jueves, 31 de octubre de 2019

Sigue adelante



Sigue adelante

Sigue adelante que aún hay camino.

Sigue adelante que aún quedan los amigos.

Sigue adelante y sé responsable.

Sigue adelante sin olvidar en todo momento ser respetuoso y amable.

Lili.

(Ilustración: Manka Kasha)

miércoles, 30 de octubre de 2019

El Raca-raca

   Ayer las cuatro amigas de Ana volverían a visitarla, ella me había pedido que hiciera algun postre para brindarles.  Yo estaba ocupada haciendo varias cosas y dejando también arregladita la cocina, primero llegaron las de 80 y la de 84.  Noté que traían ambas un cuadernito.  Las hice pasar, y les dije que Ana estaba bañándose, al rato llegaron las otras dos, la de 70 y la de 78.

   Salió Ana, arregladita y perfumadita ya a saludar y a hablar con sus amigas:

-  Les cuento que Lili publicó un cuento de nosotras.

   Yo enseguida pelé los ojos.

- ¿Y de qué trata el cuento?. 

- Pues de lo importante del placer sexual en la tercera edad, ¿han de creer que hubo una que se alarmó?, decía que Lili no tenía ética, que era una vergüenza, que sí su abuelita hablara de esas cosas le daría mucha pena, que nosotras las viejitas no podemos hablar de intimidad. 

- Yo creo que deberían hablarnos más a las mujeres de estas cosas, por cierto trajimos los cuadernos, como nos dijiste.  

 Al ratico Ana pega un grito: 

- ¡Liliiiiiiii!, ¡Venga por favooooor!.  

   Yo voy a la sala. Y las muchachochas me preguntan: 

- En el cuento va colocar nuestros nombres, por favor.  

Pero la de 84 dijo: 

- Mi nombre no lo escribas, porque sabrán que soy yo si mis hijos leen eso, mi nombre no es nada común. A mí me colocas de apodo "Gozona".  (Y empezó a reírse de tal manera que se tuvo que acomodar la plancha, los dientes postizos pues).  

- Bueno, estaré en la cocina terminando unas cosas. 

- Si, vaya, no puede estar acá porque este tipo de conversaciones son para gente muy adulta y usted es una niñita.  

Los nombres entonces de las Muchachochas son: 

Soraida de 70.
Ana de 75.  
Carmen de 78. 
Rebeca de 80. 
Gozona de 84.   

- Bueno, ya yo salí de la tarea de la mamadita (Dijo Gozona). 

- ¡Yo también! (Dijo Soraida). 

- ¿Y ustedes Carmen y Rebeca? (Pregunta Ana). 

- Bueno yo estoy en huelga, le dije, si no mama, yo no mamo. (Dijo Carmen). 

- Me parece muy justo, (responde Ana), porque tu esposo debe dar también placer. Y ¿qué me dices tú Rebeca?. 

- Bueno mi esposo me dijo que si yo estaba loca o qué, que ya él estaba muy viejo para esas cosas. (Dijo Rebeca mientras tomaba café y pidió azúcar).  

   Voy yo a llevarles más azúcar y algunos dulces para que mojen con su café. Gozona rompe el silencio: 

- Para mí es que tú no te afeitas ahí abajo, y tienes que ponerte unos calzones donde se te vea todo el poto. 

- ¡Ave María Purísima!. Creo que eso es ya pecado. (Dijo Rebeca con indignación).  

    Todas hicieron silencio y Soraida dijo: 

- ¡Pues yo uso unos pequeñitos!...y se me ve el poto.

- ¿No te molesta eso en el culo?. (Pregunta Rebeca). 

- Bueno si, pero es que los vas a usar para esos momentos. (Le responde y levanta su dedito índice para explicar) Tu esposo necesita ayuda visual, tal vez tanto césped lo desmotiva, Rebeca, intenta afeitarte y se la muestras así. 

- ¿Y si me corto?. 

- ¡Tienes cuidado!, yo uso un espejo que pongo enfrente y me espernanco bien, si yo pude tú también, no te puedes morir sin tu mamadita, Rebeca. (Explicó Gozona). 

- Creo que debemos confesarnos con el padrecito, por culpa de estas conversaciones y estas cosas tendremos que rezar mucho, yo a todos mis hijos los hice con la luz apagada y abajo. (Dijo Rebeca, desanimada) 

- ¿Entonces cómo vas a aprender el Raca raca?. Por cierto, antes del raca raca, tienen que aprender a hacer el helicóptero. (Dijo Ana)  

    Ya en este punto de la conversación estaba yo lavando trastes que Ana tenía en la cocina, no era mi deber, pero no puedo ver trastes sucios y ella seguía inspirada hablando:  

- Para hacer el raca raca, deben aprender primero a hacer el helicóptero, ya les muestro como es, tienen que tener una mesa así como de esta altura y se abren así, luego cuando colocan a sus esposos, ven para acá Carmen, para mostrarles cómo deben hacer.  

   Yo quería lavarme las manos e ir a ver qué carrizos estaban haciendo para ver el asunto de la mesa y cómo iban a ilustrar aquello, porque yo ni sé que es el helicóptero, ni el raca raca. Pero tampoco quería quitarles la inspiración de sentirse en confianza, no sé y seguí escuchando y lavando las ollas.  

- Bueno, lo paran así al frente, las piernas deben ir así. 

- ¡Pero qué elasticidad Ana!. (Dijo Rebeca) 

- Yo hago esa vaina y me quiebro dos costillas. (Dijo Carmen) 

- ¡No!, cuando yo lo hice me dio un calambre que le dije a José: ¡para ya, para ya, que la pata se me entumeció!.  Y al principio pues si, pero es que están oxidadas, yo también, tienen que hacer estos ejercicios.  

   Y me alcé en las punticas de los pies para asomarme por arriba de la ventanita y ver qué estaba haciendo Ana, y allí estaba ella, doblándose y haciendo prácticamente ejercicios de estiramiento, como si fuera a hacer una rutina de un Gym.  

- Así que una vez que ya calentaron, se suben así a la mesa y espernancan bien, te doblas para un lado y luego para el otro, apoyando de esta manera la rodilla, y haces como si la pierna es una parabrisas, es la hélice del helicóptero, pero suave, muy suave. 

