamos un cuento Template by Ipietoon Cute Blog Design