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sábado, 11 de julio de 2020

¡Cuenta rápido estúpida!

   No era un sábado cualquiera, era un día importante para ella, aquella mujer se había esforzado en varios trabajos, a veces debía aguardar por la paga cada final de mes, eso la ponía un poco tensa.

   Ese sábado muy temprano se fue a llevar los desayunos que le habían encargado, iba pensativa, deseando completar el dinero que le faltaba para comprar su nueva cocina, pues la que tenía de dos hornillas sólo tenía una hornilla buena, además tenía que estar pidiendo prestado el horno a su vecina.  Hizo más comida de la acostumbrada con la fe de vender todo y lograr la meta.  Al terminarse todo empezó a contar las monedas de 5, 2 y un sol.  Contó todo y se alegró.  Ella completaría el dinero con dos billetes que tenía guardados.  Se fue al local de electrodomésticos y escogió su cocinita.  Económica, pequeña pero era lo que ella necesitaba.

   Hizo la cola como todos y en el momento que llegó a la caja y empezó a contar las monedas con el cajero que atendía, una señora que iba atrás de ella le gritó:

- ¡Cuenta rápido estúpida!

- ¿Es conmigo eso?

- Si, vienes a comprar y traes todas esas monedas, estamos apurados.

- Si pero no tiene por qué insultar.  Respete.

- Respeta tú que estás en mi país, llevas rato allí contando monedas.  Viene uno a comprar y tiene uno que encontrarse con ustedes estorbando. Andamos apurados, ustedes los venecos son tan molestos.

- Ah señora, si es por eso, no hay problema tome mi puesto, yo tomo el suyo, pase usted primero entonces a la caja.  

   En ese punto la joven mujer no quería pelear con nadie, después de todo era mucha su alegría de poder comprar la cocina que tanto necesitaba, además había comprendido desde hace tiempo que muchas personas andan por la vida soltando por sus labios odio, resentimiento propio de situaciones ajenas a uno, que no hay que tomarse nada de manera personal, pues cada quien da de la abundancia de su propio corazón, tal vez por alguna razón eso debía suceder, algo debía aprender, tenía quizás que ejercitar más su dominio propio al no alterarse con el mal humor de aquella señora, o simplemente debía retardarse un poco más en la compra porque algo malo podía suceder en el camino de vuelta a su residencia, todo, absolutamente todo tiene una razón de ser, si nos enfocamos en las enseñanzas o en el crecimiento que podemos adquirir incluso de las situaciones más desagradables entonces el transitar de nuestra vida no sería tan difícil, pero generalmente ponemos resistencia o nos dejamos llevar por situaciones donde las emociones nos dominan y explotamos en ira, no era para menos el asumir una actitud negativa frente a esa señora tan desagradable, después de todo la mujer también había tenido un día agotador, pero pensó:  "Esto también me ayudará para bien".

   Así que la señora pasó adelante, prepotente, sacó su tarjeta de crédito y pagó su computadora.  Seguía murmurando cosas:

- Acá tiene joven, tarjeta de crédito, coloque a (x) plazos por pagar. 
Menos mal ya voy a salir de aquí, esta gente me da una cólera.  
   
   Seguía ahora el turno de la joven mujer, la señora hizo su compra y por alguna razón estaba esperando cerca de allí con sus cajas, quizás esperando a que su esposo viniera a ayudarla.  Entonces el cajero imprimió la factura de la joven mujer extranjera:

- Señorita, acaba usted de sacar la factura ganadora, puede llevarse una impresora, ¡Felicitaciones!  

   La muchacha gritó de emoción y sorpresa. Y aunque aún no tenía su lapto soñada, sabía que quizás era un mensaje de amor que pronto podría lograr reunir el dinero para comprarse también su computadora. La señora que antes la había apurado para que saliera de la caja pronto por pagar con monedas (Cuando se venden arepas y empanadas te pagan con monedas y ella había completado el dinero para su cocina así) se molestó y reclamó:

-  ¿Cómo es eso que ella se gana una impresora con la factura?

- Señora, a la señorita le tocó el número de cliente ganador.

- Pero ese premio me correspondía a mí. Además yo compré una computadora, ella una cocina. Ese premio era para mí.

- Eso habría ocurrido si usted se hubiese quedado en su puesto en la fila, recuerde que usted intercambió el puesto manifestando estar apurada.

- ¡Eso es injusto!, esa impresora es mía, no es de ella.

- Señora, no, la factura ganadora es la de la señorita, ya pagó la cocina y se lleva el premio, lo siento. Debió quedarse en su puesto para que su factura saliera premiada con el número. Fue usted la que empezó a renegar, a insultar y pedir ser atendida de inmediato.

   La mujer mucho más enojada empezó a reclamar y se fue al gerente de la tienda a colocar el reclamo.

   El hecho es que ahora no sólo esa mujer venezolana se llevaba su cocina sino un premio extra, a la paciencia, al no explotar en ira, al entender que TODAS LAS COSAS A LOS QUE AMAMOS A DIOS nos ayudan para bien.

  Ah casi lo olvidaba, comparto las fotos, mi nueva cocina. Gracias por acompañarme y leerme con una sonrisa.






Liliana Lizcano.

¡Gracias Padre Santo por tu provisión y cuidados en medio de las dificultades!

domingo, 31 de mayo de 2020

Chicha andina

  Había una vez una bebida llamada Chicha, vivía en San Cristóbal, con su mamá, doña Canela y su papá, que era un kilo de arroz, Don arroz crío a Chicha con buenos principios, amaron mucho a su vasito de Chicha, la pequeña hacía a todos sonreír, aunque no faltaba el que arrugara la cara al verla, porque nadie es monedita de oro para agradarle a todo el mundo, de monedita de oro hablaremos en otro cuento.  Bueno como les iba diciendo, Chicha era una bebida que endulzaba a la gente, pronto se hizo amiga de otra niña, tenía mala fama esa bebida, un día Cocuy invitó a Chicha a salir:

- ¡Chicha vamos a dar una vuelta!

- No puedo, debo hacer mi tarea de bebidas típicas del Táchira.

- Ven, que yo te voy a mostrar un lugar donde puedes investigar.

   Su amiga Agüita que estaba con Chicha haciendo la tarea, le dijo:

- No vayas, Cocuy tiene mala fama en el pueblo.