   Para ese momento yo estaba con mis ojos pulluos de semejante explicación y las demás calladas, supongo que prestando atención. 

- Ahora vamos con el Raca, raca. 

    Escucho que aplauden todas.  Me asomo y estaban anotando en cuadernitos que cada una tenía. Y yo pregunté: 

- ¿Qué anotan?. 

- Pues todo, llega una a la edad en la que las cosas se olvidan y lo importante hay que anotarlo.  (Me respondió Gozona)

- ¡Tú ya debes saber que es raca-raca!, porque es algo venezolano. (Dijo Carmen con picardía)

   Yo no sabía qué contestar, pero para no dañar la buena fama que estamos teniendo con lo que Ana dice, pues le respondí: 

- Nunca lo he intentado, es un nivel muy avanzado de nuestra cultura milenaria en sexo. 

   Y me sequé las manos y me metí en la cocina, qué va, luego iban a estarme preguntando cosas.  Resulta ser que veía a Ana mostrando lo que es el raca raca de lejos, y era una mezcla de una postura de yoga en cunclillas donde el hombre queda acostado agarrando a la mujer por la cintura, y ella de espaldas pero en esa posición de yoga y Ana dice: 

- Cuando sus esposos ya las tengan así, la cintura va a ser el volante, y la palanca de frenos ya saben dónde queda, ustedes hacen que pierdan los frenos así con este raca raca que entre los dos van a hacer, usted para abajo y el para arriba y luego a los lados. 

- Eso es complicado (dijo Soraida). 

- No, ya a la tercera vez no duelen los huesos, que los debes tener oxidados. (Responde regañándola Ana) 

- Pues creo que yo lo podría hacer, pero mi esposo no creo que se anime, un hueso roto a los 85 no se remienda fácilmente.  

- Entonces te sale que te haga el duerme feliz, allí él no hace nada pero tú si, y fortaleces las piernas. 

- ¡Eso me interesa porque a veces me duelen las rodillas!. 

   Rebeca seguía callada viendo todo y Soraida dice: 

- Rebeca, debes afeitarte y pedir, ya luego vas y te confiesas jajajajajaja. 

- ¡Pecadoras! (Dijo riendo), si, yo lo tengo que conseguir, voy a ver si lo logro esta semana.

Fin.

Cuentos entre amigas

Cuentos entre amigas

   La señora Ana, peruana de 75 años, volvió a conocer el amor. Recuerdo que sus amigas la criticaron mucho, pues él, José, es un venezolano de 73 años, ambos viudos. Él siempre la saludaba pero ella tan tímida no le respondía los buenos días. Conocí a Ana en la escuela de mi hijo. Y me buscó conversación y allí inicio la amistad. Así que José sorprendió a todos siendo un hombre atento con ella, sobre todo en la etapa de su enfermedad en la que ha estado fiel dando su apoyo.

   Sus amigas que antes la criticaban comenzaron a ver que ella era feliz, que a pesar de las dificultades, estaba rodeada de amor.

   Así que empezaron a visitarla de nuevo. Aquel día en la tarde yo estaba en la cocina, preparando sus vegetales. Y las señoras amigas de 70, 78, 80 y 84 estaban en la sala. Ana salió para atenderlas y allí empezó el interrogatorio.

- Ana, ¿Cómo te sientes?.

- Bien, muy bien.

- ¿Cómo te va con el venezolano?.

- ¡Ay eso es una maravilla de hombre!.

- Tú estás loca para involucrarte tan rápido con ese hombre que viene de tan lejos.

- ¡Ay no vengan con sermones! José es lo mejor que me ha pasado. Yo en todos los años de casada no sabía que era hacer el amor. Siempre con la luz apagada y abajo. ¡Pero este hombre me ha hecho unas cosas!.

- ¡Santa María purísima!. ¡Ana!.

- Yo ya no soy purísima. Mira ese hombre me dijo: prenda la luz que quiero verla en todo su esplendor. Yo avergonzada y ya arrugada me daba pena era como volver a hacer el amor por primera vez. Y bueno me dijo: haga un puente que la locomotora va a pasar por debajo. Ese hombre empezó a...

- ¿A queeeeeé?.

- A chuparme, a mí jamás me había hecho eso mi difunto esposo, él si me ponía a mamar pero nunca me mamó.

   En ese instante hubo un silencio, yo estaba cocinando y casi me corto un dedo escuchando a esas viejitas. Y siguieron:

- A mí tampoco me la han chupado.

- Ni a mí.

- Ana, ¿Y qué se siente?.

- Bueno una siente que se desmaya, a mí me temblaba todo.

Una de ellas dijo:

- Voy a pedirle a mi marido que me mame, yo quiero saber qué se siente también.

  Bueno pasaron los días y vuelven esas viejitas y Ana le pregunta a una:

- ¿Le pediste a Rodolfo que te diera la chupadita?.

- Él no quería al principio, que tú eras una mala influencia pero yo exigí que quería saber qué era eso o me buscaba un venezolano también.

Todas empezaron a reír.

- ¿Y accedió?.

- Si, no puedo creer que me iba a morir sin que mi esposo me diera ese placer.

Otra dijo:

- Yo como que también me estoy animando a pedir la mamadita.

Y la Ana:

- Pídale para que usted vea. Luego le piden que les haga el raca raca.

- ¿El raca raca?.

- Si. Pero primero salga de lo de la mamadita y ya después les cuento que es la raca raca del venezolano.

   Y así terminó aquella charla de esas amigas que reían siendo cómplices.

Fin.

Lili.

Vídeo llamada

Vídeo llamada

   Era nuestra primera vídeo llamada. Yo estaba súper feliz. Del otro lado veo de pronto esos ojitos que me derriten de amor y exclama:

- ¡Miiijaaaa! ¡Qué tochada tan buena!, ¡La estoy viendo!.

   Era mi abuelita. Escuchaba risas y risas de mis tíos y ella allí.  Casi se le empiezan a salir las lágrimas y yo:

- ¡No llores! Mira a los niños que te saludan.

Y ella sonríe, voltea y les dice a mis tíos:

- ¿Se pueden callar esas toches jetas que no me dejan oír?.

