Bienvenidos a este espacio dedicado a todos los docentes.

Sólo quiero compartir un pedacito de mi corazón con todos ustedes a través de lo que escribo y las reflexiones que a veces tenemos en la vida con las experiencias vividas. (Los escritos aquí publicados; poemas, cuentos y reflexiones de mi autoría, están registrados en los Derechos de Autor en Venezuela).



lunes, 31 de octubre de 2011

Mi espera


Mi espera
Te extraño...
               Te extraño porque necesito tu mirada
              Y en mis latidos, en mi alma
              cuando la noche calla
             mi ser aguarda...
   Te espero...
              Espero el abrigo de tus brazos,
              la paz que hallo en tu mirar,
             el dulce susurro de tus labios
             cuando percibo que mi nombre dirás...
   Te sueño...                                                                                                                            
             Sueño contigo, caminando a tu lado,
            rompiendo el reloj del tiempo y sin el tiempo
           dejar que Tú seas mi único recuerdo.

                            Y mi muerte será el despertar
                         de la vida terrenal que no volverá,
                             estarás conmigo, estarás allí
                        y no habrá tiempo, no habrá un fin.
Autora: Liliana Lizcano.

(Derechos reservados.  El plagio es un delito, nada cuesta promocionar al autor  que lees. Estos escritos están registrados en el SAPI – Venezuela)

domingo, 30 de octubre de 2011

Dejé de amarte

 

Dejé de amarte

Te deje de amar como cuando deja de llover
y se apaga la luz en un atardecer.
Deje de amarte para convertirte en olvido,
siendo calor te convertiste en frío,
siéndolo todo cuanto quisiste
hoy sólo eres recuerdo triste.
Deje de amarte y parece sorprenderme
que ya nada de lo que digas podrá convencerme.
Eres silencio, eres sombra
no valoraste lo bello,
lo que no se compra.
Deje de amarte para aborrecerte
para saber que jamás volveré a quererte.

Autora:  Liliana Lizcano.

 

 

 

(Derechos reservados.  El plagio es un delito, nada cuesta promocionar al autor  que lees. Estos escritos están registrados en el SAPI – Venezuela)



En un día como hoy 30 de Octubre, un día que inevitablemente me recuerda a ti, coloco este poema que te escribí hace ya dos años..."Sólo conocemos a la persona apropiada cuando dejamos ir a la persona equivocada". Liliana.

sábado, 29 de octubre de 2011

Una mirada



Una mirada

Cierro mis ojos y puedo ver tus pies recorriendo los polvorientos caminos,
Siendo Tú el camino que nuestros pies deben recorrer,
Cierro mis ojos y escucho voces pronunciando tu nombre,
deseando ser llenados con el toque de tu amor...
veo un niño en los brazos de su madre que sonríe al sentir el roce de Tu mano en su cabello.

En tu recorrido veo tus lágrimas y sudor caer al suelo...
Te dolíamos en el corazón,
Por eso quisiste venir...
Mis ojos pueden ver por un instante Tu mirada,
¿quién soy para merecer tu mirada?,
¿quién podría resistir tu mirada sin llorar?.

Autora:  Liliana Lizcano.

(Derechos reservados.  El plagio es un delito, nada cuesta promocionar al autor  que lees. Estos escritos están registrados en el SAPI – Venezuela)

viernes, 28 de octubre de 2011

El día en que Venezuela parió al mejor de los Maestros: Simón Rodríguez.



"No hay interés donde no se estrevé el fin de la acción.
Lo que no se hace sentir no se entiende,
y lo que no se entiende no interesa.
Llamar, captar y fijar la atención,
son las tres partes del arte de enseñar.
Y no todos los maestros sobresalen en las tres"
Simón Rodríguez.


El día en que Venezuela parió al mejor de los Maestros
 

   Un día como hoy 28 de octubre se conmemora el nacimiento de un gran hombre: Simón Rodríguez, es poco lo que se habla de él, la mayoría sólo sabe de él que fue “el maestro del Libertador Simón Bolívar” pero muy poco se habla de la huella que dejó en América, y mucho menos de su proyecto educativo y de sus pensamientos patriotas.  Cuando leí e investigué más de la vida de este ilustre personaje sentí orgullo de haber elegido esta profesión docente  (aún y cuando no es tan bien pagada como debería serla por ser nosotros los encargados de una importante tarea como lo es la formación de nuestros niños, niñas y adolescentes), pensar que quizás en mi salón de clases exista un “Bolívar” que marque positivamente la historia de mi nación me inspira a ser mejor día a día al impartir clases. Bolívar escribió una carta a su maestro y quiero compartirla con ustedes para que sirva de inspiración, y al leerla quiero que piensen si como educadores o padres de familia están formando a sus alumnos o hijos para tener un corazón preparado para la grandeza, para la justicia y para lo hermoso. Que esta carta de nuestro Libertador les sirva de hermosa reflexión (Medite en las letras en negrillas):