- ¿Y sí vamos un ratico? Vamos Agüita, nos cuidaremos la una a la otra.

- Está bien, pero recuerda que debo regresar a mi casa temprano.

   Y es que agüita era una bebida a la que todos amaban, se la pasaba regando las plantas, dando de beber a los animalitos de la calle, limpiaba, en fin, Agüita era muy amada por ser tan diligente, aunque también era criticada por ser tan "simplona".

   Así Cocuy llevó a Chicha y a Agüita a un bar.  Ya van a ver qué pasó, entraron y Cocuy les presentó a Cerveza, ella ya estaba lista para deslizarse en el escenario en un tubo, todos enloquecían por ella, Cerveza les dijo:

- ¡Este no es ambiente para estas niñas!, Tú si puedes estar, Cocuy.

   Cocuy le pidió a Cerveza que dejara a estas tiernas bebidas estar un rato.  Y Cerveza contestó:

- Bueno, pero mucho cuidadito porque no quiero tener problemas con doña Canela y don Arroz.

   No había terminado de hablar cuando llegó la amiga de Cocuy: Tequila, una bebida chaparrita pero peligrosa.  Todos se volvían locos por ella y ella a muchos les rompía el corazón.  Tequila era muy inestable en el amor, andaba con un novio, Limón, pero éste cuando vio a Agüita quedó prendido de amor, disimuló porque estaba Tequila.

   También se acercó a saludar Ron, un tipo ya mayor que le gustaban más jóvenes que él.  Vio a Chicha y enseguida quiso hacerla suya.  Ron se presentó con Chicha y ella se sintió atraída con tantas palabras de caballero.  Se fueron a bailar y entre beso y beso con Ron, se emborrachó.

   Mientras que Agüita y Limón estaban charlando.  Limón le contó que venía de una familia bonita, su papá, un árbol de Limón, le enseñó la importancia de vivir a plenitud.

- Si tu familia te enseñó eso, ¿Qué haces con Tequila?, ella tiene fama de romper corazones.

   Él se sintió avergonzado y respondió:

- No lo sé.  Siempre he soñado con casarme con una bebida que me permita brindarle al mundo algo refrescante, pues sólo soy amargo pero con una dama como tú todo sería distinto.

  Y así, le robó un beso.  Bueno, ese fue el inicio de la limonada.

   En eso interrumpe el mesonero que era una botella de vino y le dice que su amiga Chicha estaba en el baño vomitando. 

   Agüita al entrar al baño encontró todo vuelto una "chicha" toda Chicha estaba regada en el suelo y a duras penas podía volver a ponerse en pie, ya cuando el vaso estaba de pie, Agüita decidió llevársela de allí.

- ¿Qué has hecho?

- Amo a Ron, es el hombre de mi vida.

- Mejor volvamos a tu casa.

   Pasaron los meses y Chicha llamaba a Ron, pero él no le respondía sus llamadas y la dejaba en visto, hasta que lo vio pasar con una copa, a ésa la llamaban Margarita, la cual siempre se paseaba con una sombrillita e iba pelando el diente, cuando Chicha los vio, rompió a llorar, derramando toda su canela por los ojos.  Se armó de valor y le dijo a Ron que esperaba un bebé, Ron le dijo que ese hijo podría ser de cualquiera, que fue sólo una noche.

   Chicha no tuvo más remedio que confesar a sus padre lo que sucedía y Don Arroz se enojó mucho, la llamó hasta ramera, le dijo que había pisoteado el honor de la familia y la echó de la casa, pero la madre de Chicha, doña Canela, le dio la maleta con sus cosas diciéndole:

- Tranquila hija, ve con tu padre.

- Pero ¡me acaba de echar de la casa!

- ¡Tu verdadero padre es Kilo de pasta!

   Eso marcó y lastimó a Chicha mucho, porque ella siempre había pensado que era chicha de arroz como todas las demás chichas, jamás imaginó que su madre le fuera infiel al papá-  Entonces se fue a buscar a su verdadero papá, que la recibió, pues siempre vivó amando a la canela.  Llegó el tiempo en que Chicha dio a luz, y el bebé salió medio extraño, don Pasta la ayudó con el parto pues como estaban en cuarentena no podía ir al hospital. Vio a su nietico, el bebé nació con la nariz y colita de un cerdito, Chicha con ternura lo tomó en sus brazos y lo llamó: Chicharrón.

Fin.  

jajajajajajaja no me golpeen, es sólo un cuento jajajajajaaja los quiero mucho. ¡Feliz domingo! que nadie me les apague la sonrisa, Lili. 

 


sábado, 30 de mayo de 2020

La joven de la Feria de la comida.


   Aquel viernes los muchachos se fueron a la Feria de la Comida en un centro comercial de Valencia llamado Metrópolis, iba un chico al que le llamaban "Tripa Seca", una amiga apodada "Pecas", Ricardo, María, Marcos, Arturo y Santiago.  Todos estaban hablando en el camino qué iban a comer.



- Yo quisiera pizza.
Dijo Tripa Seca.



- Yo me comeré una ensalada.
Dijo Ricardo.



  María dijo sonriente:



- Yo voy por una hamburguesa que chorree toda la grasa del mundo.



-Me anoto.
Añadió Arturo.  


- ¡Yo también!
Dijo el Tripa Seca.



Marcos y Santiago pensaron en comer comida árabe. En eso notaron que Pecas ya no estaba con ellos, ya había llegado al piso de la feria de la comida y llevaba rato probando en cada una de las tiendas de comida las muestras gratis jajajajaja.


- ¡Qué raro tú, Pequitas! ¿Qué vas a comer?. 

Preguntó Marcos. 

- No sé, algo ligerito.  (Contestó con una sonrisa) Creo que comida árabe estará bien, pero vamos y probemos las muestras, yo los acompaño y así repito jajajajaja. 

  Y así los chicos se fueron a probar las muestras y a ver en cada uno de los puestos cómo lucía la comida para ordenar.  Pasaron por el puesto de la comida árabe y había una muchacha que sostenía una bandeja con muestras gratis, todos agarraron una, Santiago agarró su muestra con cierta timidez, Tripa Seca le dijo a Santiago:

- Agarra sin miedo. 