   Y de allí en adelante los niños le hablaron a su bisabuela.
Contándole tantas cosas y todo era risa y risa hasta que el más pequeño le dijo:

- Te extraño tanto que quisiera sacarte del celular.

   Y ella lloró.   



Lili.

Tu cumpleaños

   Hace poco soñé contigo, volví a escuchar tu voz en un sueño, fue tan maravilloso encontrarte de nuevo, que lamenté despertar y darme cuenta que no estabas.  Y aunque nuestra historia no fue nada, si fue ese abrazo que sólo tú y yo entendíamos, aquel abrazo que aún guardo en mi mente, también lo eran tus miradas cómplices de lejos, tu sonrisa...tus llamadas en la noche, para hablar por horas.  Admiré enormemente lo sincero que fuiste conmigo, porque aunque podías jugar con mi corazón, jamás lo hiciste, y dejaste que yo tomara la decisión de alejarme para que fueras feliz al lado de una persona que hoy te acompaña.  

   Hoy es tu cumpleaños.  No sé si recuerdas tu cumpleaños número 37, donde preparé 36 regalos, y el número 37 fue un abrazo, recuerdo tus palabras:  "¡Qué bonito amas tú, Lili!", un regalo por cada año de vida, esos años en los que yo no había estado, y aunque eras mayor que yo, jamás hubo en ti el aprovecharte de tu sabiduría para envolverme en tanto encanto o con palabras bonitas, ¡extraño tanto nuestra amistad!, esos días en los que fuimos buenos amigos y nos contábamos todo.  Tú sabías que yo te amaba, era evidente, yo también sabía que sentías algo por mí, pero era más fuerte tu anhelo de ser padre ya a tus 37 años, yo no creía poder ser madre por mi endometriosis, y también, me daba pena decirte tantas cosas, como el hecho de ser virgen también, pero moría por ti, sin embargo, quería que fueras padre, y yo creía que conmigo no lo serías...te dejé así, me alejé, y hoy eres un feliz padre, lo supe, llegó a mis oídos la noticia de tres hijos que pudiste tener, y yo tuve dos, dos niños.  Sólo quería desahogarme, decirte que tenías razón, sabía amar bonito, pero no encontré a quién respetara y honrara mi amor.  Dios te cuide, y que aún sigas sonriendo, te quiero mucho, y aunque hoy día no está nuestra amistad, llevo tus consejos y nuestras sonrisas en los buenos recuerdos, Lili.

(Para J.F.L.M)

lunes, 28 de octubre de 2019

¿Quién te ha fallado?

¿Quién mató a Abel?, su hermano.
¿Quién vendió a José?, su hermano.
¿Quién quería matar a Jacob?, su hermano.
¿Quién quería expulsar a Jefté?, su hermano.
¿Quién sintió envidia de David?, sus hermanos.
¿Quién no estaba contento con el regreso del hijo pródigo?, su hermano. 

   Entonces por qué te extrañas que los ataques emocionales los hayas recibido de tu propia familia, de las personas en quienes más confiabas, ¿no fue Jesús traicionado por uno de sus doce discípulos?, sucederá que brindarás tu afecto y des a manos llenas todo lo mejor de ti pero alguien cercano te clave un puñal justo en el corazón.  Sucederá que tratarás de ayudar a una persona con la mejor de las intenciones pero esa persona tomará las cosas de otra forma en la que tú jamás pensabas que lo tomaría, abusará de tu confianza y luego tú serás el malo de la película por establecer límites, sucederá que confiabas en alguien que prometió estar allí en buenas y malas pero realmente te dio la espalda cuando más necesitaste una palabra de aliento, en fin, eso sucederá siempre, y debes aprender que sólo hay Uno que jamás te abandonará, que te ayuda a cada instante y que te dio todas las herramientas emocionales, intelectuales y espirituales para que tú te levantes de cualquier situación que haya golpeado tu ser a tal punto de no quererte levantar.  

   Podrás hacer una enorme lista de quienes ya no están y que de una u otra manera te fallaron, porque son humanos como tú, pero hay alguien que no ha soltado tu mano, más bien eres tú quien se aleja de Él, porque crees que te las sabes todas.  Es mi anhelo que fijes tus ojos en alguien que jamás te fallará, su nombre:  Jesucristo.  Las demás personas somos simples mortales que al igual que tú estamos en constante aprendizaje, que necesitamos mejorar y desechar aquello que nos impida avanzar.

   Los quiero bonito,

Lili.

La soledad no es un problema

   ¿Por qué, en general, se rehuye la soledad? Porque son muy pocos los que encuentran compañía consigo mismos.
Carlo Dossi (1849-1910) Escritor italiano.

   Las redes te permiten conocer a muchas personas con las que puedes intercambiar ideas y llegar a establecer buenas amistades a distancia, ¿por qué no?, sin embargo, la realidad no puede sustituirse por las redes sociales.  ¿Por qué cada vez hay más personas que no les gusta la soledad y aprovechar su tiempo a solas?, no está mal usar las redes sociales, lo malo es que no puedas disfrutar de tu vida cotidiana, que te incomodes contigo mismo al verte solo.

   La soledad puede ser una bendición si la aprovechas para ti mismo en tantas cosas con las que puedes enriquecer tu vida, emocional, intelectual y espiritualmente.  ¡Tantas cosas que puedes hacer!, incluso puedes crear y hacer proyectos que quizás antes no habías podido concluir.

    ¿Por qué no tomar lápiz y papel y escribir esos proyectos que nunca terminaste?, ¿por qué no atreverte a hacerlos realidad?, ese tiempo que tienes libre y en el que huyes de ti mismo puede ser el tesoro que necesites para ir trabajando en ti mismo todas aquellas áreas en las que tú sabes bien que debes mejorar y crecer como ser humano.

   Es mi anhelo que hoy hagas tu lista de 5 cosas, que no has concluido, cosas que te gustaría poder hacer, hoy quizás sea el día en el que deberías mirarte al espejo y dejar de correr de esa soledad donde sólo estás contigo y empezar a amarte y creer que puedes lograr esas cosas que dejaste sin terminar.  

   Te invito a que lo hagas, a que te atrevas a invertir ese tiempo en ti, a que no te sientas solo, porque te tienes a ti mismo(a) y ciertamente encontrarás satisfacción de poder realizar todas aquellas cosas que aún están en esa lista y debes cumplir.