CARTA QUE ENVÍA SIMÓN BOLÍVAR A SU MAESTRO DON
SIMÓN RODRÍGUEZ
(19 de enero de 1824)

Al señor don Simón Rodríguez
¡Oh mi maestro! ¡Oh mi amigo! ¡Oh mi Robinson, Ud. en Colombia!
Ud. en Bogotá, y nada me ha dicho, nada me ha escrito. Sin duda es Ud. El hombre más extraordinario del mundo; podría Ud. merecer otros epítetos pero no quiero darlos por no ser descortés al saludar un huésped que viene del Viejo Mundo a visitar el nuevo; sí a visitar su patria que ya no conoce, que tenía olvidada, no en su corazón sino en su memoria. Nadie más que yo sabe lo que Ud. quiere a nuestra adorada Colombia. ¿Se acuerda Ud. Cuando fuimos juntos al Monte Sacro en Roma a jurar sobre aquella tierra santa la libertad de la patria? Ciertamente no habrá Ud. olvidado aquel día de eterna gloria para nosotros; día que anticipó por decirlo así, un juramento profético a la misma esperanza que no debíamos tener.

   Ud. Maestro mío, que tanto debe haberme contemplado de cerca aunque colocado a tan remota distancia. Con qué avidez habrá seguido Ud. mis pasos; estos pasos dirigidos muy anticipadamente por Ud. mismo. Ud. formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso. Yo he seguido el sendero que Ud. me señaló. Ud. fue mi piloto aunque sentado sobre una de las playas de Europa. No puede Ud. Figurarse cuán hondamente se han grabado en mi corazón las lecciones que Ud. me ha dado; no he podido jamás borrar siquiera una coma de las grandes sentencias que Ud. me ha regalado. Siempre presentes a mis ojos intelectuales las he seguido como guías infalibles. En fin, V. ha visto mi conducta; Vmd. Ha visto mis pensamientos escritos, mi alma pintada en el papel, y Vmd. No habrá dejado de decirse: todo esto es mío, yo sembré esta planta, yo la regué, yo la enderecé tierna, ahora robusta. Fuerte y fructífera, he aquí sus frutos; ellos son míos, yo voy a saborearlos en el jardín que planté; voy a gozar de la sombra de sus brazos amigos, porque mi derecho es imprescriptible, privativo a todo. 

    Sí, mi amigo querido, Vmd. está con nosotros; mil veces dichoso el día en que Vmd. pisó las playas de Colombia. Un sabio, un justo más, corona la frente de la erguida cabeza de Colombia. Yo desespero por saber qué designios, qué destino tiene Vmd.; sobre todo mi impaciencia es mortal no pudiendo estrecharle en mis brazos; ya que no puedo yo volar hacia Vmd., hágalo Vmd. hacia mí; no perderá V. nada; contemplará Vmd. Con encanto la inmensa Patria que tiene, labrada en la roca del despotismo por el buril victorioso de los libertadores, de los hermanos de Vmd. No, no se saciará la vista de Vmd. delante de los cuadros, de los colosos, de los tesoros, de los secretos, de los prodigios que encierra y abarca esta sombría Colombia. Venga Vmd. al Chimborazo: profane Vmd. con su planta atrevida la escala de los titanes, la corona de la tierra, la almena inexpugnable del universo nuevo.  Desde tan alto tendrá V. la vista; y al observar el cielo y la tierra, admirando el pasmo de la creación terrena, podrá decir: "dos eternidades nos contemplan: la pasada y la que viene; y este trono de la naturaleza, idéntico a su autor, será tan duradero, indestructible y eterno como el Padre del Universo."

