miércoles, 25 de diciembre de 2019

Un ángel con cola

  
"Un ángel con cola"

Por:  Liliana Lizcano

  Me complace presentarles mi cuento: "Un ángel con cola",
en una producción y colaboración de:

Víctor Cadet y Omar Herrera

Los instrumentales:
Plegaria Navideña (Aguinaldo)
Omar Herrera
Arreglo:
Pedro Mauricio González.

Te agradezco tanto (Gaita)
Omar Herrera
Arreglo:
Omar Herrera

Cantados:
Plagaria Navideña (Aguinaldo)
Letra y Música:  Omar Herrera
Voces: Grupo Vitral
Andreina Vasquez
Paola Julio
Manuel Monsalve
Andrea Fangundez
Armando Dager

Instrumentación:  Grupo Kromatismo

Harny Silva (Mandolina)
Nelson González (Cuatro)
Eddy Díaz (Contra bajo)
José Manuel Araque (Flauta)
Luis Morillo (Percusión e ingeniero de sonido)


Te agradezco tanto (Gaita):

Letra y música: Omar Herrera
Voz: Omar Herrera
Percusión Daniel Belloso
Grabación y mezcla:  Daniel Piñango.


    Para nosotros fue un honor unir nuestros talentos y presentarlos a ustedes en este regalo de navidad, espero que lo disfruten, se hizo con muchísimo cariño para toda la gente de nuestro país Venezuela.

Con amor, Lili.

sábado, 7 de diciembre de 2019

María Lourdes



    Nunca te esperas malas noticias de las personas que aprecias y amas, hace días mi madre me mandó unas notas de voz para darme la mala noticia que una gran amiga, María Lourdes, había sido asesinada, cuando recibí la noticia quedé en shock, saber que le quitaron su vida y que dejó a tres hijos fue un dolor que sólo las que somos madres entendemos, porque queremos ver a nuestros hijos crecer y más cuando están tan pequeños, su hijo menor tiene 8 añitos.  

   Mi mente enseguida viajó al día que la conocí. Su pequeño hijo Omar era un niño muy tierno, y su hermanita Sarai, estaba de preescolar.  María Lourdes pasó por muchas dificultades, incluso por un arrollamiento donde casi pierde una de sus piernas, cojeaba de esa pierna, creo que era la pierna derecha, pero con perseverancia volvió a caminar y a dejar el bastón.  A ella no le había ido bien en el amor, pero no había dejado de creer que podría ser feliz.  Vi su boda con Luis Felipe.  Ellos se congregaban en la Iglesia Bautista Central de Valencia.  Allí les conocí. Tiempo más tarde yo me fui de allí, el pastor que había en ese entonces prácticamente acabó con la iglesia, poco a poco se fueron los miembros, él había confesado que no era digno de estar allí pastoreando pero los miembros insistían que siguiera, grave error, todos salieron de allí, se fracturó la iglesia.  Al irme jamás pensé que la hallaría en la otra iglesia a donde fui, allí vi que María Lourdes se dedicó en ayudar a muchas mujeres en un programa llamado "Una respuesta a la familia".  

   Otra de las cosas que recuerdo es que me dijo: "No puedo dejar a Luis Felipe sin hijos, debo darle uno", ella ya tenía dos niños, y era su anhelo poder hacer muy feliz a Luis Felipe quien no tenía hijos, ella buscaba que él se congregara, que buscara de las cosas de Dios, y si, quedó embarazada y tuvo a su tercer hijo.  En verdad vi un empeño en ella de querer construir su felicidad, y en esa felicidad estaban sus hijos, por eso emigró para luchar por ellos, para darles un mejor futuro, pero la mataron.  Mucha gente pregunta ¿por qué la mataron?, ¿estaría metida en problemas?, ¿venganza?, pues ella llevaba dos meses en Perú, no tengo idea de cómo fueron sus últimos días, sólo sé que el tiempo en el que la conocí mostró ser una persona que amaba a Cristo, y es muy injusto que se trate de manchar su nombre por la manera en la que murió, no basta con la terrible muerte de una persona asesinada que luego después de la muerte la gente quiera hacer conjeturas donde justifique al asesino, cosas como "Se expuso, andaba muy tarde en la noche, ¿Quién sabe en qué andaría", son cosas que sólo una mente retorcida puede hablar sin haberla conocido.  Ella trabajaba hasta tarde de manicurista, en Perú los horarios de trabajo son así, no como en Venezuela, que ya a partir de las 5 de la tarde no ves más transporte público, de hecho, ya en Venezuela no hay transporte público.  En fin, lo que trato de decir es que no se puede andar por la vida justificando a los asesinos que andan sueltos con armas matando a diestra y siniestra.