   La muchacha sonreía, y Santiago correspondía la sonrisa con nerviosismo.  Aquel día fue un día normal de compañerismo, pero en la mente de Santiago había quedado una especie de inquietud en su ser, algo que él no se explicaba, miraba mucho a la muchacha de la bandeja, él creía que algunos no nos dimos cuenta, pero durante la comida sus ojos se iban al puesto de la comida árabe.  Tripas Secas que era tan imprudente y que no dudaba en hacer avergonzar a cualquiera con sus ocurrencias, le dijo: 

-Anda y le dices que eres descendiente árabe y que quieres comer Shawarma con ella. 

Dijo picándole el ojo. 


María dijo con la boca llena de hamburguesa: 

- O dile que tienes el mejor falafel jajajajaja 


Arturo agregó: 

- Y que le quieres probar el Cucús que ella cocina. 


- ¡Salir con ustedes es pasar pena! 

Exclamó Ricardo serio. 

- A mí no me metan en ese saco que yo estoy comiendo callada. Dijo Pecas. 

Santiago callaba. 

   Todos los viernes se iban a dar una vuelta allí y Santiago se desprendía para subir a ese piso y pedir una muestra en la tienda de comida árabe, sólo para ver a la joven. Uno de esos viernes que regresó con dos muestras en la mano, le dio una a Pecas y otra a Ricardo, quiénes con gusto las aceptaron y se la llevaron a la boca.  Ricardo después de comerla me miró con esa mirada que ya conocía, esa mirada que dice tanto y a la vez con la que guarda tantas cosas, con la que siempre me decía: "Acabo de ver algo", y es que ya desde niño Ricardo fue desarrollando un don, luego que estuviera a punto de morir siendo chico, se volvió sensible y un joven muy preocupado por leer de todo sobre la muerte, desde cosas científicas, religión, filosofía, etc. Él le llamaba visiones y sueños a algunas cosas que veía, algunos llegaron a llamarle Mediúm, cosa que siempre le ha disgustado, mentalista tampoco, profeta, tampoco, él dice que todos los seres humanos podemos percibir del mundo mucho más, que si existe un mundo microscópico que no podemos ver sino con un microscopio, lo mismo pasa con el mundo espiritual que existe pero sólo podemos percibirlo con los ojos del alma o del yo cuántico.  Bueno, Ricardo terminó de comer la muestra y le dijo a Santiago: 

- ¿Por qué tan interesado en la muchacha?.  

Santiago sintió vergüenza y pensó que Ricardo se refería a Pecas y le contestó:
- ¡No!, Pequitas es mi pana, le traje la muestra por compartir. 

- Yo me refiero a la muchacha de las muestras, siempre vas allá y no es porque te guste la comida árabe, a ti no te gusta la comida árabe, vas y pides estas muestras para verla. 

   Algo nervioso sonrió al escuchar a Ricardo decir eso y quiso desviar la conversación hacia otro tema, pero Ricardo le dijo:
- Cuando quieras hablar sobre Ana, me dices. (Dijo Ricardo mientras siguió caminando hacia el puesto de McDonald a comprar un helado que siempre solía comprar allí) 

- Oye Ricardo, ¿Cómo supiste el nombre de ella? (Preguntó Santiago)

   Ricardo no contestó.  Santiago miró a Pecas y ella encogió los hombros haciéndose la desentendida de la conversación y que no sabía nada, pero Tripas Secas le dijo a Santiago: 

- ¿En serio no sabes que Ricardo es medio brujito? siempre la pega en muchas cosas que dice, y la Pecas también es medio bruja pero con la comida jajajajajaja Ricardo seguía serio en su cola y Pecas sonreía comiendo maní.  

- No, cuéntame más, Tripa. 

   Le dijo suplicante Santiago, curioso del tema.  Ese bicho ahí donde tú lo ves con cara de Snoope, sabe más que un pescado frito, el bicho lo convidé una vez a un velorio y eso lo que me dio fue miedo ¿oyó?, pa´mí que es adivino, o profeta, o una cosa de esas.  La otra vez se perdió mi perrita, y mi perrita lo quiere mucho a él, Ricardo se puso a llorar, tocando mi puerta y me dijo: "¿Dónde está la perrita?", el bicho lloraba como un carajito, y yo con la mamadera de gallo le dije: "¿Qué pasó marico?, la perra está en el patio", y el bicho: "¡No está en el patio!", yo fui al patio y ajá, la perra no estaba, se había salido, Ricardo me dijo: rápido, trae su correa, no hay que perder el tiempo, agarró la correa de mi perra y empezamos a buscar a la perra, Ricardo la buscaba más angustiado que yo que siendo el dueño me pareció todo tan extraño, hasta que el bicho se fue como un loco corriendo y yo me fui detrás de él, bueno, la perra estaba a varias cuadras atropellada y Ricardo la encontró. Si no hubiese sido por Ricardo la perra queda atropellada y muerta allí, me dio la correa de la perra y me dijo: "A ver si tienes más cuidado con la pobre criatura que está a tu resguardo". Desde entonces lo respeto mucho, pero sólo Pecas sabe cosas de él que ignoro y prefiero no preguntar, eso a mí me asusta un poco.   


  Santiago quedó con la curiosidad y habló con Pecas: 
- Oye, ¿ese Ricardo es un mediúm o profeta?. 

- No lo sé. 
Respondió Pequitas, tratando de evadir el tema. El silencio reinó pero luego Santiago se atrevió a hablar con Ricardo: 


- Oye, la muchacha, Ana, hay algo que me atrae de ella. 

- ¡Claro! 

   Respondió Ricardo mientras comía su segundo helado. El grupo se dividió en diferentes direcciones por el centro comercial viendo tiendas, pero Ricardo, Pecas y Santiago se quedaron sentados en una especie de jardinera, conversando, Ricardo hizo una pausa y siguió diciendo: 


- ¡Claro que te atrae! pero no porque te guste como mujer, la atracción es de otro tipo. 

- ¿Cómo lo sabes?. 

- Mira, sólo puedo explicarte que ambos tienen la misma energía, es algo que no entenderías, es una energía muy cercana la de ustedes, me atrevería a decir que Ana es tu familia, así que ten cuidado y te enamoras de alguien que no debas. Sientes que hay algo que no puedes descifrar, algo que te lleva a ella, algo que te hace querer conocerla, ¿no?. 

