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viernes, 19 de diciembre de 2025

Crianza con huellas y patas: cuando la familia se extiende


La crianza no ocurre solo en los momentos perfectos.
Ocurre mientras caminamos apurados, mientras cocinamos, mientras el cansancio pesa más que las horas del día.
Ocurre en lo cotidiano, ahí donde la vida realmente sucede.

En nuestra familia, la crianza también tiene huellas y patas.
Una perrita rescatada que llegó con su historia a cuestas.
Un gato que alguna vez conoció la calle y hoy conoce el calor de un hogar.
Adoptarlos fue una de las mejores decisiones que pudimos tomar.

No solo porque llenaron la casa de alegría, sino porque nos enseñaron, sin discursos, lo que significa cuidar.

Caminar juntos —mis hijos, nuestras mascotas y yo— es un acto sencillo, pero profundamente educativo.
Los niños aprenden que nadie se queda atrás.
Que el ritmo se ajusta al más pequeño.
Que acompañar también es amar.

En el sofá, entre risas, caricias y silencios compartidos, ocurre algo poderoso:
la familia descansa junta.
No hay prisa, no hay exigencias.
Solo presencia.
Y en ese estar, los niños aprenden que el hogar es un lugar seguro para ser.

En la cocina, mientras preparamos la comida, se mezclan olores, voces y pequeñas manos curiosas.
Las mascotas observan, esperan, confían.
Y los niños comprenden que la vida se sostiene con gestos simples:
alimentar, compartir, cuidar.

En los días de campo, rodeados de verde y de aire limpio, la crianza se vuelve juego.
Las mascotas corren.
Los niños ríen.
Y los adultos recordamos que no todo tiene que ser perfecto para ser valioso.

Criar con mascotas es enseñar empatía sin palabras.
Es mostrar que el amor también se aprende cuidando a quien depende de nosotros.
Es entender que la familia no siempre llega como la imaginamos, pero sí como la necesitamos.

A muchas madres les falta tiempo.
A muchas les sobra culpa.
Y a casi todas nos pesa la sensación de no estar haciendo suficiente.

Pero a veces, estar ahí —caminando juntos, cocinando juntos, descansando juntos—
es más que suficiente.

Aprovechar el tiempo en familia no significa hacer grandes planes.
Significa estar presentes.
Mirarnos.
Compartir la vida, con todo y sus huellas.

Porque criar no es hacerlo todo.
Es hacerlo juntos.

Liliana Lizcano.


Parenting with paws and footprints: when family grows


Parenting does not happen only in perfect moments.

It happens while we walk in a hurry, while we cook, while tiredness weighs more than the hours in the day.

It happens in the ordinary, where life truly unfolds.


In our family, parenting also leaves paw prints.

A rescued dog who arrived carrying her own story.

A cat who once knew the streets and now knows the warmth of a home.

Adopting them was one of the best decisions we ever made.


Not only because they filled our home with joy, but because they taught us—without speeches—what it truly means to care.


Walking together—my children, our pets, and me—is a simple act, yet deeply educational.

Children learn that no one is left behind.

That the pace adjusts to the smallest.

That to accompany is also to love.


On the sofa, among laughter, gentle touches, and shared silence, something powerful happens:

the family rests together.

There is no rush, no demands.

Only presence.

And in that presence, children learn that home is a safe place to be.


In the kitchen, while we prepare food, smells, voices, and curious little hands come together.

The pets observe, wait, trust.

And the children understand that life is sustained by simple gestures:

feeding, sharing, caring.


On picnic days, surrounded by green and fresh air, parenting turns into play.

The pets run.

The children laugh.

And adults remember that not everything has to be perfect to be meaningful.


Raising children with pets is teaching empathy without words.

It is showing that love is also learned by caring for those who depend on us.

It is understanding that family does not always arrive as we imagined it, but exactly as we need it.


Many mothers lack time.

Many carry guilt.

And almost all of us feel the weight of not doing enough.


But sometimes, being there—walking together, cooking together, resting together—

is more than enough.


Making the most of family time does not mean making big plans.

It means being present.

Seeing one another.

Sharing life, paw prints and all.


Because parenting is not about doing everything.

It is about doing it together.

Liliana Lizcano.


Élever avec des pattes et des empreintes : quand la famille s’agrandit


L’éducation des enfants ne se fait pas seulement dans les moments parfaits.

Elle se construit en marchant à toute vitesse, en cuisinant, quand la fatigue pèse plus lourd que les heures de la journée.

