domingo, 10 de enero de 2021

El hijo pato de Cleo

 

El pollito pato

    La abuela criaba muchos animalitos, entre ellos tenía gallinas y patos, Cleopatra se había echado a poner sus huevitos por primera vez, yo estaba emocionada, habrían pollitos, ¡me encantaban!, días antes una pata había puesto también, pero abandonó al huevo, no siguió empollando, yo pensé que sería buena idea colocarlo con los huevos de Cleo, para que así el patito pudiera vivir, no creía que esto le fuera a ocasionar algún problema.  Pasaron los días y los huevos de Cleo empezaron a abrirse, todos amarillitos, el huevito de pata aún seguía allí, hasta que empezó a romperse, se veía algo amarillito, Celo observaba esperando jajajajajaja aún recuerdo la cara de Cleo al nacer su último "hijo", al nacer el patito, Cleo lo veía de forma extraña, era evidente que al verle el pico lo vio raro, era amarillito como sus otros hijos pero tenía su pico como el pato que era, así que pues ni modo, los sacó afuera a enseñarles a comer, a buscarle lombrices y así, mientras comían Celo le vio las patas a su hijo adoptivo, le vio las patas diferentes y empezó a picotearlas, tal vez creyendo que podría arreglarlas jajajajajaja, bueno, siguió paseando con sus hijitos por el lugar hasta que pasó por un pequeño estanque de agua y al patito le dio por querer meterse, y si, se metió al agua, y aquella gallina desesperada empezó a armar un alboroto, cacareaba pidiendo auxilio al ver a su hijo zambullirse en el agua jajajajaja, rodeaba el estanque con su escándalo, la pobre estaba muy angustiada, y los otros pollitos estaban viendo la escena como diciendo: "Pobre madre la nuestra con este hijo que le salió raro", era el pollito que no era pollo sino pato pero Cleopatra no podía entenderlo, ella los amó a todos de la misma manera, creo que más lo amaba a él porque estaba pendiente cada vez que se metía en el estanque preocupada que pudiera ahogarse.

   Y colorín colorado este cuento se ha acabado.   Si te gustó puedes compartirlo dando click  con los botones que están abajo.  Gracias por venir a visitar mi blog.    Liliana Lizcano.


Aprendiendo con mamá en casa (Uniendo rostros)

 Aprendiendo con mamá en casa


   Esta actividad que te comparto la disfrutaron mis niños, se trata de encontrar la mitad de cada rostro, es un ejercicio sencillo, es como armar un pequeño rompe cabezas.  Te dejo la actividad para que la puedas copiar o imprimir, sino haz tú misma tu propio diseño, puedes hacerlo con rostros, frutas, animales, etc. 







viernes, 8 de enero de 2021

Aprendiendo a sumar

 


Aprendiendo a sumar


    Te dejo esta actividad para que la puedas imprimir o copiar la idea y realizarla con los niños en tu hogar, así van aprendiendo a sumar a temprana edad.  Leandro ama este tipo de actividades. 




jueves, 7 de enero de 2021

Aprendiendo en casa con mamá (Actividad unir las mitades)

 

Aprendiendo en casa con mamá


   Quiero compartir contigo esta actividad que le encantará a tu niño y le ayudará en su destreza motora, es un ejercicio en el que debe buscar la pareja de la fruta, te dejo la ficha para que puedas imprimirla, mi hijo menor disfrutó mucho de este ejercicio mental.





Aprendiendo inglés en casa


Aprendiendo inglés en casa


   

   Siempre les he dado clases a mis niños en casa, antes de la pandemia ya enseñaba a mi hijo por mi propia cuenta, decidí subir algunas cosas que a otras mamás le puedan ser útiles para enseñar a sus pequeños, en esta clase le enseñé sobre vocabulario del clima en inglés,