Con amor, 

Lili.

Recuerdos

Tantos recuerdos quedan atrás, recuerdos que no volverán, esos instantes en los que fui feliz, y en aquella tierra amada pude sonreír.  Yo no te olvido...no te olvidaré, estaré agradecida, por todo lo que en ti pude ser.  Me han dicho "Ya debes dejar todo eso atrás", pero ¿como te arrancas aquello que no puedes olvidar?, la infancia y momentos de aquel ayer, que aunque hoy ya no estén, uno anhela poder el tiempo retroceder.   Agradecida yo siempre estaré, de aquella tierra que me vio nacer, tengo tanta esperanza y tanta fe, de volver a verte brillar otra vez.  

A mi país Venezuela, 

Lili.

domingo, 27 de octubre de 2019

Coach

  Cuando decidí ayudar a Abigail no pensé que ella fuera a recomendarme a mí con una de sus compañeras de trabajo.  La señora la vio alegre, y muy cambiada (para bien), le dijo:

- ¡Luces ahora muy contenta!, He notado que ahora te expresas con más seguridad y noto un cambio positivo en ti.

- Es que tengo una coach venezolana.

- ¿En serio?.

- Si, me ayudó mucho con el asunto de ya no decirle a todo que si, y establecer mis límites.

- ¡Me gustaría poder hacer eso!, me sucede mucho lo que a ti te pasaba, todo el mundo quiere que uno saque tiempo y una si debe entender a los demás pero los demás no entienden que una también tiene cosas que hacer.  Además después de mi separación me he sentido triste, empecé a ir con la psicologa y afortunadamente sólo tengo un trastorno del sueño, pero me gustaría tener también una coach.

- Bueno, si quieres te doy el número de Lili, te ayudará a hablar varias cosas.  

   Y así fue como Abi me lanzó ese pabilo enrollado, y tuve que contestarle que estaba ocupada, pero tanto insistió que bueno decidí ir hoy con Abi a la casa de la señora, y pues me llevé a mis dos pollitos.  

   Llegamos a la casa, y era una casa muy hermosa, en una zona de clase social alta. Nos presentó y la señora a la que llamaré "Dolores" (pues ha pasado por muchas cosas dolorosas) nos hizo pasar a su sala, una casa muy hermosa, Abi y los niños se quedaron allí, mientras que ella me hizo pasar a lo que es su oficina.  Me presenté, y le fui sincera, le dije que usaría su historia sin su nombre por supuesto, así como hice con Abi, pues llevo un blog, y estuvo muy de acuerdo, ella de inmediato empezó a narrarme que se había separado y me contó una historia bastante triste, donde su esposo la traicionó con su "mejor amiga", y para más colmo los consiguió en su propia cama. Ella se notaba que había sanado mucho, pues buscó ayuda pero hubo algo que me dijo que la marcó y quería sacarse esa espina: 

- Él me dijo:  "Ningún hombre va a fijarse en ti", y a mí no me importa la verdad que otro hombre se fije en mí o no, porque estoy experimentando una quietud en mi vida que no tenía hace mucho tiempo, pero lastimó mi ego femenino.  Yo suelo ir a una cafetería donde él sabe que yo suelo tomarme mi café los domingos, y él nunca iba, ahora él va con ella, me molesta que invada mis espacios como restregándome lo que hizo, al principio quería dejar de ir, pero me dije: ¿Por qué?, es mi lugar favorito los domingos, pero últimamente esas palabras de: "Ningún hombre va a fijarse en ti" me molestan, quisiera que un día me viera con otro hombre, sólo un instante, como para decirle: ¿Ves?, estabas equivocado. 

  Entonces le dije:  

- Sí él te viera con otro, ¿Ya te sacarías esa espina y seguirías con tu vida y dejarías atrás esas palabras?. 

- Si, la verdad si. 

- Entonces déjame ver si lo resolvemos hoy, si lo logramos usted nos paga y listo.  

   Salí y le dije a Abi el asunto y le dije que llamara al Caraqueño, él atendió muy amable a Abi y me lo pasó al teléfono, se alegró y respondió: 

- Dime que tengo qué hacer para ayudar.  

   No tardó mucho, llegó en su carro a la casa de la señora, y nos sentamos a la mesa a diseñar un pequeño plan.  El cuál consistía en ir a la cafetería justo a la hora de la tarde en la que ella va y que ahora su ex que nunca iba, si va con la disque mejor amiga de ella, que ésa nunca fue una amiga, son de esas motolitas que se hacen pasar por tus amigas y cuando menos lo piensas te tratan por pura hipocresía mientras se acuestan con el esposo de la amiga.  En fin, el Caraqueño se fue casual pero buen mozo, perfumado, y muy risueño, entonces el plan era que él llegara primero y se mostrara ansioso por la cita, que fuera muy amable y se viera cariñoso con la señora.  Nosotras esperaríamos afuera, y así fue, el Caraqueño entró solo a la cafetería, Abi y yo muertas de la risa y él también, la señora Dolores estaba nerviosa, jajajajaja, y yo le decía: 

- ¡Me cambia esa cara que hoy usted se saca esa espina!.   

    Entonces pasaron como 15 minutos y el tipo llegó con la tipa, la mujer tenía una cara de "zorrus cuaimanibunus" que para qué les cuento.  Entonces la señora Dolores se puso fría, le sudaban las manos y yo la agarré de las manos y le dije: 

- Hoy tienes una gran misión, que te ha sido encomendada por todas las mujeres a las que nos han herido y traicionado alguna vez, y es que vas a entrar y vas a demostrar que brillas, que eres única, que puedes reír, además mira ese papito mi rey que te está esperando, no es ningún feo, es un guapote, usted va y se sueña su película que ya están listas las cámaras, con alfombra roja, querida, como si ese café fuera el más importante de tu vida para colocar punto y a parte.  

   Ella respiró profundo y entró, y yo no me iba a quedar con las ganas de ver eso VIP, no señor, que va, yo entré con los niños. Abi entró después porque esa estaba asustada, jajajajaja.  