    En todos los países operan bandas criminales, y el Estado no vela por la seguridad de sus habitantes, menos por la seguridad de los extranjeros, quienes hemos emigrado sabemos que en Latinoamérica se han perdido los valores morales, y eso se ve reflejado en un Estado que si no les importa sus propios ciudadanos, menos les va a importar un grupo de emigrantes.  Me sentí vulnerable, me sentí asqueada, de hecho la noticia me sacudió el alma.

   Pensaba constantemente en las noches en las que después de salir de la academia ella le decía a su esposo que me diera la cola (que me llevara hasta mi casa) para que yo no corriera peligro en la calle.  Su esposo en ese tiempo cuidaba mucho de ella, ella me decía cuán segura se sentía cuando el le brindaba esa protección que tanto necesitaba, y saber que murió en Perú, saber que ella ayudó a tantas mujeres, y ver cómo acabó me parte, sé que ella está bien, sé que otra vida hay después de esta, pero nadie merece que le quiten la vida, tampoco se puede decir "Dios lo quiso así", Dios no es un ser sadico que le guste ver el mal en la tierra, nosotros vivimos en un mundo caído, donde mucha gente decide hacer el bien, pero muchos otros han decidido hacer el mal, ser oscuridad, y alguien decidió apagar su luz, su luz de amiga, su luz de madre, su luz de hija...espero que Dios haga justicia.  Agradezco el tiempo que pude compartir con ella, de ver su risa, de oírla y de haber visto su testimonio de vida.

   Me sentí muy afectada y siento que aún lo estoy, como madre pienso en mis dos hijos, en estar para ellos, y Dios me ayude a verlos crecer y convertirse en hombres de bien. Amén.

Lili.

jueves, 31 de octubre de 2019

Sigue adelante



Sigue adelante

Sigue adelante que aún hay camino.

Sigue adelante que aún quedan los amigos.

Sigue adelante y sé responsable.

Sigue adelante sin olvidar en todo momento ser respetuoso y amable.

Lili.

(Ilustración: Manka Kasha)

miércoles, 30 de octubre de 2019

El Raca-raca

   Ayer las cuatro amigas de Ana volverían a visitarla, ella me había pedido que hiciera algun postre para brindarles.  Yo estaba ocupada haciendo varias cosas y dejando también arregladita la cocina, primero llegaron las de 80 y la de 84.  Noté que traían ambas un cuadernito.  Las hice pasar, y les dije que Ana estaba bañándose, al rato llegaron las otras dos, la de 70 y la de 78.

   Salió Ana, arregladita y perfumadita ya a saludar y a hablar con sus amigas:

-  Les cuento que Lili publicó un cuento de nosotras.

   Yo enseguida pelé los ojos.

- ¿Y de qué trata el cuento?. 

- Pues de lo importante del placer sexual en la tercera edad, ¿han de creer que hubo una que se alarmó?, decía que Lili no tenía ética, que era una vergüenza, que sí su abuelita hablara de esas cosas le daría mucha pena, que nosotras las viejitas no podemos hablar de intimidad. 

- Yo creo que deberían hablarnos más a las mujeres de estas cosas, por cierto trajimos los cuadernos, como nos dijiste.  

 Al ratico Ana pega un grito: 

- ¡Liliiiiiiii!, ¡Venga por favooooor!.  

   Yo voy a la sala. Y las muchachochas me preguntan: 

- En el cuento va colocar nuestros nombres, por favor.  

Pero la de 84 dijo: 

- Mi nombre no lo escribas, porque sabrán que soy yo si mis hijos leen eso, mi nombre no es nada común. A mí me colocas de apodo "Gozona".  (Y empezó a reírse de tal manera que se tuvo que acomodar la plancha, los dientes postizos pues).  

- Bueno, estaré en la cocina terminando unas cosas. 