  Te dejo las fichas de trabajo para que puedas imprimirlas y usarlas con tus niños






martes, 5 de enero de 2021

El cocinero

El cocinero


   Al llegar a su cocina observó que todo estaba impecable, todo en orden, extremadamente limpio, pero algo capturó su atención, una gran telaraña en el techo, ¿Cómo podía estar todo tan limpio y esa gran telaraña en el techo?, fue y agarró una escoba para quitarla pero el cocinero la detuvo sin mediar palabra, sólo con un gesto sencillo de "No, déjala allí", sonrío y abrió la nevera y le mostró los ingredientes de la preparación del día más su receta especial.  Juntos empezaron a preparar las cosas.  Ella de vez en cuando veía al techo a la araña que seguía en su tejido, dándole algunos retoques.  De pronto tres moscas entraron a la cocina atraídas por el olor de la comida, ella trataba de espantarlas, la fastidiaban a veces, algo que la irritaba, cada vez se desesperaban más por los olores y volaban por toda la cocina.  Al rato notó que las tres moscas dejaron de fastidiarla, que ya no la incomodaban, habían caído en la red de la telaraña.  El cocinero le sonrió, su voz estruendosa se escuchó en todo el restaurante y ella también rio.

   A veces hay cosas que llegan a nuestras vidas, queremos que se alejen, o no sabemos como sacarlas de nuestra vida, de pronto aparece algo tan molesto como una araña con su telaraña, nos molestamos con la araña, sin darnos cuenta que probablemente esa situación o persona, sea el canal que Dios coloca para sacar a las "moscas" de tu vida y así puedas realizar sin problemas algunos proyectos en los que encuentras tropiezo por esas moscas que te incomodan tanto en tu andar.  La próxima vez no te enojes, Dios tiene el control de cada detalle, incluyendo el de las telarañas que parecieran no tener un propósito, guarda la calma y deja que caiga en la red todo aquello que estorbe y sigue trabajando en pro de tus metas y sueños.  

   Y colorín colorado, este cuento ha acabado.


        Escrito por:  Liliana Lizcano.


Posdata:  Si crees que esto puede servirle a alguien, como te sirvió a ti, abajo hay botones para compartir en diferentes redes sociales, eso me ayudará también a mí a dar a conocer mi trabajo a otros.  Gracias por visitarme y leerme. Deja tu comentario si gustas.

lunes, 4 de enero de 2021

Un susurro llamándote

 Un susurro llamándote 


    Ella se levantó al escuchar que alguien la llamó por su nombre: ¡Paulina!, despertó asustada pues vivía sola en su departamento, al ponerse en pie, sintió un dolor de cabeza, tambaleando soñolienta, fue al baño, dio un gran bostezo frente al espejo y vio que su rostro lucía aún con ojeras, como si no hubiese descansado nada, le dolía todo el cuerpo.

- ¡Qué mala noche!, no dormí nada bien. 
Dijo Paulina mientras colocaba crema de dientes en su cepillo dental.

   Mientras se cepillaba y se miraba al espejo, se preguntaba si se atrevería ese día a dar ese enorme paso, ella anhelaba buscarlo, había pensado una y otra vez buscar a su padre, lo había estado buscando desde hace 3 años, ya tenía 28 años, y desde su cumpleaños número 25 había decidido localizarlo y saber la otra parte de su historia.  Al terminar, se duchó, y se vistió.  Fue a la cocina y la ventana estaba abierta, notó que algunas de sus plantas estaban en el piso, y recordó que algo la había despertado, como si una voz le hubiese llamado, así que sintió miedo, tal vez sería un ladrón, pensó, pero al tomar su teléfono para llamar a la policía, notó unas pequeñas huellas, y las siguió, allí estaba mirándola fijamente, un visitante felino, de color gris.

- Miau.

- ¡Casi me matas de un susto!, ¿Qué haces aquí?, no soy buena compañera, estoy sola como ves, así que necesitarás una mejor dueña.  

   De pronto, volvió a escuchar su nombre: ¡Paulina!

   Se asustó, miró hacia todos lados, pero no había nadie.  

- ¡Qué extraño!

   Tomó las llaves de su pequeño automóvil, agarró al gato para llevarlo a algún refugio de animales y se a hacer algunas compras, pues ya no tenía alimentos en su nevera. Agarró un trozo de papel de su mesa, suspiró, y salió. 