Elle se tisse dans le quotidien, là où la vie se déploie vraiment.


Dans notre famille, l’éducation laisse aussi des traces de pattes.

Une chienne sauvée, arrivée avec son histoire.

Un chat qui a connu la rue et qui connaît aujourd’hui la chaleur d’un foyer.

Les adopter a été l’une des meilleures décisions que nous ayons prises.


Pas seulement parce qu’ils ont rempli la maison de joie,

mais parce qu’ils nous ont appris, sans discours, ce que signifie vraiment prendre soin.


Marcher ensemble — mes enfants, nos animaux et moi — est un geste simple, mais profondément éducatif.

Les enfants apprennent que personne n’est laissé derrière.

Que le rythme s’adapte au plus petit.

Qu’accompagner, c’est aussi aimer.


Sur le canapé, entre les rires, les caresses et les silences partagés, quelque chose de précieux se produit :

la famille se repose ensemble.

Il n’y a pas de hâte, pas d’exigences.

Seulement la présence.

Et dans cette présence, les enfants apprennent que la maison est un lieu sûr pour être soi.


Dans la cuisine, pendant que nous préparons le repas, se mêlent odeurs, voix et petites mains curieuses.

Les animaux observent, attendent, font confiance.

Et les enfants comprennent que la vie se soutient par des gestes simples :

nourrir, partager, prendre soin.


Lors des journées en plein air, entourés de verdure et d’air frais, l’éducation devient jeu.

Les animaux courent.

Les enfants rient.

Et les adultes se rappellent que tout n’a pas besoin d’être parfait pour être précieux.


Élever des enfants avec des animaux, c’est enseigner l’empathie sans mots.

C’est montrer que l’amour s’apprend aussi en prenant soin de ceux qui dépendent de nous.

C’est comprendre que la famille n’arrive pas toujours comme on l’imaginait, mais exactement comme on en a besoin.


Beaucoup de mères manquent de temps.

Beaucoup portent de la culpabilité.

Et presque toutes ressentent le poids de ne pas en faire assez.


Mais parfois, être là — marcher ensemble, cuisiner ensemble, se reposer ensemble —

est déjà bien plus que suffisant.


Profiter du temps en famille ne signifie pas faire de grands projets.

Cela signifie être présent.

Se regarder.

Partager la vie, avec toutes ses empreintes.


Parce qu’élever, ce n’est pas tout faire.

C’est le faire ensemble.

Liliana Lizcano.

jueves, 26 de septiembre de 2019

Palabra mágica

  Hace un par de meses atrás decidí que caminaríamos a otra parada. Había un oficial de tránsito cerca. Los niños estaban sentaditos en la banca, alguien cerca bebió agua y lanzó la botella al suelo, subiéndose al bus ( Ojo, La calle estaba limpia). El oficial dijo mirando a David:

- Niño recoja esa botella y la coloca en el tacho de basura.

 David (mi hijo de 6 años) se fue a levantar para hacerlo pero Leandro (3 años) atravesó su manito a David y mirando al oficial respondió:

- ¿Que por favor qué?.

(Así les digo yo cuando no dicen por favor).

   El oficial me miró, yo callé, quería ver qué iba a responder, vuelve a mirar a mi hijo y Leandro insiste:

- Diga la palabra mágica.

El oficial sonríe y responde:

- Por favor, ¿Podría recoger eso y colocarlo en la basura?.

   Leandro quitó su manito y Diciendo: "Ahora si hermanito", repitió al oficial la expresión que les digo yo en casa:

- ¿Ve? ¡Qué bonito se oye una persona educada!.

El oficial le dijo:

- Tiene mucha razón. Discúlpeme. Y gracias.

- De nada señor policía.  

   Enseñemos a nuestros niños las palabras mágicas siempre, por favor, gracias, dar los buenos días, tardes o noches según sea el caso, pedir disculpas si nos equivocamos, en fin, fue maravilloso ver los frutos de la crianza en valores en mi chiquitín. 

Liliana Lizcano.

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Todo tiene su tiempo




Todo tiene su tiempo

Escrito por:  Liliana A. Lizcano.
Ilustraciones de Suzzy Lee Hee.

Hay un tiempo de nacer y empezar a crecer, viviendo un día a la vez, con sus aprendizajes lindos y tristezas también.


