sábado, 8 de junio de 2013
domingo, 2 de junio de 2013
viernes, 5 de abril de 2013
martes, 5 de febrero de 2013
Tu niña...
Como niña en tus brazos confiada estoy,
feliz y amada contigo soy,
puedo llamarte papá
y de inmediato contestarás,
en tus fuertes brazos me sostendrás
porque tu tierno cuidado me das.
Miro al cielo y pienso que allí
tengo la mejor sonrisa que pueda existir,
de alguien que jamás he visto pero que un día veré,
al Dios de mi vida, a Él abrazaré.
Mientras tanto él me piensa...se acuerda de mí,
ha prometido cuidarme, lo hará hasta el fin,
yo seguiré siendo su niña...
y Él: el motivo de mi poesía.
Autora: Liliana Lizcano.
sábado, 12 de enero de 2013
Por la verdadera inclusión en nuestro sistema escolar.
Dedico esta entrada a mis alumnos sordos que han pasado por el aula de clases y a los cuales Dios me ha dado el privilegio de enseñar, afortunadamente aprendí el lenguaje de señas hace muchos años y esto me ayudó muchísimo a dar las clases.
jueves, 10 de enero de 2013
El rostro de Dios
"Yo no daría mucho por nuestra religión a menos que se pueda ver. Las lámparas no hablan, pero alumbran". Charles H. Spurgeon.
Un pequeño quería conocer a Dios, sabía que el camino hasta donde vivía Dios debía ser muy largo, así que llenó una maleta de pastelitos y unas cuantas latas de refresco para emprender su viaje. Cuando acababa de caminar varias cuadras, vio a un anciano sentado solo en el parque mirando a las ardillas y palomas del lugar. El niño se sentó junto al hombre, abrió su maleta y cuando estaba a punto de probar sus bocadillos notó que el anciano lucía hambriento, y le ofreció un pastelito. El anciano agradeció el obsequio y le sonrió al muchacho, su sonrisa era tan agradable que el niño quería verla de nuevo y le ofreció un refresco, nuevamente el anciano sonrió y el niño estaba muy contento. Los dos comieron en la banca contemplando la tarde y sonriendo sin decir palabra alguna, pero ya se hacia tarde y el niño debía regresar a su casa, así que se levantó de la banca y abrazó al hombre, y el hombre lo despidió con una sonrisa.
Al llegar a casa, la madre del niño notó que estaba muy feliz y le dijo:
-¿Por qué estás tan alegre?.
A lo que él le respondió:
- Es que conocí a Dios, y ¿sabes qué mamá? tiene la sonrisa más bonita que haya visto.
Por otra parte el anciano regresó a su casa y su hijo mayor lo vio tan alegre que le preguntó:
- ¿Qué hiciste hoy que te ha hecho tan feliz papá?.
A lo que le respondió el viejo hombre:
- Comí pastelitos con Dios.
Y antes que su hijo le dijera algo, añadio:
- ¡Es mucho más joven de lo que me imaginaba!.
Bueno les narro esto porque ciertamente debemos parecernos a Dios, Él nos invita cada día a ofrecer lo mejor de nosotros mismos a nuestros semejantes. Es fácil condenar, odiar y demandar que nuestras necesidades sean provistas, pero esas son actitudes que nos alejan de tener relaciones sólidas y fructíferas con los demás. Debemos bajarnos del trono de nuestro propio corazón y poner allí al único que se merece ese lugar: Jesucristo, y cuando eso sucede podemos dar como Él da, desinteresadamente. Recordemos que Él mismo nos dijo: "Dad, y se os dará, medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir" (Lucas 6: 38).
No subestimes el poder de un abrazo, una sonrisa, una palabra de aliento, y otras cosas con las que puedas bendecir a los demás, incluso si esto implica gastar dinero de tu bolsillo, hay pequeños gestos que hacen una gran diferencia y con los cuales podrás ayudar a mucha gente a tu alrededor, ¿serás el rostro de Dios para iluminar un poco la vida de otros?. Liliana Lizcano.
sábado, 5 de enero de 2013
Lo dejé ir.
Lo dejé ir para que ya no me lastimaras,
lo dejé ir en una triste tonada,
y aunque una mentira no sea para ti nada,
ha sido la espina que clavó mi alma.
espina de la desconfianza,
espina de la verdad callada.
Lo dejé ir y voló al cielo,
lo dejé ir y surgió de mí un deseo,
de guardar mi corazón en el frío silencio...
y cuando me notes callada y mirando a lo lejos...
sabrás que estoy mirando mi corazón lejos de ti...
retomando recuerdos en los que fui feliz.
Autora: Liliana Lizcano.
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