- Si, si me siento así. 

- Pues trata de conocerla, pero en plan de amistad, indaga y hallarás tus respuestas.  

   Bueno, allí quedó esa historia, pero sin que supiéramos se siguió tejiendo entre Santiago y Ana una historia de amistad, intercambiaron números, se hablaban mucho, ella incluso se sintió atraída por Santiago. Y aunque era muy linda, Santiago tuvo presente las palabras de Ricardo y la historia que Tripa Seca le contó y no inició ningún romance con ella, sólo amistad, trató de indagar sobre su familia, no descubrió nada extraño, no había ninguna conexión.  

   Hasta que en un mes de diciembre Santiago la invitó a su casa a una reunión de cumpleaños de su hermana, el padre de Santiago al ver a la muchacha no le quitaba la mirada, Santiago se sintió molesto, porque no le gustaba cómo el papá miraba a la joven, y como era muy franco con su papá le manifestó que no estaba bien que mirara así a la muchacha, a lo que él le respondió: 

- Disculpa hijo, es que cuando yo estaba joven me enamoré de una muchacha exactamente igual a esa niña, una mujer que para mí fue mi primer amor, mi primer todo, no estoy morboseando a la muchacha, sólo que me acordé de ese amor, pero no le digas a tu mamá sobre esto, ya sabes que es muy celosa.  A Santiago le retumbó eso, se acordó lo que le dijo Ricardo y le preguntó al papá:

- Apá, ¿usted llegó a conocer al la señora Fulana De Tal? 

   Aquel hombre peló esos ojotes y le dijo:
- ¡Si!  


- Pues esa es la mamá de Ana. 

- Con razón se me pareció tanto. 

- ¿Ella no es nada tuyo? 

- No hijo, ella se casó y nunca supe de ella más nunca, yo jamás le faltaría a su mamá. 

   Para resumir la historia porque deben estar inquietos, si, Ana y Santiago eran medios hermanos, Santiago habló con Ana y entre ambos fueron armando todo el rompe cabezas, sus familias quedaron sin saber nada, sólo ellos y su grupo de amigos (Ricardo, Pecas, Tripa Secas) sabe el asunto y ahora ustedes que leen esto, los nombres de ellos dos fueron cambiados para realizar esta historia.  Hay secretos que no deberían ocultarse, hay familias que no deberían ser separadas, hay hermanos que deberían saber que existen y que se podrían apoyar el uno en el otro, pero a veces las personas por miedo, vergüenza y orgullo ocultan cosas importantes.  En la actualidad Santiago y Ana están separados por la distancia, pero muy unidos como hermanos, se apoyan el uno al otro, como deben ser los hermanos, aunque sus familias nunca sabrán lo que sucedió. 

Fin.

viernes, 25 de octubre de 2019

Redes sociales, un arma de doble filo.

   A veces las redes sociales son un arma de doble filo, yo por internet he conocido personas maravillosas, seres humanos que son ángeles, pero también me he llevado mis chascos con la gente, he conocido persona que me han lastimado y he tratado de aprender de esas situaciones.  La última situación fue algo que jamás me esperé que pudiera pasarme, vi en la red a un hombre de tercera edad hablando de atentar contra su vida, de estar mal, con depresión.  Yo como pasé por esa enfermedad viviendo en Venezuela, donde varias situaciones se juntaron para sentir que mi mundo se derrumbaba, pues no dudé en "acercarme" y hacerle un comentario, y así empecé a interactuar con él.  Le veía como un abuelito sin compañía, y bueno una palabra de ánimo no se le niega a nadie.

  Me pidió una foto para conocer mi rostro y le mandé una foto haciendo una mueca, luego me dijo que le mandara otra pero sin muecas, y le mandé una con mi hijo, ambos sonreíamos en la foto.  Y así interactuábamos, yo no me sentí amenazada ni nada, he conocido grandes personas en la red y al sol de hoy llevo muy buenas amistades que jamás he visto en la vida pero les considero parte de mi familia, de mi gente porque han sido años de estar allí, con una palabra de ánimo, un chiste, una palabra de "Tú puedes", gente amable y chevere.  

   Un día por notas de voz estaba triste, le contesté diciéndole que poco a poco saldría adelante, que debía trabajar en el amor propio, que "Hay que trabajar ese corazón", a lo que respondió:  "Eso lo trabajamos cuando vengas a Caracas a verme", allí me cambió la cara, y luego como en mi Whatsaap no me llegan los mensajes sino cuando estoy en mi residencia (Pues desde que dejé mi país, he estado viviendo en zonas donde está el mar) pues hay mala señal, entonces me encontré con sus mensajes, y por DM me escribió que estaba confundido, y yo: "¿Confundido por qué?", él respondió: Eres muy inteligente, ya lo debes saber.  Evidentemente, yo jamás sospechaba que este ancianito me fuera a decir lo que me dijo:
  "Me estoy enamorándo de ti..." y allí empezó una declaración de amor bastante incómoda, yo le dije:  "...yo soy una carajita para usted...tenga paz, no se preocupe, disculpe si mal interpretó mi acercamiento...cuidese mucho", esa fue mi manera de alejarme de inmediato.


   Luego me volvió a escribir que:   "No es mi estilo. No soy persona de andar acosando a nadie. Te escribo esto, para que, de ser cierta mi presunción, estés tranquila. Te dije una vez que solo daría rt y algún cometario a lo que escribieras, solamente...
...No pretendo una respuesta, no escribo para obtenerla. Por otra parte, estás en tu derechos de responder o no las respuestas a tu tw. Haz lo que mejor te convenga en ese sentido. Y repito no tienes porque responder a este escrito y no espero respuesta del mismo. Que estés muy bien."


   Yo respiré y dije, bueno espero se le pase, más nada, creí que era una situación de soledad, yo qué sé.  Pero hoy cuando entro a la red, me doy cuenta que hizo algo muy parecido con otra muchacha en la red, él dice que eso no es acoso, pero si lo es. Leí el escrito y hablé con ella, entendí que este tipo de personas tienen un problema y no lo reconocen. Ella si expuso su caso, y ojalá eso pueda hacerlo reflexionar y busque ayuda, no es normal esa forma de interactuar, debe buscar orientación profesional.  