¿Desde dónde, pues, podrá decir Vmd. otro tanto tan erguidamente?
Amigo de la naturaleza, venga Vmd. a preguntarle su edad, su vida y
su esencia primitivas; Vmd. no ha visto en ese mundo caduco más que las reliquias y los desechos de la próvida Madre. Allá está encorvado con el peso de los años, de las enfermedades y del hálito pestífero de los hombres; aquí está doncella, inmaculada, hermosa, adornada por la mano misma del Creador. No, el tacto profano del hombre todavía no ha marchitado sus divinos atractivos, sus gracias maravillosas, sus virtudes intactas.   Amigo, si tan irresistibles atractivos no impulsan a V. a un vuelo rápido hacia mí, ocurriré a un apetito mas fuerte. La amistad invoco.   Presente V. esta carta al Vicepresidente: pídale Vmd. dinero de mi parte, y venga Vmd. a encontrarme.

Pativilca, 19 de enero de 1824
BOLÍVAR.




"El título de maestro no debe darse sino al que sabe enseñar,
esto es al que enseña a aprender; no al que manda aprender
o indica lo que se ha de aprender, ni al que aconseja que se aprenda.
 El maestro que sabe dar las primeras instrucciones,
sigue enseñado virtualmente todo lo que se aprende después,
porque enseñó a aprender"
Simón Rodríguez.

De qué madera estás hecho





“El dolor es como las nubes; cuando estamos dentro de él
sólo vemos gris tedioso y trágico; pero en cuanto se aleja
y lo dora el sol del recuerdo, ya es gloria,
 transfiguración y majestad.
Amado Nervo.



De qué madera estás hecho


   Aquel día me percaté cómo los muchachos en el salón de clase no le hablaban a uno de los chicos, sencillamente, éste siempre estaba solitario, estaba repitiendo 4to año, y en uno de los crueles comentarios oí que en el recreo uno le dijo “Cállate bruto, no hables que tú repetiste y poco debes saber”, ellos no sabían que ese estudiante había repetido porque le había afectado en gran manera el divorcio de sus padres y que muchas veces quiso abandonarlo todo, sin embargo estaba allí en el liceo dispuesto a esforzarse y esta vez pasar ese año escolar, así que decidí entrar a aquella clase contándoles una historia que hace años había leído.

   Aquella tarde empecé a relatarles la historia para hacerles meditar. Cuenta esa historia en la que unos muchachos le preguntaban a su profesor sobre cuál de ellos era el más sobresaliente, menospreciando al compañerito que estaba pasando por un duelo emocional, se sentaba de último y se había convertido en un joven callado, tímido, bastante reservado, pero no había de asistir a la escuela a pesar del dolor de haber quedado huérfano. Entonces el maestro les contó una historia:

- En una pequeña aldea de leñadores había un árbol recio, grande y fuerte. Todo el mundo decía que la calidad de su madera era inmejorable.

   Lo habían preparado durante años para que alcanzara una cierta envergadura. Pronto sacarían de él gran cantidad de madera, que exportarían a otros lugares durante largo tiempo.  Este árbol de excelente calidad iba a ser la fuente de la prosperidad de la aldea durante años.

Un día de tormenta un rayo alcanzó al recio árbol, partiéndolo en dos.

   El impacto hizo saltar una chispa y la madera comenzó rápidamente a arder, consumiéndose en un instante.   Sin embargo, el viejo árbol que había al lado, al cual el pueblo estaba dejando morir -pues la madera no era de calidad- resistió a las llamas sin dificultad"

-¿Cuál creen que era el árbol de mejor calidad?- preguntó el maestro.

   Los jóvenes contestaron inmediatamente:
- El que no se quemó.

   El maestro dijo:
- En verdad, en verdad os digo que se sabe de qué madera está hecho uno cuando el fuego está cerca.- y prosiguió con la clase.

   Luego de narrarles esto la clase quedó en total silencio, algunas miradas estaban caídas, avergonzados quizás por menospreciar a alguien que tenía una historia ruda y estaba allí para esforzarse sin haber abandonado sus estudios. 
                        La profe Lili.


“El dolor tiene un gran poder educativo:
nos hace mejores, más misericordiosos,
nos vuelve hacia nosotros mismos y nos
persuade de que esta vida no es un juego,
sino un deber.”
Cesare Cantú.

jueves, 27 de octubre de 2011

Mi ABC



Mi ABC

Alaba a Dios en cada circunstancia de la vida aunque no la comprendas.

Busca la excelencia, no la perfección.

Cuenta tus bendiciones en vez de sumar tus penas.