Viendo la vida de forma simple, con sencillez, van pasando los días con tanta rapidez, que se van aquellos años adorables, de la hermosa niñez.



Aquellos días bonitos, con la gente que te supo querer. Que respondían a tus preguntas del por qué de todo y con amor te hacían comprender, te abrazaban, te mimaban y te enseñaron el camino del bien.


Llegando el otoño aprendiste a ver lo que moría, que por muy dura que es la muerte a todos les ocurriría. Es la lección más difícil de asimilar, porque nadie quiere que los buenos momentos puedan acabar.



Conoces entonces el rostro del dolor, pero en medio del llanto suele salir el sol. Conoces la tormenta, también la oscuridad, en esos momentos sabes con quién podrás contar.



Luego comprendes que fuiste bendecido, por aquellos seres amados que ya se han ido, que no mueren, siguen contigo, en lo más hermoso de tus recuerdos, en todo lo vivido.


Luego llega el tiempo de sembrar lo mejor de ti, lo mejor de tu amor, de hacer lo que te hace feliz, de dar tu corazón y poder compartir.


Luego llega el tiempo de sembrar lo mejor de ti, lo mejor de tu amor, de hacer lo que te hace feliz, de dar tu corazón y poder compartir.

Para luego llegar el tiempo de la cosecha, de ver los frutos de constante entrega. De ver que todo lo que diste, luego a ti regresa, como hermosa recompensa.


Conocerás en tu vida la temporada de invierno, cuando todo luce gris y el frío arropa tus sueños. Cuando no hay fuerzas y se derrumban anhelos.


...pero en medio del lamento, hallarás consuelo, porque no hay nada oculto bajo el cielo y con fe y esperanza volverás a alzar tu vuelo.



Cuando estés allá arriba observa bien sin juzgar, hay tiempo de reír pero también es bueno callar. Hay tiempo de seguir adelante y no mirar atrás, hay tiempo de aguardar en el nido y luego volar.


Tiempo de marcharse con la esperanza de volver...


...tiempo de regresar a casa para abrazarlos otra vez.


Tiempo de decir adiós con mucho dolor...


 ...tiempo de llegar a un nuevo lugar y mejorar tu condición.

También el verano llegará a tu vida, viendo que todos los males ya en ti no tienen cabida. Has madurado, y has sanado tus heridas, has enfrentado el miedo y no hay en ti cobardía.


Has conocido la enfermedad y su desdicha...

… pero también has conocido la salud y su alegría.

Has conocido el tiempo de la primavera, has aprendido el don de la paciencia y la espera.





Has conocido el tiempo del amor en cada atardecer...


Y el tiempo de soledad que muchas veces solías tener.

Yo sé que cada quién conoce sus propias goteras. Que cada uno de nosotros está pasando alguna tormenta...


… Un tiempo que quizás te duela, pero hoy quería decirte que tuvieras en cuenta, que en esta pequeña ventanita tendrás una historia bonita para que la leas.

Con amor,

Lili.


lunes, 23 de septiembre de 2019

Tus 7 añitos, ¡Feliz cumpleaños David!



   ¡Feliz cumpleaños! Hoy cumple añitos mi hijo mayor. Un día como hoy celebro la enorme bendición de ser su madre, de disfrutar de ese cariño que lo caracteriza, su amor por todos...

Por tu hermano...


Tu amor por los animales...


Tu amor por tu país por el que oras, y tu respeto por el que te abrió las puertas...


Tú me das mucho valor, para poder ver la vida con ilusión, estoy agradecida con Dios por el privilegio de ser tu mamá, Dios te bendiga hoy y siempre.








domingo, 25 de febrero de 2018

AYUDE A SUS HIJOS a echar fuera las tristezas







“Hay espacios de tristeza que sólo pueden ser
llenados por el abrazo de una madre o un padre”
Liliana Lizcano



AYUDE A SUS HIJOS
a echar fuera las tristezas

   Es difícil crecer.  Es doloroso.  Los niños no se convierten en adultos sin antes sufrir considerables presiones, y las emociones desagradables son parte de la vida diaria de los adultos al igual que de los niños.  Todo ser humano tiene momentos de tristeza, desaliento, abatimiento o aburrimiento. Y nuestros niños deben aprender a lidiar con estos momentos, y aun hasta valorarlos.