   El hecho es que este tipo de cosas te cierran el corazón a ayudar a las personas que realmente lo necesitan, aquellos abuelitos o abuelitas que si necesitan una palabra de aliento, y por este tipo de personas que lo que buscan es ligar fingiendo lastima o tristeza, uno se bloquea de inmediato a ayudar a otros que si lo necesitan.  Resultado, dejas de dar tu número a gente que no conoces, y en parte pierdes la oportunidad de conocer gente realmente buena.  Yo soy sumamente selectiva ahora, ya me han pasado cosas desagradables en la red, pero pesan más las personas buenas que he encontrado acá. Gente que me han sacado una sonrisa, con quienes me olvido por un momento que estoy tan lejos de mi país y con quienes me siento por un instante que estoy en Venezuela entre panas, y eso me ha ayudado a sobre llevar el exilio.

   Sé que las redes sociales son tal cual como nuestro mundo allá afuera, gente con mucha luz para dar, y otras con problemas, los que tienen problemas deben buscar ayuda profesional, todos en algún momento hemos pasado por situaciones muy duras, eso de "No necesito un psiquiatra o psicológo" es una manera muy pobre de pensar, por "higiene" mental es sano ir al médico cuando algo malo en nuestros pensamientos pasa, cuando estamos teniendo pensamientos tóxicos y recurrentes que nos aplastan, no podemos sobrecargar a otros de cosas que son nuestras, debemos ser responsables de nuestro actuar, de nuestros pensamientos y buscar ayuda porfesional que pueda orientar para salir de esos cuadros que son enfermos, no puedes ir por la red tratando de hallar amor, cuando todo el amor que primeramente necesitas ya lo tienes tú en tu corazón, para darte ese cariño a ti mismo y motivarte a luchar por metas personales.

   Las redes sociales pueden ser una bendición o una maldición, trata siempre de no creer que porque tú seas bueno, los demás van a ser como tú, me ha pasado muchísimo, esperando de otros lo mismo que doy, así que mejor coloca tus pies sobre el suelo y ten cuidado.

   Con amor, 

Lili.

jueves, 24 de octubre de 2019

Otra vez se fue la luz

Otra vez se fue la luz

"¡Otra vez se fue la luz!" Dijo mi abuela, yo en seguida pegué la carrera para buscar los brazos de alguna de mis tías o tíos. Y veía a mi abuela con la vela acercándose a la sala tapándola un poco para que no se fuera a apagar.

   Empezaba el calvario para mí y la alegría para mis tíos y tías. Todos se sentaban y mi abuela con la vela.

En esa ocasión recuerdo que dijo:

- Hoy voy a hablarles de la Sayona o llorona.

- ¡Ay no mamá! Ése ya lo conocemos.
Dijo un tío

Yo interrumpí:
- Yo no me lo sé.

   Y pues mi abuela empezó a contar el cuento pero a su manera:
- Bueno, era una vieja que mató a los hijos, y a esa toche, Dios la castigó y no la recibieron ni en el infierno y se quedó penando por sus hijos, llorando por todos lados en la noche.

   Siguió hablando pero esta vez mi abuelita acercó la vela y puso una mueca fea y dramatizada:
- ¡Aaaaayyy mis hijooooos aaayyy!

   Yo más asustada que el Chavo en el capítulo de los espíritus chocarreros, me tapaba la cara y temblaba. Con cinco años eso era tortura, mucho susto.

   Ella seguía:
- Busca a los niños de todas las ciudades pensando que son sus hijos, busca y busca en cada casa a ver si los encuentra.

Mis tíos y tías me miraban a mí y yo decía:

- Pero ustedes me van a cuidar ¿Verdad?.

Mi tío Héctor contestó:
- ¡Claro mi chinita!.

   Bueno, qué cosa tan terrible, qué madre tan mala la Sayona o llorona ésa, pensaba yo.  Al tiempo el gato de mi infancia, Nerón, tuvo una novia, y se encontraban en el techo de la casa. Y la gata empezaba a pegar esos maullidos y yo me acordé de la llorona, me tapé con la sábana.

   Dije: "esta vieja piensa que yo soy su hija y vino a buscarme, está en el techo".

   Yo me pasé a la cama de mi abuela la segunda noche, otra vez escuchaba ese chillido feo y yo dije:
- ¡Abuela, la Sayona está en el techo!.

Mi abuela se rió.

   Pero como los amores de esos dos gatos continuó y yo me levantaba disparada del susto con los maullidos de la condenada gata, mi abuela me sacó afuera y me dijo:
- Mamita, no es la Sayona, es Nerón y la novia.

- ¿Y por qué llora así?.

- Porque ella también busca hijos, pero no los ha tenido aún.

  Entonces ya transcurrido el tiempo, cuando estaba en segundo grado de primaria, a mi maestra Eva se le ocurrió darnos esa leyenda en clase.

   Si, ya deben imaginarlo. Yo en mi escrito dibujé a la Sayona como una gata maullando pidiendo hijos.

Fin.

Lili.

Mazamorrero

Mazamorrero


   Una vez estando pequeña, mi amigo Ricardo llegó con su guitarra para practicar unas canciones. Nos sentamos en las escaleras del edificio a cantar. En eso bajó un amigo nuestro, Arturo. Con una cara de preocupación tremenda.

- ¿Qué te pasó, Arturo?.

Nos miró serio.

- Me oriné.
Dijo con preocupación.

Yo le dije:
- ¿Cuál es el problema? A todos nos ha pasado alguna vez orinarnos en la cama.

- Si, pero ya tengo once y no fue normal.

- ¿Por qué?. (Le pregunto Ricardo)

- Chamo, es que boté como mazamorra.

Ellos dos se miran pensativos y me ven a mí.

- A mí no me vean, yo no tengo pipí y no sé por qué bota mazamorra, las mujeres botan sangre, mira el lado positivo, no estás mal herido.

   Él se veía preocupado y Ricardo le dice:
- Pa' ve mazamorrero, quizás estás enfermo. Tú te volteas, y Lili, no veas.

