martes, 23 de marzo de 2021

Observa...




    Observa cada detalle y aunque haya caos y desastre,

no permitas que eso te apague, ponte tus lentes de felicidad

y así podrás mirar, que hay miles de detalles lindos en tu caminar.


   ¡Vamos! ponte los lentes del corazón, y así verás mucho mejor,

la vida no será amarga sino de buen sabor, 

no habrá ruidos sino melodías de color.


   Observa con atención para que te llenes de emoción,

escucha la hermosa melodía de los latidos de tu corazón.

porque nada de lo que encuentras es casualidad,

de todos aprenderás y con una buena actitud crecerás.


   ¡Vamos!, no tengas miedo y empieza otra vez,

que quien ya no cree en el amor,

es como aquel que ya no ve la luz del sol.


   Observa con el alma, pues vivo estás,

abraza, ama y no te rindas jamás.

Hoy es tiempo para volver a empezar.


Liliana Lizcano.


   

lunes, 22 de marzo de 2021

Escalera

 


No hace falta ver toda la escalera para emprender,
los sueños y los anhelos que nos llevan a vencer,
Paso a paso... atrás quedó aquel ayer, 
no hay nada que temer,
cuando vas subiendo en fe,
cree en lo que vayas a hacer.
Los sueños se harán realidad sí prosigues adelante y no miras atrás.

Liliana Lizcano.

domingo, 21 de marzo de 2021

Con el tiempo...

 


   Con el tiempo hay cosas que dejan de importar, 

los chismes, las acusaciones, la gente que sólo sabe juzgar.

   Si te sientes bien contigo misma y paz con Dios,

las palabras vanas pierden valor,

las mentiras caen y debes esperar,

que todo salga a la luz sin perder tu paz.

   Con el tiempo agradecerás a quien te dejó en las malas,

y perdió tu amistad.


Liliana Lizcano.

sábado, 20 de marzo de 2021

Aguardé




 Aguardé en la tempestad,

y  aunque roto mi corazón,

creí en el amor

y en la sincera amistad.


  No se endureció mi ser,

sino que pude volar,

a un verdadero querer,

y a quienes me aprecian de verdad.


Liliana Lizcano.

viernes, 15 de enero de 2021

El oso en la balsa

 


El oso en la balsa


- ¿A dónde emigra señor oso?

- Trato de buscar un lugar de reposo, un lugar que sea hermoso, en el que no me sienta amenazado y nervioso.

- Pero ¿por qué subió a una balsa? ¿Por qué no se fue a pie?, ¿Sabe usted nadar bien?

- Pues nadar no sé mucho y tengo miedo, pero junto a esta maleta que llevo, están también mis sueños, dicen que pasando el mar, podré trabajar, buscar mi miel y así poderme alimentar.

   Así fueron hablando el hombre y el oso, contando anécdotas, él era muy gracioso, las olas y el mar empezó a crujir, y aquellos tripulantes llegaron a su fin.  La balsa la tormenta no pudo resistir, y saltando al mar, no pudieron vivir, se hundieron en las aguas y con ellos los sueños, de aquellos inmigrantes que anhelaban un mejor tiempo.  

   Quizás este relato te parezca triste e irreal, pero en el mar mueren muchos queriendo escapar, todo se debe a que ha brillado el mal, por la indiferencia de muchos pudo reinar.

Fin.

Escrito por:  Liliana Lizcano.

jueves, 14 de enero de 2021

La zorra y las aves

 


La zorra y las aves


    Había una vez una zorra en un bosque, que se la pasaba con sus amigos jugando póquer,
las aves del cielo eran sus amigas, pero yo creo más bien que eran sus enemigas,
la llenaron de halagos, de regalos y cariño, así la zorra pensó que eran sus amigos.

   La zorra confiaba que todos esos halagos eran verdad, pero ninguna de las aves le daba sincera amistad.  Por un lado mostraban quererla, pero le llenaban el oído de cuentos de guerra.

- El oso estaba hablando mal de ti. 

- La ardilla te mira y comienza a reír.

- La tortuga dice que eres de mal vivir.