   La habilidad de los niños para echar las tristezas al igual que la de los adultos, varía en gran manera.  Algunas personas pueden mirar sus sentimientos de manera objetiva y escoger un camino diferente. A otras personas les cuesta más que a otras dependiendo de la situación y los factores, es cuestión de temperamento y de la madurez que a través del tiempo las personas vamos teniendo en las diferentes circunstancias de la vida.

   Hace poco mis hijos y yo vivimos un capítulo en nuestras vidas muy fuerte y que nos trajo mucha tristeza a los tres, incluso bastante tensión. No es un error expresar las emociones negativas. Son normales, y son aun respuestas saludables y racionales a las dificultades de la vida.  Evite dar la impresión que está incorrecto estar triste:

    Circunstancias severas, y patrones regulares de respuesta a la depresión pueden ser la causa para que su hijo se sienta incapaz de escoger una respuesta más positiva, los siguientes síntomas pueden aparecer en su hijo o hija:

1)    Largos períodos de mal humor, apatía e infelicidad.

2)    Separación de los demás.

3)    Patrones distorsionados de sueño.

4)    Cambios en las costumbres de comida.

5)    Síntomas físicos tales como: indigestión, dolores de cabeza, y erupciones.

6)    Baja en los logros académicos.

7)    Comportamiento agresivo.

8)    Ansiedad, nerviosismo y agitación.

   Si alguno de esos síntomas persiste debe buscar ayuda profesional, sin embargo comparto con ustedes algunas estrategias que pueden ayudarles con sus niños a superar algunas cosas desagradables:

+ Primero, permita que su hijo reconozca el sentimiento. Entonces, si la aparente causa del mal humor es relativamente pequeña, dirija su atención a actividades de mayor interés.  Este sería el caso con niños en edad preescolar.  Después de preguntar sobre sus emociones, proponga algo para apaciguar la situación y que el niño vea un nuevo enfoque.

+ Si la causa de la tristeza es más profunda, la cual usted también comparte, como la pérdida de un ser querido, no esconda sus propias emociones.  Si lo siente, únase con su hijo a llorar. La unidad creada por su disposición de revelar su propia tristeza les ayudarán a sobreponerse juntos de la situación.

+ A menudo algunos niños pueden confundir la tristeza con la soledad.  Trate de dar a su hijo más tiempo y contacto físico. Hágalo en seguida o haga planes para pasar más tiempo en la tarde durante el día.

+ A veces la depresión infantil se ha asociado a sentimientos de culpa no resueltos.  Si su hijo no quiere manifestar por qué se siente triste, exploren juntos su comportamiento reciente, pero haga esto con gentileza. Hágale preguntas sin hacer acusaciones. Puede ser que descubra un mal escondido que deba ser confesado y perdonado.

+ Ayude a su hijo a ver opciones para mejorar su estado de ánimo, una salida, hacer lo que le gusta, salir a jugar, comer un helado, caminar, ver una película juntos, etc.

+ Recuerde a su hijo triunfos pasados donde él o ella pudieron sobreponerse o obtuvieron grandes resultados, destacando sus capacidades como persona capaz.

+ No minimice el problema de su hijo, quizás a usted le parezca algo tan tonto, es lo que le digo a los padres en mis reuniones del liceo, mis estudiantes no se desahogan con los padres porque algunos de estos se burlan de las situaciones que viven como adolescentes, es por ello que terminan buscando a sus maestros para poder desahogarse, la idea es que su hijo encuentre el mejor confidente en usted, no a alguien que vea lo que le sucede como “tontería de muchacho”.

+ Una de las cosas que sucede mucho a los adolescentes es que es una etapa donde la aceptación es muy importante en su mundo estudiantil, cuando un joven es rechazado por el grupo usted como padre o madre deben acercarse al colegio o liceo para hablar con el docente encargado del grupo, éste está en la obligación de generar un ambiente de amistad y compañerismo con diversas técnicas, si usted no ve cambios, le sugiero busque otro lugar, porque es importante que su hijo se sienta respetado en su grupo, no rechazado o que sea objeto de burla, usted debe velar por su salud emocional y en este caso este hecho lo implicaría.

+ Asegúrese que su hijo haga suficiente ejercicio. Durante la actividad física el cerebro despide ciertas sustancias químicas que de forma natural evitan la depresión.

   Por último recuerde que no podemos empujar a las personas a salir de la melancolía, nuestro trabajo es brindar nuestro amor y mantenernos disponibles.  Si le gustó lo que leyó no dude en compartirlo con otros padres. Gracias por leerme, con cariño y respeto, Liliana Lizcano.
 

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