Yo di la espalda y me tapé los ojos. Ricardo le dijo:

- Está normal. Deberías decirle a tu mamá.

- No chamo, yo lavé el interior.

  Y allí quedó la cosa. Seguimos en las escaleras cantando y hablando.

  En la noche le cuento a mi mamá todo esto y ella pela esos ojos asustada. Pero como conocía a mis amigos sabía bien que eran muchachos nobles, compinches de infancia pero yo curiosa le pregunté:

- ¿Cómo es un pipí, mamá?.

   Ella en vez de dibujarlo aunque sea como lo dibujan en los baños o hablarme claro, se puso nerviosa. Y contestó:

- Tiene puyas, es corrugado y asusta.

   Sé que ella no estaba preparada para mi pregunta, yo sin papá, ni hermanos pues era natural que en algún momento preguntara.

- Mucho cuidado, Lili.

   En ese momento yo no la entendía pero creí cada palabra que dijo. Me preocupé por mis amigos, y dije dentro de mí: "Menos mal soy niña, tengo totona y no puyas".

   Al día siguiente tuvimos clases de matemáticas, yo sólo veía el cierre del pantalón de mi profe Ángel mientras que explicaba. 

Él se percató y me llamó:
- ¿Por qué me mira así espantada?.

- ¡Ay profe!, mi mamá me dijo hoy lo de las puyas que ustedes tienen en el pipí. Y me preocupa Arturo que dice que está enfermo con mazamorrero.

   El profe Ángel soltó una risa y dijo:
- Hablaré con Evelio para que explique varias cosas en biología. 

   Llamó al profe Evelio y nos miraban riendo. Al día siguiente el profesor Evelio llevó unos muñecos de porcelana, varón y hembra y nos enseñó las partes del pene y la vagina.

   Arturo preguntó sobre la mazamorra y el profe explicó lo de la eyaculación en el hombre y los sueños húmedos.

  Sin embargo quedó como broma de humor cuando recordamos eso, llamarle: "Mazamorrero".

Fin.

Lili.

lunes, 21 de octubre de 2019

Se fue la luz

Se fue la luz

(Perdón por las palabras fuertes pero si no les cuento cómo fue, no van a entenderme)

  Cuando yo era niña y se iba la luz, todos se sentaban en la sala o nos íbamos al patio y mi abuela en el medio contaba historias. Pero a mí no me gustaban esos cuentos de terror. Me asustaban. Cuando gritaban: "¡Se fue la luz!" Sabía que vendrían los cuentos en los que todos reían pero yo me asustaba.

   Y se reían mucho con una historia de un muerto y yo en mi inocencia de cinco años suplicaba que no contaran ese cuento.
El muerto no tenía cabeza y yo pregunté:

- ¿Y qué le pasó?.

Mi abuela sonriente dijo:

- Es que ese muerto tenía en vez de cabeza un culo y fumaba pipa.
Se podrán imaginar el impacto de esa imagen (no se rían), bueno, entonces yo preguntaba más y todos se reían:

- Abuelita ¿Y cómo fumaba pipa sin boca?.

- Pues por la jeta del culo.

   Y mis tíos muertos de la risa, pero eso para mí era de terror. Y ella seguía:

- Cuando se tiraba un peo, la pipa soltaba más humo.

   Bueno eso eran risas y risas, pero a mí me daba tanto terror ese cuento que había un señor que fumaba pipa en el vecindario y yo cuando lo veía me aterraba y me escondía detrás de mi abuela o mis tías. Este señor un día me saludó y yo le respondí asustada:

- ¿Usted es el hijo del que fumaba pipa por el culo?.

   Ese señor me miró feo, y no respondió, yo en mi inocencia interpreté eso como que si era hijo del fantasma y pensé: "Descubrí tu secreto oculto, malvado".

Fin.

Lili.

La historia de Wilkerman

   Wilkerman fue uno de mis estudiantes en los Guayos, Carabobo, era muy alto y acuerpado, blanco pero con su pelo crespo. En esa zona donde trabajé había mucho peligro, y muchos de esos jóvenes ya estaban en bandas.

   Wilkerman inspiraba miedo muchas veces, pero no a mí.
Había aprendido ya a lidiar con ese ambiente, yo no era ni muy dulce para que no me comieran como hormigas, ni muy amarga para que no le garraran fobia a mis materias.  Ellos ya estaban en 4to año, jóvenes de 15 y 16, niños para muchas cosas pero ya adultos para otras.

   Un día corrigiendo los cuadernos, yo iba pasando y firmando y dibujando una carita feliz. Wilkerman se sentaba siempre atrás, esperaba su cuaderno y me veía atento cada vez que colocaba una rayita corrigiendo.

   Él había visto el cuaderno de su compañero que estaba a su lado.
Yo sólo firmé su cuaderno y se lo entregué. Caminé hacia mi escritorio y él se puso de pie seriamente con su cuaderno abierto señalando mi firma y con voz fuerte dijo:

- Profe, ¿Me va a malandrear así de feo?.

- ¿Qué pasó?, Yo ya te corregí.

- ¿Y dónde está mi carita feliz?.

   Todos empezaron a reírse mucho. Él avergonzado se sentó de inmediato, no se percató que había salido su "niño interior", yo fui y le dibujé una carita feliz.  Más tarde medité en el asunto, un joven que seriamente pedía una carita feliz en su cuaderno estaba pidiendo a gritos atención. Así que cité a su mamá. Indagué muchas cosas de su vida. Desconocía la muerte de su hermano mayor de Wilkerman que era su apoyo ya que su madre trabajaba todo el día y ella misma admitió ser áspera con su hijo.

   La historia tiene un final bonito.  Ella aceptó hacer la escuela para padres, una iniciativa que tuvimos en el liceo con apoyo de conferencistas y todo el personal docente.

   Recomendación: Abrace a sus hijos, dibuje caritas felices en sus rostros diciendo: Te amo.


Lili.

domingo, 20 de octubre de 2019

Conociendo el amor

Conociendo el amor

   A veces la vida no sonríe para muchos, algunos llevan cargas muy duras. En el caso de Esperanza, no le había ido bien en el amor. Siempre sintió el rechazo, sobre todo cuando enfermó.