   Llegó a una fundación de animales rescatados y tocó varias veces, sin conseguir que nadie abriera la puerta, escuchaba perros ladrar e incluso voces de personas, pero nadie le atendió, así que mirando al gato le dijo:

- Creo que no tendrás más remedio que quedarte conmigo, pero te advierto que nadie me soporta, así que te deseo buena suerte, tal vez te aburras de mí pronto, tendrás techo y comida, pero no esperes caricias, ni expresiones de cariño, esas cursilerías no van conmigo.  Diciendo esto se subió al auto, y condujo a la dirección que tenía de su padre, luego de una enorme búsqueda, luego de muchos mensajes en Facebook, luego de muchas llamadas telefónicas, tenía la dirección de su padre en un papel y decidió ir.  Estacionada en un semáforo en rojo, escuchó que la llamaron nuevamente, bajó la ventanilla de su carro, para ver si el otro conductor era alguien conocido que la había llamado, pero no, el otro conductor ni si quiera la miraba.  Subió la ventana y le dijo al gato:

- He estado escuchando que alguien me llama desde que te conocí hoy en la mañana.

- Miauuu.

   Manejó 2 horas para llegar al destino, la casa lucía un poco abandonada, sucia, con mucha maleza en el jardín, tenía miedo, pero pasó, el timbre no servía, así que llamó a la puerta.  Abrió la puerta un hombre mayor, casi calvo, de barba blanca, con una gran panza, habría podido ponerse un disfraz de Santa Claus y le habría quedado bien el personaje.  Ella lo miró a los ojos, eran sus mismos ojos marrones claros que ella tenía también, detalló esa mirada, hasta que él dijo:

- ¿Qué quiere?

- ¿Es usted el señor Paul Lara?

- Si.

- Yo soy la hija de Andrea Montero.

   El hombre la miró de arriba abajo, con voz ronca dijo:

- Eres idéntica a tu madre.

- Si, tal vez, aunque no tengo sus ojos.

   Y se quedaron mirando como por dos minutos en silencio, mientras que a ella se le empezaban a llenar los ojos de lágrimas, pero Paulina siempre se hizo la fuerte y trataba de contenerse, las retenía.  Él le dijo:

- Pasa Paulina, es mucho lo que tenemos que hablar, es mucho lo que debo explicarte.

   Paulina sentía un nudo en la garganta, pero se llenó de valor y respiró profundo.  En ese instante volvió a escuchar que una voz le gritó: ¡Paulina!

  Ella abrió los ojos y miró hacia atrás, pero no había más nadie.

- ¿Escuchó eso?

- Si, creo que alguien te llamó.

- ¿Pudiste ver quien era?

- No, yo te estaba mirando a ti.

- Mire señor, yo sólo vine a decirle que no fue justo su abandono, que en verdad necesité sentirme segura en los brazos de un papá, que me habría gustado que me aconsejaras, me habría gustado sentirme protegida en los días de lluvia cuando temía a los relámpagos, me habría gustado llamarte papá, me habría gustado mostrarte mis pinturas, me habría gustado que me escucharas cantar, me habría gustado salir contigo al parque y reír, me habría gustado sentir tu abrazo, pero ya no lo quiero, ¿sabes por qué?, porque pude sola, sin ti, me hice fuerte aunque tu ausencia me dejó muchas grietas en las que se colaba la tristeza de vez en cuando, se colaban las dudas, la incertidumbre, yo sólo quería decirte eso.  

  Y corriendo se devolvió a su auto, él se quedó mirando cómo se iba, ella cerró la puerta y se marchó.

   En el camino estaba llorando.

   En el hospital, las enfermeras y el médico de guardia estaban alegres de haber revivido a Paulina, era muy joven para morir, al momento de resucitarla el doctor no dejaba de llamarla por su nombre, habían estudiado juntos al ser pequeños, y no podía creer que su amiga de la infancia estuviera tan mal con una fractura en el cráneo luego de un choque en la autopista.

Fin.

Escrito por:  Liliana Lizcano.

 

Leamos un cuento Template by Ipietoon Cute Blog Design