   Dolores entró y el Caraqueño enseguida se puso de pie y le acomodó la silla, yo me senté cerca del viejo, como no me conoce, y pedí mi café, y a los niños unas torticas de merienda, bueno, el hombre vio la cosa, y el Caraqueño se lució, la tomó de la mano y eso eran risas y risas en esa mesa, la hizo reír mucho, y él se portó bello. El ex marido empezó a hablar con la tipa: 

- ¡Es una descarada!, venir acá con otro.  Y la tipa le respondió: 

- No entiendo por qué te molestas, tú ya no tienes nada con ella, ahora estás conmigo, no debería importarte. 

- Ella tiene que cuidarse del qué dirán, ella debería estar cuidando a nuestros hijos y no acá.  

   Pues el tipo se puso de pie y fue a la mesa, yo dije dentro de mí: "¡Ay no!, esto va a terminar mal, como en los programas de señorita Laura que pasaban en la tele".  Pero el Caraqueño fue todo un señor, le dijo: 

- ¿Hay algún problema con la dama?.  

- La dama es mi mujer.  

   Pues se engoriló la amante, la tipa cuando lo escuchó, se molestó que se acercó y le empezó a pegar, pero duro, esa peruana parecía boxeadora, le daba y le daba y el tipo se agachaba encogiendo los hombros con cada porrazo. La gente empezó a reírse y les dio pena, se fueron del lugar.  La señora Dolores reía y reía.  Cuando ya se fueron, nosotros salimos del lugar, ella estaba feliz, y bueno salieron las cosas mejor de lo que esperamos.  Al despedirnos, la señora Dolores nos pagó y dijo:

- Estos han sido los mejores soles de mi vida que haya gastado, ese momento fue único.  Ver su cara fue algo que jamás olvidaré, y que su amante le golpeara en público y lo humillara fue algo que jamás me imaginé.  

    Una vez más comprobé lo que siempre he dicho, algunos hombres sólo ven brillar el oro en manos de otro hombre, y así le pasó a Dolores.  

Lili.

Redes sociales, estableciendo límites

   Hay personas que llegan a nuestras vidas para darnos alguna lección, algunas personas dejan huellas muy lindas de amor, otras dejan cicatrices por heridas que ocasionan, pero algo es cierto, nosotros quienes permitimos cualquiera de estas dos cosas.

    Culpar a alguien del daño que nos ocasiona es parte también de nuestra responsabilidad, de establecer límites y de alejarnos a tiempo de todo aquello que pueda ser tóxico a nuestras vidas.  No está mal decir:  "Te equivocas", "No me vuelvas a escribir", "Ya no más", o sencillamente regalar tu ausencia e indiferencia, es parte de frenar todo aquello que pueda restarte paz.

   A través del tiempo aprendí que yo no puedo cambiar a las personas, que cada ser humano es responsable de sus propios actos, pero que sin lugar a dudas yo estaba en mi derecho a cerrar la puerta de mi vida a las personas que no fueran de bendición para mí.  No soy una persona rencorosa, pero definitivamente he usado el silencio como señal de un "Ya no más", "Aquí no es", básicamente porque uno debe cuidar sus emociones de todo aquello que pueda restarte paz.

    Hace poco vi que en las redes hay personas que te exigen tiempo, que les respondas, y detrás de la pantalla hay vida, hay responsabilidades y muchas cosas por hacer, no se puede por más que uno quiera responder a todas las personas que te escriban, si leo los comentarios pero a veces se me escapa alguno, me encanta interactuar pero creo que es una falta de respeto exigirle al otro una respuesta inmediata, de hecho nadie en la red está en obligación de responderte algo, o de resolverte algún problema.  El hecho es que dije, me tomo un tiempo, de silencio quizás para mí misma, para recargar pilas, pero también para escribir en mi blog (algo que me gusta y disfruto, pues tengo varios blogs), y eso está bien, tomarse tiempo para uno no está mal, también aclararle a la gente que por más amable que quieras ser, no puedes responderles a todos es parte de establecer límites.

   En las redes se conocen muchas personas maravillosas, pero también personas que pueden traerte muchos problemas, me llegó a pasar, de hecho esas personas me dejaron una gran lección: "Ser cautelosa, ser muy selectiva, y aprender a cortar lo que a mí me parezca tóxico o perjudicial".  

     Así que las redes no son más que una extensión de la realidad de nuestro mundo, gente muy agradable y otras personas que abusarán de la confianza que les brindes y que de una u otra manera puedan dañarte en tus emociones y restarte mucha paz.  A éstas últimas debes bloquearlas y cuando veas algo que no esté bien no darle largas al asunto, yo creo que a mí me pasó eso, tratar de pasar por alto cosas y después estás personas se vuelven cada vez más tóxicas.  Así que cuidado con tus redes, cuando quieras darte un respiro aléjate y sigue adelante.

Lili.

viernes, 25 de octubre de 2019

Yureima ahora es feliz

   Yureima había salido embarazada de su novio Federico, ella emocionada le contó, y él siendo responsable asumió casarse y formar una familia con ella.  Ambos disfrutaban de una vida plena, aparentemente todo marchaba bien con ellos dos, tuvieron tres hijos, y ambos trabajaban.  Se llevaban bien en la cama, y Federico no podía quejarse, la mujer era bella, inteligente y él había tenído ese hogar que de niño no pudo tener, porque en el fondo aunque él dijera que tuvo una infancia feliz, sufrió mucho de tener a una madre enferma y un padre sumamente estricto, los cuales no vivían juntos, pero si le ofrecieron al muchacho lo mejor que pudieron en medio de sus dificultades.

   Federico tuvo su primera relación sexual en un prostíbulo, y de niño fue viendo a las mujeres como un objeto de satisfacción, lo ocultaba muy bien siendo muy "caballero", pero la verdad es que él no amaba a Yureima, él creía amarla, pero su amor era un amor inmaduro, nunca aprendió a amar pues no tuvo un amor en la infancia que le enseñara la verdadera esencia del amor.  Creció siendo un egoísta, y más tarde manifestaría esa conducta.

   Yureima siempre peleaba con él y le amenazaba con divorciarse, a ver si él al menos meditaba en sus malos comportamientos, desde el primer año de matrimonio Yureima se quejaba de cosas que él veía como "normal" y que ella debía tolerar. 