- El conejo ha dicho que hueles a aserrín.

   Y así le llegaban a la zorra siempre con sus cuentos, poco a poco, le llenaron el corazón de mucho veneno, la zorra que antes era amable y muy risueña, le cerró a muchas amistades su puerta.

   Confió en esas aves que decían ser sus amigas, pero que en el fondo le tenían mucha envidia, la separaron de las verdaderas amistades, que llegó a tener, desconfiando día a día de los que le hicieron bien, creyó en el chisme sin antes meditar, que quien te habla mal de otro, de ti también lo hará, el oso, la ardilla, la tortuga y el conejo, no se pelearon con la zorra, sino que le dieron tiempo al tiempo y a su compañía jamás volvieron, para que ella misma viera, y algún día entrara en razón, que los amigos verdaderos no pelean en ninguna situación, arreglan sus diferencias hablando y sin oír chismes, porque las amistades verdaderas permanecen siempre firmes.

   Así fue como la zorra andaba luego con aves de rapiña, creyendo que al igual que ellas podía volar, de chisme en chisme, de critica en critica, perdió su esencia, nunca más fue ella misma.

Colorín colorado este cuento ha terminado.

Escrito por Liliana Lizcano.

miércoles, 13 de enero de 2021

Andrea y Pancho


Pancho


    Andrea era una niña que deseaba tener un perrito, en nuestro grupo siempre estábamos recogiendo animalitos en la calle abandonados, nos preguntó si teníamos algún perrito, pero en ese momento sólo teníamos a un gatico, sin embargo, le dijimos de una señora que estaba regalando perritos, ya que su perrita había dado a luz a cuatro cachorritos.  A ella se le dibujó una enorme sonrisa en su rostro, fue con su mamá contenta a buscar un perrito, su madre estuvo de acuerdo, sin considerar lo que implicaba tener a un cachorro.  Sólo instruyó a la niña diciéndole:  Debes alimentarlo, y limpiar sus necesidades fisiológicas con un periódico y lo botas en una bolsa.  

   Nuestra pequeña amiga estaba feliz, ya no quería jugar con nosotros, sólo con su pequeño cachorrito, Pancho era muy juguetón y se convirtió en su inseparable amigo.  Ella lo enseñó a hacer sus necesidades en un periódico y cumplía al pie de la letra lo que la mamá de ella le había pedido, pero lamentablemente un día Pancho hizo algo que a la madre le enojó muchísimo.  El perrito hizo un desastre con la basura, la madre molesta le pegó al perro y le dijo:  Tu perro debe irse.  Y sin escuchar el llanto de la niña, se lo regaló a otra familia.  

   Andrea dejó de comer, tampoco quería bajar a jugar con nosotros, ella entendía que su madre ya no lo quisiera más, y ella le convenció diciéndole:  En esa casa tiene espacio para correr, acá lo que hacía era destrozar las cosas.  Así que espero con muchas ansias volver a ver a su amigo cuando su madre la llevara, para su sorpresa el pobre perrito no vivió mucho tiempo, murió, no hubo explicación alguna, los primos de Andrea le dijeron que el perro dejó de comer, que de un momento a otro se murió enfermo sin saber qué le había pasado.  Ya anteriormente he escuchado que perritos mueren así, que dejan de comer y mueren de tristeza luego de un abandono.  La verdad es que me pareció muy triste esta historia que se repite constantemente en muchos hogares, donde padres le permiten a sus hijos tener mascotas pero luego deciden deshacerse de éstas.  Sé que mi amiga Andrea no se recuperó nunca de es, perdonó a su mamá pero eso la marcó, y lo sé porque hablando con ella me dijo:  "Nunca había comprendido cómo mi mamá fue tan cruel y pudo deshacerse fácilmente de mi mascota, lo comprendí hasta que años más tardes hizo otras cosas muy crueles que me hicieron ver su lado más oscuro como persona, ya la perdoné, pero esa herida de infancia la llevo conmigo, nunca superé la pérdida de Pancho".

Fin.

Escrito por:  Liliana Lizcano,



 

 

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