- Si, vaya, no puede estar acá porque este tipo de conversaciones son para gente muy adulta y usted es una niñita.  

Los nombres entonces de las Muchachochas son: 

Soraida de 70.
Ana de 75.  
Carmen de 78. 
Rebeca de 80. 
Gozona de 84.   

- Bueno, ya yo salí de la tarea de la mamadita (Dijo Gozona). 

- ¡Yo también! (Dijo Soraida). 

- ¿Y ustedes Carmen y Rebeca? (Pregunta Ana). 

- Bueno yo estoy en huelga, le dije, si no mama, yo no mamo. (Dijo Carmen). 

- Me parece muy justo, (responde Ana), porque tu esposo debe dar también placer. Y ¿qué me dices tú Rebeca?. 

- Bueno mi esposo me dijo que si yo estaba loca o qué, que ya él estaba muy viejo para esas cosas. (Dijo Rebeca mientras tomaba café y pidió azúcar).  

   Voy yo a llevarles más azúcar y algunos dulces para que mojen con su café. Gozona rompe el silencio: 

- Para mí es que tú no te afeitas ahí abajo, y tienes que ponerte unos calzones donde se te vea todo el poto. 

- ¡Ave María Purísima!. Creo que eso es ya pecado. (Dijo Rebeca con indignación).  

    Todas hicieron silencio y Soraida dijo: 

- ¡Pues yo uso unos pequeñitos!...y se me ve el poto.

- ¿No te molesta eso en el culo?. (Pregunta Rebeca). 

- Bueno si, pero es que los vas a usar para esos momentos. (Le responde y levanta su dedito índice para explicar) Tu esposo necesita ayuda visual, tal vez tanto césped lo desmotiva, Rebeca, intenta afeitarte y se la muestras así. 

- ¿Y si me corto?. 

- ¡Tienes cuidado!, yo uso un espejo que pongo enfrente y me espernanco bien, si yo pude tú también, no te puedes morir sin tu mamadita, Rebeca. (Explicó Gozona). 

- Creo que debemos confesarnos con el padrecito, por culpa de estas conversaciones y estas cosas tendremos que rezar mucho, yo a todos mis hijos los hice con la luz apagada y abajo. (Dijo Rebeca, desanimada) 

- ¿Entonces cómo vas a aprender el Raca raca?. Por cierto, antes del raca raca, tienen que aprender a hacer el helicóptero. (Dijo Ana)  

    Ya en este punto de la conversación estaba yo lavando trastes que Ana tenía en la cocina, no era mi deber, pero no puedo ver trastes sucios y ella seguía inspirada hablando:  

- Para hacer el raca raca, deben aprender primero a hacer el helicóptero, ya les muestro como es, tienen que tener una mesa así como de esta altura y se abren así, luego cuando colocan a sus esposos, ven para acá Carmen, para mostrarles cómo deben hacer.  

   Yo quería lavarme las manos e ir a ver qué carrizos estaban haciendo para ver el asunto de la mesa y cómo iban a ilustrar aquello, porque yo ni sé que es el helicóptero, ni el raca raca. Pero tampoco quería quitarles la inspiración de sentirse en confianza, no sé y seguí escuchando y lavando las ollas.  

- Bueno, lo paran así al frente, las piernas deben ir así. 

- ¡Pero qué elasticidad Ana!. (Dijo Rebeca) 

- Yo hago esa vaina y me quiebro dos costillas. (Dijo Carmen) 

- ¡No!, cuando yo lo hice me dio un calambre que le dije a José: ¡para ya, para ya, que la pata se me entumeció!.  Y al principio pues si, pero es que están oxidadas, yo también, tienen que hacer estos ejercicios.  

   Y me alcé en las punticas de los pies para asomarme por arriba de la ventanita y ver qué estaba haciendo Ana, y allí estaba ella, doblándose y haciendo prácticamente ejercicios de estiramiento, como si fuera a hacer una rutina de un Gym.  

- Así que una vez que ya calentaron, se suben así a la mesa y espernancan bien, te doblas para un lado y luego para el otro, apoyando de esta manera la rodilla, y haces como si la pierna es una parabrisas, es la hélice del helicóptero, pero suave, muy suave. 

   Para ese momento yo estaba con mis ojos pulluos de semejante explicación y las demás calladas, supongo que prestando atención. 