   Él empezó a buscar mujeres, a chatear con otras, y fue infiel, se veía con mujeres y ya era parte de él tener una amante.  Yureima al descubrirlo con un mensaje de texto, se sintió muy mal, ya tenían tres niños y sintió que su palacio de cristal se le vino abajo.  Entonces Yureima se mudó a la habitación de la niña.  Él era tan descarado que no pensaba en absoluto admitir sus errores, porque para él, la egoísta y la culpable era ella.  ¿Por qué si Yureima era una excelente amante?, ¿qué no le dio?, se preguntaba su esposa, pero ella no era la del problema aunque trató de hacerla ver como una egoísta, ella sin embargo, empezó a gastar todo su sueldo en ella misma, iba a los salones de belleza para sentirse bonita, ella lo era, pero luego de las infidelidades las mujeres piensan:  "¿Por qué prefirió a otra?, ¿Era más bonita que yo?", así que Yureima si se volvió egoísta, había invertido toda su juventud en un proyecto de familia que se le quebró de pronto y quería sentirte hermosa.

   Él se hizo la víctima, se puso un caparazón y se dedicó a buscar mujeres para enamorarlas y tener sexo con ellas, él decía:  "Yo no las enamoro, jamás les digo te amo", y en eso tenía razón, no les decía te amo, pero les decía:  "Estoy buscando una mujer hogareña, que sea un apoyo, que no despilfarre el dinero, no me puedo casar aún por algunos problemas por el divorcio, pero quiero casarme por la iglesia católica pues yo sólo llegué a casarme por el civil".  Las mujeres creían toda esa retajila de palabras y queriendo también conseguir pareja estable caían con él, él se aburría al poco tiempo y las desechaba para buscar otra, por supuesto que antes de dejarlas las hacía sentir culpables que ellas eran las que habían fallado en la relación.  Buscaba siempre mucha "discresión" pero era porque siempre pretendía a dos al mismo tiempo y quizás a más. Sencillamente porque Federico fue un niño que no tuvo un amor maternal, y aunque él se inflaba hablando de su madre, y de cómo lo amaba, él no había tenido una madre sana que pudiera brindarle el afecto que un niño necesita.  Eso se vio reflejado en su conducta, en su manera de tratar a las mujeres y su necesidad de sentirse amado y halagado constantemente, buscando esa aceptación que no no tuvo de sus padres.

   También se refugió en tener cosas, y ser presumido con lo material, poco a poco su vida se fue sumergiendo en una rutina vacía, jamás sería feliz, siempre tendría desconfianza, el amor de las mujeres jamás sería suficiente para él, y sus demonios lo atormentarían constantemente, su vacío siempre estaría con él, nadie estaría jamás a su "altura" aunque fuera un hombre de baja estatura y se creyera el amo del universo con su pena.  Era un narcisista encubierto, su lema: "Quiero robar tu alma", y así estratégicamente iba de mujer en mujer, muchas lograron abrir los ojos a tiempo y escapar.  Afortunadamente mi amiga Yureima pudo ser feliz sin él, pudo mejorar su autoestima, amarse e incluso disfrutar de una nueva relación donde pudo hallar un tipo de amor que no es tóxico, un hombre que no la culpa constantemente y que la valora tanto como ella quería ser valorada.

Fin.

Lili.

(Posdata: Gracias por compartir tu historia Yureima, espero que cada herida en ti, sane)

Micaela vuelve a casa

  Micaela era una chivita que había ayudado a mi abuela con su leche cuando mi tío Abelino estuvo enfermo y no recibía ningún tipo de leche además que estaba flaquito y todo lo vomitaba siendo muy bebé.  La chivita con sus dos hijitos chivitos vivían en la casa, Micaela era muy decentica, sus hijitos si eran unos chivos locos, ¡Qué locos esos bichos!, muy tremendos cuenta mi mamá y mi abuela.  Un día una vecina habló con mi abuela, pues estaba interesada en Micaela por su leche, mi abuelita no quería que Micaela se fuera, así que le dijo que no, pero la vecina insistía tanto que le ofreció una buena suma de dinero, y así Micaela salió de la casa amarradita con sus dos hijitos. Mi abuelita lloró, porque la amaba, había sido muy fiel en su producción de leche y era cariñosa, pero estaban en una situación económica difícil, aceptando el dinero entregó a los tres animalitos.

   Pero al día siguiente mi abuela escuchó un balido o bramido:

- Meeeeee, meeeeeeee, meeeee.

   Mi abuela dejó a un lado los platos. Corrió a la puerta y allí estaba Micaela con la cabuya suelta en el cuello, había llegado hasta la casa.  Mi abuela estaba asombrada, se quitó el delantal y fue a la casa de la vecina con la chivita, y le llevó el dinero:

- Debo deshacer el trato con usted, el animalito regresó a mí, yo no tengo corazón para tenerla lejos de mí y ella también me quiere, ya lo ve.

   A la vecina no le gustó la idea, pero recibiendo el dinero, le dio también a los dos hijos de Micaela, regresando así los 4 a la casa, mi mamá cuenta que ella no estaba contenta porque los dos chivitos de Micaela le hacían maldades a ella, y mi madre era pastora de esos dos chivitos, y eran super tremendos jajajajaja, bueno esa es otra historia de la nodriza Micaela, si quiere leer más de ella, acá está su historia en este blog: "La nodriza Micaela".

Fin.

Lili.

Redes sociales, un arma de doble filo.

   A veces las redes sociales son un arma de doble filo, yo por internet he conocido personas maravillosas, seres humanos que son ángeles, pero también me he llevado mis chascos con la gente, he conocido persona que me han lastimado y he tratado de aprender de esas situaciones.  La última situación fue algo que jamás me esperé que pudiera pasarme, vi en la red a un hombre de tercera edad hablando de atentar contra su vida, de estar mal, con depresión.  Yo como pasé por esa enfermedad viviendo en Venezuela, donde varias situaciones se juntaron para sentir que mi mundo se derrumbaba, pues no dudé en "acercarme" y hacerle un comentario, y así empecé a interactuar con él.  Le veía como un abuelito sin compañía, y bueno una palabra de ánimo no se le niega a nadie.