   Su cuerpo empeoró poco a poco. Tampoco se alimentaba bien.
Se acercaba a algunos lugares viendo a la gente comer, pero alguien hambriento y sin dinero no es bienvenido en los restaurantes.

  Hasta que un día Esperanza conoció el amor, dos almas amorosas se fijaron en ella, no les importó su aspecto, ni lo dura que había sido la vida con su cuerpo. Expresando ternura le dijeron:

- Te invitamos a comer.

Y Esperanza aceptó.



Un peluche para Ledia

Un peluche para Ledia

   Entre mis estudiantes había una joven muy linda llamada Ledia, sonreía y se le hacían dos hoyitos en sus mejillas. Morenita y con un rostro de ángel, yo la molestaba porque soy de las personas fastidiosas que si ven hoyitos en las mejillas me da por apretar esos cachetes jajajajaja. Yo empecé un programa radial educativo para el liceo (Llevé la propuesta y me la aceptaron), para mi sorpresa Ledia tenía experiencia en la radio. Ella había trabajado en T.V y radio en Carabobo. Empecé a tratarla más pues me ayudaba mucho.  Era una estudiante ejemplar. Disciplinada, cariñosa, tolerante. Era sencillo amarla.

   Un día, noté algo en ella, y decidí orar a Dios para saber qué era eso que me preocupaba de ella. No sé explicarlo. Indagué sobre su familia y vivía con su abuela. Parecía feliz.

   La llamé un día luego de clases y había un espacio pequeño que era para los profesores. Ella se sentó como preocupada.

- ¿Hice algo malo?.

- No mi niña, has salido muy bien en todo.

- Dígame profe, ¿en qué puedo ayudarla?.

- Justamente, iba a preguntarte lo mismo. ¿Cómo puedo ayudarte, Ledia?.

- Yo estoy bien, profe.

- No, no lo estás. Yo vi una mirada que me indicó que algo no estaba bien.

En seguida su rostro cambió.

- ¡Esa mirada! Justo esa mirada, Ledia. ¿De qué es esa mirada?.

   Ella estaba callada sin soltar una palabra aunque las lágrimas estaban aguarapando sus ojitos.  Yo no sé cómo salieron las siguientes palabras de mi boca, es algo que jamás podré explicarme:

- ¿Quién te rechaza, Ledia?.

   Y en ese instante la niña soltó un llanto tan profundo.

- ¿Cómo usted sabe que me rechazan?.

Yo estaba asombrada tanto como ella. Repetí la pregunta:

- ¿Quién te rechaza?.

Ella me abrazó y me dijo:

- Mi mamá profe, mi mamá no me quiere y ya me lo ha expresado, sólo quiere a mi hermanita. Por eso yo no vivo con ellas, yo no le importo.

   Fue muy duro para mí verla así. Al día siguiente, tomé un peluche que yo tenía desde mis cinco años, lo llevé al liceo. Y le conté a Ledia mi historia personal. Mi niñez tampoco fue sencilla, y ese peluche me lo dio una de mis tías diciéndome:

"Yo no voy a estar en Valencia, pero cuando te sientas sola, recuerda que yo siempre voy a ir contigo en tu corazón y tú irás en el mío".
   Y ahora yo te lo entrego a ti. Yo no podré estar contigo físicamente, pero esto te recordará que hay personas que te amamos, que iremos en tu corazón y tú en el nuestro.

  Ella no podía creer que le estuviera entregando algo tan significativo para mí. Hasta el sol de hoy la llevo en mi corazón. Sé que estudió psicología y tiene una hijita. Trabajamos en su relación con su mami, y me gustó mucho de ella que tiempo después me hablaba de su mamá.

   Tal vez no sería la mejor relación de todas, pero ella dio pasos para sanar y sé que hoy día es con su hija la mujer más amorosa ya que no contó con ese cariño maternal.

Fin.

Lili.

Posdata:
Hablé con Ledia. Le dije que compartí su historia. Me regaló esta foto que coloco con su permiso tapando la carita de su nena. Es psicóloga y actualmente vive en Chile. Es una mujer luchadora y con un gran amor por su familia.

¡Haz la diferencia en tu árbol genealógico!


jueves, 17 de octubre de 2019

El que se va sin ser echado...

   "El que se va sin ser echado, vuelve sin ser llamado", así hay un dicho en mi tierra, y a mi amiga Abigail se le cumplió.  Ella me cuenta que estaba trabajando y al llegar la hora del receso bajó y de pronto escucha que dos personas discutían en las escaleras, así que se detiene porque le dio pena pero al mismo tiempo curiosidad porque era la voz del Gocho y de la Guarita:

Él le decía:
- ¡Ya te dije que no me gusta eso de ti!.

Ella le respondió:
- El que no la debe no la teme. O ¿es que tienes algo que ocultar en tu celular?, ¿todavía te escribes con la chamita esa?, dime, ¿te gusta verdad?.

- Ella y yo no tenemos nada, no nos hablamos tampoco. ¿Por qué eres así?.

- Porque veo que te le quedas mirando.  

    Abigail al escuchar subió de nuevo rápido y se echó perfume, se pintó los labios y bajó regia pidiendo permiso jajajajaja.

   Ella bajó y se sentó a comer, al rato llegaron ellos dos, el gocho como perrito regañado, y la Guarita agarrando al hombre por el brazo.  Más tarde el gochito le enviaría un mensajito a mi amiga Abi diciendo un "¡Hola!", pero Abigail, no le quiso responder.  No quiere drama en su vida.

Lili.


martes, 15 de octubre de 2019

"Ya no estás aquí"

  Pasó el tiempo y Ricardo y yo nos convertimos en adolescentes, yo estaba aprendiendo lenguaje de señas con la hija de unos pastores cristianos, ella dedicaba su vida a la obra social con personas con discapacidad auditiva.  Ricardo estaba en la búsqueda de seguir ayudando y utilizar sus dones y talentos en servicio de otros. Así que si lo invitaban a un funeral él iba a cantar y me convidaba.