Devuelve todo lo que tomes prestado.

Entrega amor en cada cosa que hagas, lo hecho con amor sale mucho mejor.

Fíate de Dios de todo corazón y no confíes en tu propia inteligencia.

Gózate con los que gozan y llora con los que lloran.

Haz nuevos amigos pero aprecia a los que ya tienes.

Invita a Cristo a ser tu Señor y Salvador.

Jamás pierdas una oportunidad de expresar amor.

Lee tu Biblia y ora cada día.

Mantente alerta a las necesidades de tu prójimo.

No culpes a los demás por tus infortunios.

Olvida las ofensas y perdona así como Dios te perdona.

Promete todo lo que quieras; pero cumple todo lo que prometes.

Que se te conozca como una persona en quien se puede confiar.

Reconoce que no eres infalible y discúlpate por tus errores.

Sé la persona más amable y entusiasta que conoces.

Trata a todos como quisieras que te traten.

Únete al ejército de los agradecidos.

Vístete de misericordia, humildad y paciencia.

Y no te olvides de soportar a los demás como a ti te soportan.

Záfate de las garras seductoras de Satanás.


miércoles, 26 de octubre de 2011

La receta para la felicidad



“Amigos míos, pedid a Dios la alegría.
Sed alegres como los niños,
como las aves del cielo.”
Fedor Dostoievski.


La receta para la felicidad

Ingredientes:

• Una libra de recuerdos infantiles.
• 2 tazas de Sonrisas.
• 2.5 libras de esperanzas.
• 12 onzas de Ternura.
• 5 latas de cariño.
• 40 paquetes de alegría.
• 1 pizca de locura.
• 8 tazas de Amor.
• 5 libras de Paciencia.

MODO DE PREPARACIÓN:

• Limpia los recuerdos, quitándoles las partes que estén echadas a perder o que no sirvan. Agrégale una a una las sonrisas, hasta formar una pasta
suave y dulce.
• Ahora, añade las esperanzas y permite que repose, hasta que doble el tamaño.
• Lava con agua cada uno de los paquetes de Alegría, pártelos en pequeños pedacitos y mézclalos con todo el cariño que puedas.
• Aparte, incorpora la paciencia, la pizca de locura y la ternura cernida.
• Divide en porciones iguales todo el amor y cúbrelo con la mezcla anterior.
• Hornéalas durante toda tu vida en el horno de tu corazón.
• Disfrútalas siempre con toda tu familia y seres queridos.

CONSEJO FINAL:
Puedes agregar a la mezcla anterior dos cucharadas de comprensión y una libra de comunicación para que la receta te dure para siempre. Pero sobre todo, lee siempre el libro de recetas llamada Biblia, del Chef Superior, Dios, te aconsejará en cada receta que debas preparar, por ti mismo no podrás, con él si lo lograrás.

  Sonrían y que nada les apague las sonrisa.

                                        La profe Lili.

“Entre las desventuras, ninguna hay
mayor que la falta de alegría.”
 Francisco Quevedo y Villegas.

martes, 25 de octubre de 2011

Maestro



Maestro...

Vocación tempranera y siempre bien sentida,

esta de ser Maestro por amor entregado,

este ir alumbrando caminos por la vida,

ilusionadamente, de niños rodeado.

Poner alma de artista en la noble tarea,

con fuerza misionera y mano delicada;

saber irse quemando en aras de una idea,

saber seguir la estrella del bien entresoñada…

Sembrador sin pereza, poner en la besana

al par del rubio trigo semilla de amapolas;

estrenar alegría y fe cada mañana,

y en el trance difícil quedar con Dios a solas.


Autor: Juan Berbel.


lunes, 24 de octubre de 2011

Huele a Ti

 

 

 

Huele a Ti

 

Huele a brisa de amor.


Huele a frescura de una nueva mañana.


Huele a tu perdón sanador.


Huele a alegría cuando me levantas.


Huele a perfume que derramaste en una cruz para hacerme vivir.


Huele a ternura que sólo hallo en Ti,

 

pues eres el motivo que hoy me hace sonreír.


Autora: Liliana Lizcano.

  

(Derechos reservados.  El plagio es un delito, nada cuesta promocionar al autor  que lees. Estos escritos están registrados en el SAPI – Venezuela)

domingo, 23 de octubre de 2011

Porque me conociste




"Ninguno tenga en poco tu juventud,
sino sé ejemplo de los creyentes en palabra,
conducta, amor, espíritu, fe y pureza.”
1 Timoteo 4:12.