  Me pidió una foto para conocer mi rostro y le mandé una foto haciendo una mueca, luego me dijo que le mandara otra pero sin muecas, y le mandé una con mi hijo, ambos sonreíamos en la foto.  Y así interactuábamos, yo no me sentí amenazada ni nada, he conocido grandes personas en la red y al sol de hoy llevo muy buenas amistades que jamás he visto en la vida pero les considero parte de mi familia, de mi gente porque han sido años de estar allí, con una palabra de ánimo, un chiste, una palabra de "Tú puedes", gente amable y chevere.  

   Un día por notas de voz estaba triste, le contesté diciéndole que poco a poco saldría adelante, que debía trabajar en el amor propio, que "Hay que trabajar ese corazón", a lo que respondió:  "Eso lo trabajamos cuando vengas a Caracas a verme", allí me cambió la cara, y luego como en mi Whatsaap no me llegan los mensajes sino cuando estoy en mi residencia (Pues desde que dejé mi país, he estado viviendo en zonas donde está el mar) pues hay mala señal, entonces me encontré con sus mensajes, y por DM me escribió que estaba confundido, y yo: "¿Confundido por qué?", él respondió: Eres muy inteligente, ya lo debes saber.  Evidentemente, yo jamás sospechaba que este ancianito me fuera a decir lo que me dijo:
  "Me estoy enamorándo de ti..." y allí empezó una declaración de amor bastante incómoda, yo le dije:  "...yo soy una carajita para usted...tenga paz, no se preocupe, disculpe si mal interpretó mi acercamiento...cuidese mucho", esa fue mi manera de alejarme de inmediato.


   Luego me volvió a escribir que:   "No es mi estilo. No soy persona de andar acosando a nadie. Te escribo esto, para que, de ser cierta mi presunción, estés tranquila. Te dije una vez que solo daría rt y algún cometario a lo que escribieras, solamente...
...No pretendo una respuesta, no escribo para obtenerla. Por otra parte, estás en tu derechos de responder o no las respuestas a tu tw. Haz lo que mejor te convenga en ese sentido. Y repito no tienes porque responder a este escrito y no espero respuesta del mismo. Que estés muy bien."


   Yo respiré y dije, bueno espero se le pase, más nada, creí que era una situación de soledad, yo qué sé.  Pero hoy cuando entro a la red, me doy cuenta que hizo algo muy parecido con otra muchacha en la red, él dice que eso no es acoso, pero si lo es. Leí el escrito y hablé con ella, entendí que este tipo de personas tienen un problema y no lo reconocen. Ella si expuso su caso, y ojalá eso pueda hacerlo reflexionar y busque ayuda, no es normal esa forma de interactuar, debe buscar orientación profesional.  

   El hecho es que este tipo de cosas te cierran el corazón a ayudar a las personas que realmente lo necesitan, aquellos abuelitos o abuelitas que si necesitan una palabra de aliento, y por este tipo de personas que lo que buscan es ligar fingiendo lastima o tristeza, uno se bloquea de inmediato a ayudar a otros que si lo necesitan.  Resultado, dejas de dar tu número a gente que no conoces, y en parte pierdes la oportunidad de conocer gente realmente buena.  Yo soy sumamente selectiva ahora, ya me han pasado cosas desagradables en la red, pero pesan más las personas buenas que he encontrado acá. Gente que me han sacado una sonrisa, con quienes me olvido por un momento que estoy tan lejos de mi país y con quienes me siento por un instante que estoy en Venezuela entre panas, y eso me ha ayudado a sobre llevar el exilio.

   Sé que las redes sociales son tal cual como nuestro mundo allá afuera, gente con mucha luz para dar, y otras con problemas, los que tienen problemas deben buscar ayuda profesional, todos en algún momento hemos pasado por situaciones muy duras, eso de "No necesito un psiquiatra o psicológo" es una manera muy pobre de pensar, por "higiene" mental es sano ir al médico cuando algo malo en nuestros pensamientos pasa, cuando estamos teniendo pensamientos tóxicos y recurrentes que nos aplastan, no podemos sobrecargar a otros de cosas que son nuestras, debemos ser responsables de nuestro actuar, de nuestros pensamientos y buscar ayuda porfesional que pueda orientar para salir de esos cuadros que son enfermos, no puedes ir por la red tratando de hallar amor, cuando todo el amor que primeramente necesitas ya lo tienes tú en tu corazón, para darte ese cariño a ti mismo y motivarte a luchar por metas personales.

   Las redes sociales pueden ser una bendición o una maldición, trata siempre de no creer que porque tú seas bueno, los demás van a ser como tú, me ha pasado muchísimo, esperando de otros lo mismo que doy, así que mejor coloca tus pies sobre el suelo y ten cuidado.

   Con amor, 

Lili.

jueves, 24 de octubre de 2019

Otra vez se fue la luz

Otra vez se fue la luz

"¡Otra vez se fue la luz!" Dijo mi abuela, yo en seguida pegué la carrera para buscar los brazos de alguna de mis tías o tíos. Y veía a mi abuela con la vela acercándose a la sala tapándola un poco para que no se fuera a apagar.

   Empezaba el calvario para mí y la alegría para mis tíos y tías. Todos se sentaban y mi abuela con la vela.

En esa ocasión recuerdo que dijo:

- Hoy voy a hablarles de la Sayona o llorona.

- ¡Ay no mamá! Ése ya lo conocemos.
Dijo un tío

Yo interrumpí:
- Yo no me lo sé.

   Y pues mi abuela empezó a contar el cuento pero a su manera:
- Bueno, era una vieja que mató a los hijos, y a esa toche, Dios la castigó y no la recibieron ni en el infierno y se quedó penando por sus hijos, llorando por todos lados en la noche.

   Siguió hablando pero esta vez mi abuelita acercó la vela y puso una mueca fea y dramatizada:
- ¡Aaaaayyy mis hijooooos aaayyy!

   Yo más asustada que el Chavo en el capítulo de los espíritus chocarreros, me tapaba la cara y temblaba. Con cinco años eso era tortura, mucho susto.

   Ella seguía:
- Busca a los niños de todas las ciudades pensando que son sus hijos, busca y busca en cada casa a ver si los encuentra.

Mis tíos y tías me miraban a mí y yo decía:

- Pero ustedes me van a cuidar ¿Verdad?.