- Ahora vamos con el Raca, raca. 

    Escucho que aplauden todas.  Me asomo y estaban anotando en cuadernitos que cada una tenía. Y yo pregunté: 

- ¿Qué anotan?. 

- Pues todo, llega una a la edad en la que las cosas se olvidan y lo importante hay que anotarlo.  (Me respondió Gozona)

- ¡Tú ya debes saber que es raca-raca!, porque es algo venezolano. (Dijo Carmen con picardía)

   Yo no sabía qué contestar, pero para no dañar la buena fama que estamos teniendo con lo que Ana dice, pues le respondí: 

- Nunca lo he intentado, es un nivel muy avanzado de nuestra cultura milenaria en sexo. 

   Y me sequé las manos y me metí en la cocina, qué va, luego iban a estarme preguntando cosas.  Resulta ser que veía a Ana mostrando lo que es el raca raca de lejos, y era una mezcla de una postura de yoga en cunclillas donde el hombre queda acostado agarrando a la mujer por la cintura, y ella de espaldas pero en esa posición de yoga y Ana dice: 

- Cuando sus esposos ya las tengan así, la cintura va a ser el volante, y la palanca de frenos ya saben dónde queda, ustedes hacen que pierdan los frenos así con este raca raca que entre los dos van a hacer, usted para abajo y el para arriba y luego a los lados. 

- Eso es complicado (dijo Soraida). 

- No, ya a la tercera vez no duelen los huesos, que los debes tener oxidados. (Responde regañándola Ana) 

- Pues creo que yo lo podría hacer, pero mi esposo no creo que se anime, un hueso roto a los 85 no se remienda fácilmente.  

- Entonces te sale que te haga el duerme feliz, allí él no hace nada pero tú si, y fortaleces las piernas. 

- ¡Eso me interesa porque a veces me duelen las rodillas!. 

   Rebeca seguía callada viendo todo y Soraida dice: 

- Rebeca, debes afeitarte y pedir, ya luego vas y te confiesas jajajajajaja. 

- ¡Pecadoras! (Dijo riendo), si, yo lo tengo que conseguir, voy a ver si lo logro esta semana.

Fin.

Cuentos entre amigas

Cuentos entre amigas

   La señora Ana, peruana de 75 años, volvió a conocer el amor. Recuerdo que sus amigas la criticaron mucho, pues él, José, es un venezolano de 73 años, ambos viudos. Él siempre la saludaba pero ella tan tímida no le respondía los buenos días. Conocí a Ana en la escuela de mi hijo. Y me buscó conversación y allí inicio la amistad. Así que José sorprendió a todos siendo un hombre atento con ella, sobre todo en la etapa de su enfermedad en la que ha estado fiel dando su apoyo.

   Sus amigas que antes la criticaban comenzaron a ver que ella era feliz, que a pesar de las dificultades, estaba rodeada de amor.

   Así que empezaron a visitarla de nuevo. Aquel día en la tarde yo estaba en la cocina, preparando sus vegetales. Y las señoras amigas de 70, 78, 80 y 84 estaban en la sala. Ana salió para atenderlas y allí empezó el interrogatorio.

- Ana, ¿Cómo te sientes?.

- Bien, muy bien.

- ¿Cómo te va con el venezolano?.

- ¡Ay eso es una maravilla de hombre!.

- Tú estás loca para involucrarte tan rápido con ese hombre que viene de tan lejos.

- ¡Ay no vengan con sermones! José es lo mejor que me ha pasado. Yo en todos los años de casada no sabía que era hacer el amor. Siempre con la luz apagada y abajo. ¡Pero este hombre me ha hecho unas cosas!.

- ¡Santa María purísima!. ¡Ana!.

- Yo ya no soy purísima. Mira ese hombre me dijo: prenda la luz que quiero verla en todo su esplendor. Yo avergonzada y ya arrugada me daba pena era como volver a hacer el amor por primera vez. Y bueno me dijo: haga un puente que la locomotora va a pasar por debajo. Ese hombre empezó a...

- ¿A queeeeeé?.

- A chuparme, a mí jamás me había hecho eso mi difunto esposo, él si me ponía a mamar pero nunca me mamó.

   En ese instante hubo un silencio, yo estaba cocinando y casi me corto un dedo escuchando a esas viejitas. Y siguieron:

- A mí tampoco me la han chupado.