Porque me conociste


   Corría el invierno del 1999, y allí estaba Jaume Rucabado, oceanógrafo conocidísimo entre los de su gremio, languidecía en el Hospital Oncológico de Barcelona a sus cincuenta y pocos años.

   La Quimio no había conseguido derrotar al cáncer que se había afincado en el páncreas. Directo, sincero, gran trabajador, con gafas desde donde te escudriñaba.  Las enfermeras, acostumbradas a la muerte, ven con gran sorpresa cómo Jaume, desde hace meses, se ha encontrado con Dios en su misma Cruz; no salen de su admiración por aquel hombre que se les iba apagando, mientras les hacía reír con deliciosas y divertidas caricaturas. Una de ellas le pregunta:
        “Jaume, ¿crees que yo iré al cielo?” le dijo mientras le llevaba la comida.     

    Jaume la mira largamente: sabiendo que ella no practicaba la Fe cristiana; se atusa la barba y con una sonrisa le dice:

-Sí: tú irás al cielo
- ¿Cómo puedes decirlo tan seguro? ¿Por qué dices que iré al cielo?
- Mira... porque me has conocido a mí...


   Jaume Rucabado murió el 6 de enero de 1999. Y el día de su entierro, aquella enfermera hizo una breve oración, aceptó a Dios en su corazón, y recibió el premio del cielo de una sincera conversión.

   No era presunción, ni prepotencia de parte de Jaume, lo que pasaba era que él se había dado a Dios; Jesucristo le había aceptado y ahora actuaba a través suyo teniendo la certeza que su ejemplo de vida habría sido suficiente para que aquella enfermera conociera a Jesús.

  Y  tú, ¿podrás responder igual, si alguien te hace la misma pregunta?. No sé tú pero yo quisiera ser recordada como un pedacito de cielo que mis estudiantes encontraron en la tierra, un pedacito de amor y ternura de las manos de Dios a través de mi vida.  Seamos pues el pedacito de cielo para las personas que nos rodean, en cada abrazo, en cada sonrisa, en cada palabra. Con amor,

                                      La profe Lili.


“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis,
no como necios, sino como sabios,
 aprovechando bien el tiempo,
porque los días son malos”
Efesios 5:15,16

Fuiste




Fuiste
Fuiste la arcilla la cual moldee
Fuiste un sueño que ya se fue
Fuiste mi adorno de mesa de noche
Te hice ojitos tristes como pétalos marchitos de flores
Deseaba que no fueras arcilla sino realidad
Que quisieras una niña difícil de domar
Un alma solitaria que no quería sufrir más
Una niña melancólica que sólo sabía soñar.
Que te creó con arcilla y te observaba al amanecer
Pensando que algún día ella pudiera ser
Una figura de arcilla o una figura de papel.
Hasta que un día su dolor no aguantó más
Matándola lentamente su amarga soledad
Una lágrima en su semblante y su mano juvenil
Te dejó caer para ya nunca vivir
Te partiste en miles de pedazos y de ti nada quedó
Moriste con tu amada más ella te dejó
Ella se fue a los cielos y tú sólo fuiste
Unos trozos de arcilla con mirada triste.
Autora: Liliana Lizcano.

(Derechos reservados.  El plagio es un delito, nada cuesta promocionar al autor  que lees. Estos escritos están registrados en el SAPI – Venezuela)


Este poema lo escribí a mis 15 años, era una adolescente ilusionada, me gustaba un muchacho llamado Sergio, que tonto suele ser uno enamorándose solo, pero algo bonito que me quedó de esa ilusión de adolescente fue este poema que hoy comparto con ustedes, espero lo disfruten. Con amor, Lili.

sábado, 22 de octubre de 2011

A ti


A  Ti
Agotada, cansada, sedienta de Ti,
Rendida, vencida, humillada ante Ti.

Buscándote entre mis lágrimas,
Llamándote desde mis suspiros,
Añorándote Señor.

Esperanzada en tu misericordia,
Ilusionada en tu amor
Y segura por tu fidelidad.

A Ti espero...a Ti anhelo...a Ti me entrego.

Autora: Liliana Lizcano.


(Derechos reservados.  El plagio es un delito, nada cuesta promocionar al autor  que lees. Estos escritos están registrados en el SAPI – Venezuela)