Mi tío Héctor contestó:
- ¡Claro mi chinita!.

   Bueno, qué cosa tan terrible, qué madre tan mala la Sayona o llorona ésa, pensaba yo.  Al tiempo el gato de mi infancia, Nerón, tuvo una novia, y se encontraban en el techo de la casa. Y la gata empezaba a pegar esos maullidos y yo me acordé de la llorona, me tapé con la sábana.

   Dije: "esta vieja piensa que yo soy su hija y vino a buscarme, está en el techo".

   Yo me pasé a la cama de mi abuela la segunda noche, otra vez escuchaba ese chillido feo y yo dije:
- ¡Abuela, la Sayona está en el techo!.

Mi abuela se rió.

   Pero como los amores de esos dos gatos continuó y yo me levantaba disparada del susto con los maullidos de la condenada gata, mi abuela me sacó afuera y me dijo:
- Mamita, no es la Sayona, es Nerón y la novia.

- ¿Y por qué llora así?.

- Porque ella también busca hijos, pero no los ha tenido aún.

  Entonces ya transcurrido el tiempo, cuando estaba en segundo grado de primaria, a mi maestra Eva se le ocurrió darnos esa leyenda en clase.

   Si, ya deben imaginarlo. Yo en mi escrito dibujé a la Sayona como una gata maullando pidiendo hijos.

Fin.

Lili.

Mazamorrero

Mazamorrero


   Una vez estando pequeña, mi amigo Ricardo llegó con su guitarra para practicar unas canciones. Nos sentamos en las escaleras del edificio a cantar. En eso bajó un amigo nuestro, Arturo. Con una cara de preocupación tremenda.

- ¿Qué te pasó, Arturo?.

Nos miró serio.

- Me oriné.
Dijo con preocupación.

Yo le dije:
- ¿Cuál es el problema? A todos nos ha pasado alguna vez orinarnos en la cama.

- Si, pero ya tengo once y no fue normal.

- ¿Por qué?. (Le pregunto Ricardo)

- Chamo, es que boté como mazamorra.

Ellos dos se miran pensativos y me ven a mí.

- A mí no me vean, yo no tengo pipí y no sé por qué bota mazamorra, las mujeres botan sangre, mira el lado positivo, no estás mal herido.

   Él se veía preocupado y Ricardo le dice:
- Pa' ve mazamorrero, quizás estás enfermo. Tú te volteas, y Lili, no veas.

Yo di la espalda y me tapé los ojos. Ricardo le dijo:

- Está normal. Deberías decirle a tu mamá.

- No chamo, yo lavé el interior.

  Y allí quedó la cosa. Seguimos en las escaleras cantando y hablando.

  En la noche le cuento a mi mamá todo esto y ella pela esos ojos asustada. Pero como conocía a mis amigos sabía bien que eran muchachos nobles, compinches de infancia pero yo curiosa le pregunté:

- ¿Cómo es un pipí, mamá?.

   Ella en vez de dibujarlo aunque sea como lo dibujan en los baños o hablarme claro, se puso nerviosa. Y contestó:

- Tiene puyas, es corrugado y asusta.

   Sé que ella no estaba preparada para mi pregunta, yo sin papá, ni hermanos pues era natural que en algún momento preguntara.

- Mucho cuidado, Lili.

   En ese momento yo no la entendía pero creí cada palabra que dijo. Me preocupé por mis amigos, y dije dentro de mí: "Menos mal soy niña, tengo totona y no puyas".

   Al día siguiente tuvimos clases de matemáticas, yo sólo veía el cierre del pantalón de mi profe Ángel mientras que explicaba. 

Él se percató y me llamó:
- ¿Por qué me mira así espantada?.

- ¡Ay profe!, mi mamá me dijo hoy lo de las puyas que ustedes tienen en el pipí. Y me preocupa Arturo que dice que está enfermo con mazamorrero.

   El profe Ángel soltó una risa y dijo:
- Hablaré con Evelio para que explique varias cosas en biología. 

   Llamó al profe Evelio y nos miraban riendo. Al día siguiente el profesor Evelio llevó unos muñecos de porcelana, varón y hembra y nos enseñó las partes del pene y la vagina.

   Arturo preguntó sobre la mazamorra y el profe explicó lo de la eyaculación en el hombre y los sueños húmedos.

  Sin embargo quedó como broma de humor cuando recordamos eso, llamarle: "Mazamorrero".

Fin.

Lili.

lunes, 21 de octubre de 2019

Se fue la luz

Se fue la luz

(Perdón por las palabras fuertes pero si no les cuento cómo fue, no van a entenderme)

  Cuando yo era niña y se iba la luz, todos se sentaban en la sala o nos íbamos al patio y mi abuela en el medio contaba historias. Pero a mí no me gustaban esos cuentos de terror. Me asustaban. Cuando gritaban: "¡Se fue la luz!" Sabía que vendrían los cuentos en los que todos reían pero yo me asustaba.

   Y se reían mucho con una historia de un muerto y yo en mi inocencia de cinco años suplicaba que no contaran ese cuento.
El muerto no tenía cabeza y yo pregunté:

- ¿Y qué le pasó?.

Mi abuela sonriente dijo:

- Es que ese muerto tenía en vez de cabeza un culo y fumaba pipa.
Se podrán imaginar el impacto de esa imagen (no se rían), bueno, entonces yo preguntaba más y todos se reían:

- Abuelita ¿Y cómo fumaba pipa sin boca?.

- Pues por la jeta del culo.

   Y mis tíos muertos de la risa, pero eso para mí era de terror. Y ella seguía:

- Cuando se tiraba un peo, la pipa soltaba más humo.

   Bueno eso eran risas y risas, pero a mí me daba tanto terror ese cuento que había un señor que fumaba pipa en el vecindario y yo cuando lo veía me aterraba y me escondía detrás de mi abuela o mis tías. Este señor un día me saludó y yo le respondí asustada:

- ¿Usted es el hijo del que fumaba pipa por el culo?.

   Ese señor me miró feo, y no respondió, yo en mi inocencia interpreté eso como que si era hijo del fantasma y pensé: "Descubrí tu secreto oculto, malvado".

Fin.

Lili.
 

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