- Ni a mí.

- Ana, ¿Y qué se siente?.

- Bueno una siente que se desmaya, a mí me temblaba todo.

Una de ellas dijo:

- Voy a pedirle a mi marido que me mame, yo quiero saber qué se siente también.

  Bueno pasaron los días y vuelven esas viejitas y Ana le pregunta a una:

- ¿Le pediste a Rodolfo que te diera la chupadita?.

- Él no quería al principio, que tú eras una mala influencia pero yo exigí que quería saber qué era eso o me buscaba un venezolano también.

Todas empezaron a reír.

- ¿Y accedió?.

- Si, no puedo creer que me iba a morir sin que mi esposo me diera ese placer.

Otra dijo:

- Yo como que también me estoy animando a pedir la mamadita.

Y la Ana:

- Pídale para que usted vea. Luego le piden que les haga el raca raca.

- ¿El raca raca?.

- Si. Pero primero salga de lo de la mamadita y ya después les cuento que es la raca raca del venezolano.

   Y así terminó aquella charla de esas amigas que reían siendo cómplices.

Fin.

Lili.

Vídeo llamada

Vídeo llamada

   Era nuestra primera vídeo llamada. Yo estaba súper feliz. Del otro lado veo de pronto esos ojitos que me derriten de amor y exclama:

- ¡Miiijaaaa! ¡Qué tochada tan buena!, ¡La estoy viendo!.

   Era mi abuelita. Escuchaba risas y risas de mis tíos y ella allí.  Casi se le empiezan a salir las lágrimas y yo:

- ¡No llores! Mira a los niños que te saludan.

Y ella sonríe, voltea y les dice a mis tíos:

- ¿Se pueden callar esas toches jetas que no me dejan oír?.

   Y de allí en adelante los niños le hablaron a su bisabuela.
Contándole tantas cosas y todo era risa y risa hasta que el más pequeño le dijo:

- Te extraño tanto que quisiera sacarte del celular.

   Y ella lloró.   



Lili.

Tu cumpleaños

   Hace poco soñé contigo, volví a escuchar tu voz en un sueño, fue tan maravilloso encontrarte de nuevo, que lamenté despertar y darme cuenta que no estabas.  Y aunque nuestra historia no fue nada, si fue ese abrazo que sólo tú y yo entendíamos, aquel abrazo que aún guardo en mi mente, también lo eran tus miradas cómplices de lejos, tu sonrisa...tus llamadas en la noche, para hablar por horas.  Admiré enormemente lo sincero que fuiste conmigo, porque aunque podías jugar con mi corazón, jamás lo hiciste, y dejaste que yo tomara la decisión de alejarme para que fueras feliz al lado de una persona que hoy te acompaña.  

   Hoy es tu cumpleaños.  No sé si recuerdas tu cumpleaños número 37, donde preparé 36 regalos, y el número 37 fue un abrazo, recuerdo tus palabras:  "¡Qué bonito amas tú, Lili!", un regalo por cada año de vida, esos años en los que yo no había estado, y aunque eras mayor que yo, jamás hubo en ti el aprovecharte de tu sabiduría para envolverme en tanto encanto o con palabras bonitas, ¡extraño tanto nuestra amistad!, esos días en los que fuimos buenos amigos y nos contábamos todo.  Tú sabías que yo te amaba, era evidente, yo también sabía que sentías algo por mí, pero era más fuerte tu anhelo de ser padre ya a tus 37 años, yo no creía poder ser madre por mi endometriosis, y también, me daba pena decirte tantas cosas, como el hecho de ser virgen también, pero moría por ti, sin embargo, quería que fueras padre, y yo creía que conmigo no lo serías...te dejé así, me alejé, y hoy eres un feliz padre, lo supe, llegó a mis oídos la noticia de tres hijos que pudiste tener, y yo tuve dos, dos niños.  Sólo quería desahogarme, decirte que tenías razón, sabía amar bonito, pero no encontré a quién respetara y honrara mi amor.  Dios te cuide, y que aún sigas sonriendo, te quiero mucho, y aunque hoy día no está nuestra amistad, llevo tus consejos y nuestras sonrisas en los buenos recuerdos, Lili.

(Para J.F.L.M)
 

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