   Había un señor en el vecindario que había tenido una sola hija, su esposa había muerto, y él trabajaba vendiendo plantas que él mismo sembraba, pero lamentablemente su hija partió también, estaba solo en la funeraría, uno que otro vecino chismoso se acercaba para ver a la muchacha en la urna, pero sólo eso. Ricardo llamó a mi casa y me dijo que bajara para llevar música al señor Ramiro, así que me arreglé y nos encontramos, Andreina llegó más tarde y ya los tres llegamos juntos.  Allí estaba aquel hombre contemplando a su hija, pero como era ateo, no sabíamos qué cantar para él, las canciones que cantaba Ricardo eran himnos cristianos, él nos miró y preguntó:

- ¿Qué hacen acá?, yo no soy cristiano. No me canten nada de Dios.

Yo le respondí: 

- Bueno nos sabemos otra bonita.

   Yo crecí con música muy hermosa gracias a mi mamá, a mis tías y tíos, y dos cantantes venezolanos me gustaban mucho, Pedro Castillo y Guillermo Carrasco.  Así que Ricardo, ya sabía qué canciones eran las que yo tenía en mente, Andreina cantaba muy lindo y entre las dos empezamos a cantar "Ya no estás aquí", una canción de Guillermo Carrasco.  El señor Ramiro era un hombre conocido por no expresar mucho, por ser muy mal encarado, y no era para menos, en la vida había tenido pruebas muy fuertes, nos miró y nos hizo señal con su mano para que pasáramos.  

    Ricardo empezó a tocar la guitarra y Andreina y yo empezamos a cantar esa canción.  De pronto el hombre nos miraba diferente, mientras que lágrimas caían por sus mejillas. Terminamos de cantar y él vino hacia nosotros, sin decir nada, nosotros le dimos un abrazo grupal, fue cuando pudo hablar y dijo:

-  Necesitaba llorar, gracias por ayudarme, no sabía cómo sacar esto dentro de mí, sentía que quería llorar y no podía, yo necesitaba llorar.

   Y así fue como ese nudo del señor Ramiro salió de su garganta.

   A veces las personas le dicen a los demás:  "No llores", "Es parte de la vida", "Ya se te pasará", pero la verdad es que sacar el dolor afuera es necesario, he visto cómo les dan sedantes a algunas personas y no les dejan enterrar a sus muertos, cada persona es diferente, pero una cosa es propia en nuestros corazones, la necesidad de expresar nuestros sentimientos, aún y si éstos son de dolor.

   Así fue como los tres empezamos a visitar funerarías sin conocer a los muertos, cuando nos invitaban era sencillo, sino Andreina buscaba el nombres de personas 3 anuncios de velorios en el periódico y allí llegábamos.  Llevando una canción, y un mensaje si así lo permitían.

Fin.

Lili.

Posdata:  Les dejo el enlace de la canción para que la escuchen.


sábado, 5 de octubre de 2019

Un extraño don

   En la escuela tuve un amigo llamado Ricardo, creo que varios conocen esa historia de cómo enfrentamos a un bravucón. Él tenía tres hermanas, Andreina (la de la historia del zamuro) y las morochas, Ricardo siempre fue muy callado luego de un accidente que tuvo.

   Todo el mundo oraba para que él se salvara, pero le habían advertido a la familia que no era seguro que viviera, había entrado en coma. Yo me sentía muy triste, porque era mi gran amigo en la escuela. Pero Ricardo se salvó, volvió en sí milagrosamente. Sin embargo no hablaba.  Y no porque no pudiera, sino porque estaba como impactado y no sabía expresar lo que había visto estando en coma. 

   El médico le dijo a la mamá que le permitiera en casa las visitas, así que me pidió a mí y a otros dos amigos más de la escuela que fuéramos. Fui muy contenta.  Al verlo lo abrazamos, todos fuimos al patio, sus hermanas trajeron la pelota para jugar pero él me dijo: "Necesito contarte algo". Nos sentamos a parte, y me dijo:

- Lili, hay un lugar muy bonito del que no quería regresar.

Mi pregunta inmediata fue:

- ¿Viste a Dios?.

Él respondió:

- Yo quería avanzar más porque vi a mi abuela saludando pero una niña corrió hacia mí y me dijo:

- No avances más hermanito.

- ¿Quién eres?.

- Soy tu hermana Emily. Mi misión debes llevarla tú.

- Pero yo sólo tengo tres hermanas.

- No, tienes cuatro, yo habría sido tu hermana mayor.

- ¿Y qué pasó?.

- ¿Pregunta a mamá?. Y dile que la perdoné, que abuelita ya sabe todo, pero que ya no llore más por mí. No avances más o no podrás regresar.

   Y allí, según Ricardo, terminó aquella conversación. Abriendo sus ojos.

   Fue un asombro para todos que viviera. Un milagro.

Entonces le pregunté:

- ¿Ya le contaste a tu mamá?.

- No.

- Deberías.

Y yo de "salida" grité:

- Señoraaaaa.

(Con mi manito hice señas para que viniera)

Ella se sentó con nosotros.

- Dile Ricardo.

- ¿Qué cosa me vas a decir, hijo?.

- Mamá, ¿Quién es Emily?, ¿Era mi hermana mayor?.

Ella sorprendida pregunta:

- ¿Cómo supiste de Emily?.

- La vi mamá, vi a una niñita, mi abuela estaba también en ese lugar.

   La señora se fue llorando y Ricardo tras ella. Yo me fui a mi casa.
A los días Ricardo me contó que su mamá había tenido un embarazo muy joven antes de casarse con su papá, cuando supo se emocionó, y pensó en el nombre: Emily, pero al contarle a su novio, él le dijo que no quería, ni se haría cargo de ningún bebé. Ella siendo tan joven se sintió muy mal, tuvo miedo, vergüenza y una amiga le habló del aborto. Y así lo hizo, nadie había sabido de eso, ni siquiera del nombre que había pensado para Emily. Vivió atormentada, cada año que pasaba decía: tal vez tendría tal edad en este momento. 

Ricardo le dijo: 

- Mamá, Emily te perdonó, tú debes perdonarte, ya la abuela lo sabe, ahora yo lo sé, debes ser libre de ese dolor.

   Y así fue como Ricardo inicio un ministerio de sanidad, mucha gente nos llegaba a decir "Médiums" a mí por los sueños y a él por ayudar a gente en duelos. 

   Siempre nos invitaban a velorios a cantar y él siempre tenía algo que decir con su don, de discernimiento y consuelo a las personas.

Fin.

Lili.
 

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